• Caracas (Venezuela)

Siete Días

Al instante

"Mi primer impulso fue proteger a las niñas"

La habitante del sector Alí Primera, al lado de la refinería, perdió la casa que su esposo le construyó

La habitante del sector Alí Primera, al lado de la refinería, perdió la casa que su esposo le construyó

Karina Cadena sirvió de escudo humano para proteger a sus hijas durante la explosión

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Cuando Karina Cadena se levanta la camisa, muestra la espalda escoriada, con cortaduras y hematomas. El sábado 25 de agosto en la madrugada sirvió de escudo humano para sus dos hijas, de 7 años de edad y 8 meses. Recuerda que dormían en el mismo cuarto, porque cuando el padre tiene guardia nocturna se quedan juntas en la habitación principal. 

Esa noche Cadena tenía insomnio y veía películas mientras las niñas dormían a su lado. "Cuando la casa se movió, mi primer impulso fue lanzarme sobre las niñas para protegerlas", dice. Los vidrios de la ventana y los restos de paredes fueron a parar en su espalda. Vive con el peligro a pocos metros, pues sólo un paredón divide el barrio Alí Primera del Centro de Refinación de Paraguaná. 

"Saqué fuerzas para pararme y agarré a las niñas. Las paredes se estaban cayendo y la puerta estaba atascada", relata. 

La familia Cadena vive en un terreno grande, en el que se alargan los pasillos y hay varias casas: la de los abuelos, la de los hermanos. La vivienda de Karina está al fondo. Los más ágiles de la familia sacaron a sus hijos y se devolvieron ­saltando por sobre los escombros y chocando con los vecinos que corrían­ a buscar a Karina y a las niñas. 

"Cuando salimos todos, Karina no estaba. Yo pensé que mi hija había quedado tapiada con mis nietas, y mandé a su hermana a buscarla", recuerda Oswaldo Cadena. Luego de remover trozos de pared, la puerta cedió y pudieron salir. 

Ahora Karina recorre su casa con nostalgia. Los muebles sin patas, el aire acondicionado con los cables afuera, el televisor con la pantalla rota, la andadera de la niña pequeña sin ruedas, las cortinas rasgadas. 

"Mi esposo me hizo esta casa con mucho amor", señala. 

Es la única con piso y baño de cerámica en ese sector y está pintada con un naranja alegre, que ahora se raja y descascarilla. "Volví a nacer esa noche. 

Ahora habrá que mudarse, si este sitio no es apto, y hacer otra casa", suspira. 

Los pequeños recuerdos arrasados

Notas de amor, juguetes, adornos, espejos que reflejan destinos astillados. Sobre los escombros flotan los restos de las vidas antes del incendio. 

En La Pastora, San Rafael, Alí Primera, El Campito o Ezequiel Zamora, los barrios más cercanos a la instalación petrolera, la onda expansiva de la explosión en la refinería Amuay dejó casas en el piso y otras sin techo; paredes derruidas y puertas siempre abiertas, sin nadie a quien proteger.