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16-D La participación sometida a prueba

Un elector ejerce su derecho al voto/AFP

Un elector ejerce su derecho al voto/AFP

Entre 2004 y 2008 se incrementó la votación en las elecciones de gobernadores. La tendencia permitió a la oposición aumentar a seis el número de plazas regionales en su poder, y al chavismo, consolidar sus fuerzas

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Es una tarjeta de Navidad. Dentro, una figura del Che Guevara con un gorro de San Nicolás acompaña este mensaje: "Gracias por darnos el mejor regalo: No votar. Baruta y Miranda avanzan a paso de vencedores". Firman: "Las Comunas". El volante es repartido por el partido opositor Un Nuevo Tiempo en la cola mañanera de una autopista de Caracas. A través de unas líneas cargadas de ironía pretenden lanzar una advertencia: si no hay participación electoral, avanzará un proyecto de país en el que no creen. El panfleto resume una gran preocupación que desde el 7-O existe entre las organizaciones que adversan el proyecto político del presidente Hugo Chávez: la desmovilización que puede ocurrir el próximo 16 de diciembre, día de la elección de gobernadores.

Como en otras jornadas, la abstención se presenta como una variable que puede tener consecuencias adversas no sólo para los opositores. Si los electores contrarios al Gobierno han optado por desmovilizarse luego de derrotas clave –como el referéndum revocatorio de 2004– los partidarios del chavismo se han comportado de igual manera cuando no está en juego el cargo del Presidente de la República. Dependerá de cada región, según sus alianzas y disputas políticas, imponer su contracara: la participación.

Tradicionalmente, la asistencia electoral es baja en este tipo de comicios y ronda 50% de los convocados. Sin embargo, el contexto actual eleva el reto. La derrota del 7-O, la cercanía de las Navidades y el recuerdo de lo sucedido en 2004 ponen a prueba a la base opositora. Apenas 10 semanas después del fracaso del referéndum revocatorio y las denuncias de fraude que siguieron, se efectuaron las elecciones de gobernadores. Entonces, la abstención se situó en 52,12%, un índice similar al registrado antes de 1998, cuando los comicios no despertaban tanto entusiasmo. La poca movilización perjudicó entonces más a la oposición que al chavismo: de las 6 plazas regionales que tenían en su poder –fruto de las megaelecciones de 2000– los partidos adversos a Chávez mantuvieron sólo 2. La pérdida es grave si se observa que en 1998 estos lograron la victoria en 16 gobernaciones.

Aun con tan magros resultados, en 2005 la historia empeoró. La mayoría de los partidos opositores convirtieron la abstención en una bandera de lucha. El resultado: sólo participó 28,4% de los electores y el chavismo copó la escena legislativa. Tres años después, los adversarios de Chávez aprendieron la lección y se concentraron en participar. Retuvieron las dos gobernaciones ganadas en 2004 (Nueva Esparta y Zulia) y se adjudicaron Miranda, Carabobo, Táchira y el Distrito Metropolitano de Caracas. En ellos –a excepción de Carabobo– la movilización se situó por encima del crecimiento promedio que se dio entre 2004 y 2008 (15%). Ese conjunto de estados representa casi la mitad de los votos del país (45%). El 16-D estas cinco gobernaciones penden de la activación opositora, que acude a elegir al filo de las vacaciones decembrinas. "Creo que es la primera vez que hay una elección un 16 de diciembre", dijo esta semana Henrique Capriles Radonski. "El Gobierno hizo todo para tratar de enfriar las elecciones", acusó.

Movida roja

Entre 2004 y 2008 en todos los estados –menos en Yaracuy– la participación aumentó de manera importante. La movilización electoral alcanzó los más altos picos en estados tradicionalmente dominados por el chavismo: Vargas, Aragua, Guárico, Falcón y Distrito Metropolitano –el único ganado por la oposición– encabezan la lista de las zonas donde más se redujo la abstención. De tener abstenciones situadas entre 50% y 65% –cerca o por encima del promedio nacional– las entidades bajaron a números sólo logrados en contiendas presidenciales (alrededor de 30%). No fue un efecto de golpe o portaviones, sino un aprendizaje.

Así como le ocurrió a la oposición en 2005, el chavismo tuvo su Día D de la abstención. La derrota del referéndum constitucional el 2 de diciembre de 2007 estuvo signada por una baja participación oficialista. "Al pueblo bolivariano que no fue a votar. Alguien decía que jugábamos a la abstención. No. La abstención nos derrotó. Una lección que nos han dado", dijo el Presidente. De allí en adelante, el chavismo ha desplegado todas sus fuerzas para retener sus espacios.

La figura de Chávez funciona como un imán para atraer seguidores. El 16-D hay una complicación inédita para el Gobierno: la ausencia física del Presidente. Tras haber desplegado un esfuerzo considerable en las presidenciales, Chávez se encuentra en tratamiento médico en Cuba, sin fecha anunciada de regreso. Los números muestran que los votos rojos merman cuando les precede una elección presidencial.

La movilización para ambas partes será el reto a vencer, con circunstancias que las limitan: la derrota del 7-O para la oposición y la partida de Chávez, que en este juego regional vale más que un voto.