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Su paso por Venezuela

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Durante los cuatro años que vivió en el país, monseñor Parolin prefirió el bajo perfil. Sus apariciones en prensa fueron esporádicas, cuando participó en reuniones de la Conferencia Episcopal Venezolana, en misas o recibió documentos de la sociedad civil.

Designado como nuncio el 18 de agosto de 2009, Parolin no tuvo enfrentamientos con el gobierno de Venezuela y, en sus declaraciones, fue parco y conciliador. El 14 de junio de 2013 se reunió en Miraflores con el presidente Nicolás Maduro, como un preámbulo del encuentro de éste con el Papa. Pero a los periodistas no les dio información sobre lo conversado.

Un mes después, fue factor clave en el conflicto universitario, pues logró que los estudiantes que hacían huelga de hambre en Caracas y en Mérida, dejaran de hacerlo. “No queremos otro Franklin Brito para Venezuela. Apoyamos toda acción que sea pacífica y civil, pero no es una huelga de hambre lo que moverá la fibra política del Gobierno. Es hora de buscar otros mecanismos más contundentes que no atenten contra la vida”, declaró en la que ha sido, quizás, la más directa de sus frases públicas.

Ha manifestado la necesidad de la mediación. “Creo que la Iglesia debe favorecer de todas maneras la reconciliación entre las personas de la nación”, dijo en una misa el 24 de diciembre de 2012. Días antes se solidarizó con quienes luchan por la libertad de los presos políticos.

En julio de 2010, a pocos meses de llegar al país, vivió un serio enfrentamiento de Chávez con el clero venezolano, cuando amenazó con revisar el acuerdo suscrito en 1964 entre el Vaticano y Venezuela. En ese momento, Parolin prefirió escabullirse del problema: “La situación es delicada, cualquier palabra puede interpretarse como una toma de posición y no ha habido tiempo para el análisis. No he recibido instrucciones, pero prefiero callar para no dañar un posible papel de interlocutor”.