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El peligroso zumbido del Aedes en medio de la crisis

El zika avanza y no está claro cómo la afrontará el país | Foto Archivo El Nacional

El zika avanza y no está claro cómo la afrontará el país | Foto Archivo El Nacional

La epidemia del zika se agudiza por la presencia de dos vectores: los abundantes zancudos y la crisis sanitaria. En un mes han fallecido 12 venezolanos por Guillain-Barré, un síndrome asociado al virus que requiere atención inmediata, terapia intensiva e inmunoglobulina, un protocolo que falla por la escasez de medicamentos e insumos y el deterioro de la infraestructura hospitalaria. Especialistas alertan sobre los estragos que causará esta nueva enfermedad que se ha diseminado rápidamente por América Latina y exigen al gobierno presentar un plan para atender la situación. Hay que prepararse para más complicaciones: un posible aumento de casos de microcefalia y trastornos neurológicos en el feto, que ya empiezan a observarse en maternidades del país

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Roberto Míguez, de 32 años de edad, está conectado a un respirador en el Hospital Felipe Guevara Rojas de El Tigre. El jueves pasado apretó por primera vez la mano de su esposa, luego de haber estado aislado dos días en terapia intensiva diagnosticado con el síndrome Guillain-Barré que lo inmovilizó por completo. “Le están haciendo plasmaféresis, pero es un proceso muy lento, no reacciona tan rápido como quisiéramos”, cuenta vía telefónica su hermana Laura Míguez, desde el estado Anzoátegui.

El síndrome Guillain-Barré es un trastorno neurológico en el que el sistema inmunológico, ante la presencia de un virus, una bacteria, o luego de una cirugía, ataca al agente externo y al sistema nervioso periférico como si también fuera maligno. Los nervios dejan de responder y el cuerpo empieza a “dormirse”.

El nombre francés –que refiere a los apellidos de dos médicos que describieron el síndrome en soldados durante la Primera Guerra Mundial– se repite con frecuencia desde hace un mes. El aumento de casos coincide en varios países con la epidemia de zika, por lo que científicos creen que podría haber relación.

Dos semanas antes de su diagnóstico, Roberto sufrió debilidad en el cuerpo, quebranto, erupción y conjuntivitis, todos síntomas del zika. Luego empezó el hormigueo. “Se le durmió la lengua y le dolía tragar. El internista dijo que podía ser la tensión. Un día se cayó por la debilidad en las piernas, lo llevamos a una clínica en silla de ruedas para que un neurólogo lo revisara, le hizo una electromiografía y le dijo que tenía el síndrome”, explica la hermana.

Ante la inminencia del trastorno, Roberto debía ser trasladado a un centro que contara con terapia intensiva. “En las clínicas no había. En el Hospital Industrial de San Tomé tenían otros dos casos de Guillain-Barré y nos dijeron que no podían atenderlo. Entonces vinimos al Hospital Felipe Guevara Rojas”.

Los médicos les pidieron a los familiares que consiguieran 20 ampollas de inmunoglobulina u 8 unidades de albúmina humana, pues la institución no disponía de ellos, y eran necesarios para iniciar alguno de los dos tratamientos indicados para este síndrome. La familia empezó así una nueva cadena de auxilio para encontrar el medicamento por Twitter.

El zumbido del Aedes aegypti y el Aedes albopictus se hace más peligroso en medio del desabastecimiento que alcanza a 80% de los fármacos. “La epidemia de zika entra a Venezuela en la peor crisis histórica del sector salud en términos de escasez de medicamentos e infraestructura hospitalaria. Cinco ministros de Salud en tres años y la incapacidad de control del zancudo, lo evidencian. El Ministerio de Salud debería aclarar en cadena nacional que hay una crisis y cómo atenderla. Las epidemias no pueden ser una información clasificada”, señala Julio Castro, infectólogo del Instituto de Medicina Tropical de la UCV.

El martes el presidente Nicolás Maduro anunció que su gobierno presentaría al día siguiente un plan para enfrentar el zika. Pero los anuncios, al cierre de esta edición, no se habían producido.

La enfermedad avanza y no está claro cómo la afrontará el país. Castro compara las epidemias con un tsunami: “Mientras más débil es la estructura de la edificación, mayor será el efecto de la ola sobre ella”.

El Aedes está presente en 17% de los hogares del país, de acuerdo con la última medición que se filtró en octubre de 2015. La densidad del insecto está muy por encima del 5% que la Organización Mundial de la Salud establece como tope para mantener el control de estas enfermedades. El índice aédico solía divulgarse en el Boletín Integral Ambiental, que también incluye datos sobre la epidemia de malaria, pero no se publica desde 2014. La propagación del zika se facilitó en las zonas en las que ya existía el dengue y la chikungunya, pues el vector transmisor es el mismo.


