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“Los políticos han hecho tan poco que causan desarraigo”

El polaco Lech Walesa/ Foto: Manuel Sardá

El polaco Lech Walesa/ Foto: Manuel Sardá

El polaco Lech Walesa recuerda los perjuicios del comunismo e insta al regreso a la economía de mercado

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“Viejo” y “senil” son adjetivos que usa el ex presidente de Polonia y premio Nobel de la Paz, Lech Walesa, para calificarse cuando intenta evitar dar excesivas explicaciones o busca evadir una pregunta que lo pueda meter en problemas con las autoridades. Pese a eso, al hablar le surge esa retórica encendida que lo catapultó en su época de obrero cuando pedía reivindicaciones en los astilleros de Gdansk. El antiguo sindicalista, que siempre se describió como un apagafuegos que evitaba el desbordamiento de los reclamos y su degeneración en violencia, trajo un mensaje de diálogo, entendimiento y organización pacífica de la sociedad para alcanzar los cambios a los que se aspiran.

-¿Cuál es el mayor riesgo de la crisis venezolana y cómo afrontarlo?

–El riesgo está conectado con que dejemos hablar los unos con los otros y dejemos de buscar soluciones conjuntas, sentirnos insultados. Que haya incomunicación. Es muy simple pero sucede. Si hablamos y nos respetamos seguro se alcanzan compromisos.

–¿Cuándo luchó por la democracia fue necesaria una renovación total de poderes o pudo trabajar con personas del antiguo régimen?

–Cuando luchaba, luchaba contra el sistema no contra la gente. Cuando hay cambios hay gente que lo acepta, otros se acomodan y algunos los rechazan. Siempre se debe buscar la mejor solución, la más sabia y la que puede hacer que la gente se comprometa y sea feliz.

¿Qué diferencias ve entre comunismo y socialismo del siglo XXI?

–La respuesta no es nada sencilla. Habría que responder cuales son los conceptos de comunismo y socialismo, conozco conceptos extremos de comunismo, hay un comunismo soviético y uno de occidente, también hay uno que sólo desea el poder y un cuarto que es para permanecer en él.

–¿Y en Venezuela?

–No tengo suficiente tiempo para dar una conclusión. El comunismo agrupa el sufrimiento y dolor de las personas y ponerlos en sus pancartas diciendo que ellos pueden solventar cualquier problema que la gente tiene. Y mucha gente vota por eso pensando que eso creará un mundo más justo. Que tomarán del rico y darán al pobre y todos serán muy felices, pero cuando llegan al poder solo buscan su beneficio, incluso toman un grupo de gente pero no saben como trabajar con ellos de forma útil y hacer algo productivo.

–¿Cuál debe ser el rol de la sociedad civil?

–La sociedad civil debe organizarse y buscar soluciones que sean buenas para todos. Si se habla organizadamente y con todos estoy seguro que se pueden encontrar solución para tantos problemas y preguntas.

–¿Por qué el apoyo internacional no ha sido suficiente?

–Primero deben actuar ustedes, la gente del país. Si hacen su parte del trabajo serán ayudados desde afuera. Si desde afuera se ve que no se están haciendo todos los esfuerzos no harán movimientos por ayudar.

Creo que los políticos han hecho tan poco a su alcance, lo que causa desarraigo.

Las crisis artificiales y que no haya mecanismos de libre mercado causa que no haya armonía. El país no necesita mucho, se debe encontrar el camino y simplemente abrirse al mecanismo de libre mercado.

–¿Capitalismo?

–No al capitalismo chupa sangre.

–¿Y la democracia?

–Obviamente. En los Estados comunistas siempre sufríamos de escasez, no teníamos ni comida.

–¿Cómo ahora Venezuela?

–Exactamente. Poseíamos dinero en nuestros bolsillos pero nada para tener, pero con el libre mercado hay tanta variedad de cosas para comprar que no tenemos el dinero para hacerlo (risas) pero esto se logra con libertades, entre ellas las económicas. Debes ser cuidadoso al hacer la transición porque muchas personas deben ser protegidas, porque son vulnerables para lidiar con la situación.

–¿Cuál es la mayor preocupación que tiene sobre Venezuela?

–La preocupación es si pueden hacer concesiones. Si finalmente podrán negociar o si dejarán de hablarse. El gobierno o el presidente no quiere hablar con el Parlamento. No pueden hacer esto, es bueno que hayan diferentes ideas, pero háblense. Si no se logra un acuerdo puedes invitar a alguien de afuera que actúe de mediador, incluso extranjero, para encontrar una solución a los problemas.

–¿Sugiere a alguien?

–Es una simple idea. La gente debe organizarse en diferentes grupos, comunidades, en ciudades y pueblos para solventar los problemas que le aquejan. Si ven que tienen éxito una vez seguirán ese camino y será una avalancha. Quisiera tener un país como el de ustedes, podría crear una revolución (risas). No digamos esto, quiero volver a Venezuela. Pero quiero ayudarlos seriamente y utilizar canales oficiales por eso ahora no uso un lenguaje muy fuerte contra el gobierno, porque usando ese lenguaje me metí en problemas. Ahora utilizo una perspectiva diferente. Siento que es un desperdicio que se deteriore un país tan hermoso.

Espero y no creo que las autoridades se molesten conmigo o me rechacen. Luego quizás pueda tratar con gente del gobierno y demostrarles que es posible una solución que haga todos felices.

Retos sin respuesta

–Me preocupa en el mundo que no leamos acertadamente los retos contemporáneos. Cada continente ve sus problemas de forma distinta. En Europa buscamos la adecuación a nivel supranacional. Cuando teníamos solo Estados separados había diferentes intereses y agendas, y ahora en un momento supranacional, nuestros retos y agendas son diferentes. Los combustibles, la falta de agua y el Medio Ambiente también son motivo de preocupación.