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El país que sigue a la distancia

Documental Desde afuera, el país que sigue a la distancia

Documental Desde afuera, el país que sigue a la distancia

Hasta el 15 de noviembre se podrá ver en la web el documental Desde afuera, que cuenta las historias migratorias de seis jóvenes venezolanos

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El repique robótico de Skype se anticipa al llanto de la segunda bebé de Melissa, que aparece en la toma delante de una laptop, conectada a botellas de suero y en bata de hospital. Recién ha dado a luz en Perth, la ciudad más aislada del mundo, en Australia, a 30 horas en avión de Venezuela.

La escena abre el documental Desde afuera, estrenado en línea hace dos semanas, en el que se recogen las historias de Melissa, Leo, Edu y Amalyn, jóvenes venezolanos que emigraron, y Claudia y Santiago, que alistan carpetas, maletas y abrazos familiares para seguir sus vidas a la distancia.

Lo que podía ser una limitante fue el motivo de esta película: husos horarios de insomnio, kilómetros de lejanía e idiomas desconocidos se remontaron con grabaciones de cámaras de celulares, sesiones de Skype, álbumes de Facebook y búsquedas en el traductor de Google hechas por los protagonistas desde Zagreb, Londres, Tokio, Perth y Caracas.

Las nuevas tecnologías abrieron la puerta para que no sólo la realización sino también el financiamiento fueran colectivos. A través de la plataforma de recaudación de fondos Verkami, 167 personas de varias partes del mundo aportaron los 6.500 euros que se requirieron para la posproducción del documental.

Durante año y medio, los seis jóvenes aceptaron grabarse en la intimidad y las rutinas, que incluyen ruptura de parejas, nacimiento de hijos, la llegada de una adultez irreversible, visas aprobadas y fracasos en aplicaciones para empleos, con el fin de construir un relato sobre la distancia y el país.

"Salimos de Venezuela hace cinco años a estudiar cine documental. Yo me vine a Buenos Aires y Johann viajó a España.

A los dos años de estar afuera, el tema estaba de anteojitos.

Nosotros y muchos amigos saliendo del país y una limitante como la distancia ofrecieron la posibilidad de contar las cosas de forma diferente", cuenta Pedro Camacho, al otro lado del teléfono en la capital argentina.

De una base de datos de 40 personas contactadas entre conocidos de Facebook se seleccionaron las 6 historias. Los directores, Pedro Camacho y Johann Pérez, ambos de menos de 30 años de edad, iban conociendo a los involucrados a medida que acopiaban el material. A 15 días del estreno no se han encontrado en persona con todos.

"Nuestro papel dentro del documental fue guiarlos. Les proponíamos ejercicios cada tres semanas. Por ejemplo, les pedimos: graba cómo es una mañana en tu casa, llévanos a tu trabajo, cuéntanos cómo son tus amistades, cómo crías a tu hija, relátanos cómo te sientes, qué piensas del país", explica Camacho.

El resultado es una hora de reflexiones sobre la distancia y escenas cotidianas con tomas como la de un aguacate y un mango que se convertirán en desayuno, un trayecto en bici por un camino boscoso a las afueras de Londres para llegar al trabajo, las alumnas japonesas de Amlyn en una clase de danza árabe o la bebé de Melissa cantando "Mi burrito sabanero" y contestando "yes" a las interrogaciones maternas de rutina.

Mirar lo bueno y lo malo. "Cuando te sales de ese ruido y ves las cosas desde una posición más objetiva, por supuesto que tu percepción del país cambia", dice Edu, ante la cámara de su laptop en algún lugar de la capital de Croacia. Es la perspectiva que comparten los directores de Desde afuera, que a partir de la presentación ­para su tesis en la Universidad Católica Andrés Bello­ de un documental sobre los orígenes de la corrupción en el venezolano no han dejado de tener al país en sus cuadernos de apuntes.

"Salir del país te permite descubrir lo bueno y lo malo que tenemos. El concepto de Venezuela lo llevamos todos encima, no está apegado a un espacio físico ni a un momento. Es lo que somos y se corresponde con la crianza que nos tocó: somos tocones, nos gusta alzar la voz, contamos con una capacidad inmensa para resolver problemas, una adaptabilidad y una inventiva que terminan siendo ventajas afuera, porque estamos acostumbrados a hacer tantas cosas en condiciones precarias que en el exterior, donde muchas cosas funcionan, eres capaz de resolver casi todo. Como dice Leo en el documental: `Venezuela se parece más al mundo que Inglaterra".