Cifras que no cuadran. En condiciones habituales, en un año ocurrían en Venezuela 350 diagnósticos de Guillain-Barré por múltiples causas. La ministra de Salud, Luisana Melo, dijo el viernes 29 de enero, durante una entrevista en Venezolana de Televisión, que había 255 casos del síndrome, posiblemente causados por zika, contabilizados desde finales de 2015, cuando la OMS reportó los primeros 4 casos autóctonos en el país. La funcionaria refirió que de esas personas, 55 se encontraban en cuidados intensivos y admitió solo 4.700 contagios por zika.

La Sociedad Venezolana de Salud Pública, sin embargo, cree que 436.550 personas ya han padecido el virus, la cifra es 100 veces mayor al dato oficial, basados en el número de casos febriles agudos no esperados entre finales de junio de 2015 y la tercera semana de enero de 2016, que fueron reportados al Ministerio de Salud para la elaboración del Boletín Epidemiológico que tampoco se divulga desde noviembre de 2014.

En el último mes se han reportado 12 muertes por Guillain-Barré en Venezuela. En Brasil, donde comenzó la epidemia, ocurrieron 3 muertes en pacientes con enfermedades de base que se infectaron con zika, y en Colombia tienen 3 casos más, una bebé de 2 años con leucemia, una persona de 75 años con diabetes y otra de 72 con hipertensión, informó desde Colombia a El Nacional Alfonso Rodríguez Morales, especialista en Medicina Tropical de la Universidad Tecnológica de Pereira.

La cantidad de tratamientos disponibles tampoco corresponde a la dimensión de la epidemia. Carlos Rotondaro, presidente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, aseguró que importaría 4.000 unidades de inmunoglobulina en dos meses. Esta semana llegó un lote, aunque no detalló la cantidad.

Para 255 pacientes de Guillain-Barré en el país, y suponiendo que todos se trataran con inmunoglobulina, 4.000 unidades son insuficientes. “El promedio de inmunoglobulina por paciente, para un tratamiento de 5 días, que es lo recomendado, son 35 frascos”, explica José Félix Oletta, ex ministro de Sanidad y miembro de la Sociedad Venezolana de Salud Pública. Siendo así, habría un déficit de 4.925 unidades de inmunoglobulina.

Pero Oletta proyecta: si en 4 semanas hubo 255 casos de Guillain-Barré, en un trimestre podrían ocurrir 765 y en un año 3.060, lo que elevaría la demanda de inmunoglobulina a 26.775 unidades en 3 meses y 107.100 unidades en un año. Tanto la plasmaféresis como la inmunoglobulina son tratamientos efectivos, y mientras antes se apliquen mejor. “Se prefiere la inmunoglobulina porque no requiere de una máquina y no es un procedimiento especial. Los que reciben un tratamiento, no deben recibir el otro”, explica.

El especialista agrega que los cálculos del ministerio son artificiales: “Si realmente fueran 4.700 casos de zika y 255 casos de Guillain-Barré, sería 2% de la población infectada que desarrolló la complicación. Sería récord de Guillain-Barré en el mundo. Creemos que los casos de zika son 436.550, y entonces habría un caso de Guillain-Barré por cada 1.470 casos de zika”. Eso correspondería a un porcentaje de complicación para el zika de 0,06%, que es lo esperado en una epidemia.

En Colombia, con 20.000 casos de zika han visto 80 casos de Guillain-Barré y ayer se reportaron los primeros 3 fallecidos por esa causa. El Salvador tiene 6.310 casos de zika y 104 del síndrome, y Honduras, 1.000 infectados con el virus y 12 complicados con Guillain-Barré, de acuerdo con la información oficial de cada país.

La incidencia mundial del Guillain-Barré es de 1 entre 90.000 habitantes. Según la literatura, ocurre más en hombres de edades avanzadas. En pacientes que reciben tratamiento la mortalidad es de 5% y las secuelas neurológicas ocurren en 20%. Solo 25% desarrolla complicaciones respiratorias que requieren ventilación mecánica y 3% puede sufrir una recaída años después, señala María Luisa del Moral, presidente de la Sociedad Venezolana de Neurología.

En 1992 Del Moral publicó un estudio sobre 120 casos probables de Guillain-Barré tratados en el Hospital Universitario de Maracaibo entre los años 1980 y 1990. De los pacientes, que provenían de Trujillo, Falcón, Lara y Zulia, solo 93 llenaron los requerimientos para catalogarlos como Guillain-Barré. “Las cifras que tenemos en este momento, que son 255 casos en un mes, son muy altas, por lo que se concluye que el zika es altamente neurotrópico (que afecta el Sistema Nervioso Central)”.

La neuróloga cree además que el fallecimiento de 12 personas a causa del Guillain-Barré responde a dos factores: “El virus es muy agresivo, más severo y actúa con rapidez y no tenemos medicamentos. No hay inmunoglobulina y son pocos los hospitales que tienen máquinas de aféresis, el kit necesario y el personal capacitado. Es sumamente alarmante. Es un caso de absoluta emergencia sanitaria. Nunca habíamos visto tantas cifras de Guillain-Barré en tan poco tiempo”.