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La oposición se blinda en 54 circuitos vulnerables al fraude

El blindaje de las mesas vulnerables | Foto: Williams Marrero

El blindaje de las mesas vulnerables | Foto: Williams Marrero

Un total de 54 circunscripciones tienen más de 5% de su electorado votando en centros poco confiables debido a su ubicación, nombre con filiación chavista o porque en ellos se produjeron irregularidades durante la elección presidencial del 14 de abril de 2013. Esto los hace susceptibles de posibles acciones de fraude, las cuales intentarán ser evitadas con un despliegue que prepararon la Mesa de la Unidad Democrática y otras organizaciones opositoras. La presencia de testigos desde la apertura de las mesas hasta el cierre con la auditoría de las cajas es fundamental para blindar el proceso

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A las 11:00 de la noche del domingo 26 de septiembre de 2010 candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática pensaban que habían ganado el circuito 5 del estado Carabobo. El triunfo era casi épico. La circunscripción reparte tres diputados y se encuentra entre el sur de Valencia y el municipio Libertador de esa entidad, zonas históricamente chavistas.

“Estábamos ganando por unos cuatro puntos, pero a esa hora empezaron a llegar datos de algunos centros alejados de parroquias en los que nuestros testigos habían sido amedrentados y retirados con amenazas”, recuerda Julio Castillo, dirigente de la MUD y uno de los candidatos unitarios en esos comicios.

Al final la MUD cayó derrotada por una diferencia de 2,56 puntos porcentuales, mucho menos que el promedio histórico de ventaja que ha sacado el PSUV en este circuito en los últimos cinco procesos: 15,4 puntos.

“No conocemos el modus operandi que se aplicó porque no estuvimos allí, pero suponemos que luego de sacar a los testigos introdujeron votos en las máquinas. Esos centros apartados de parroquias como Negro Primero tenían pocos electores, pero suficientes para decidir una elección cerrada”, lamenta Castillo.

Los candidatos de la MUD acudieron al CNE y a la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, pero no consiguieron tener acceso a los cuadernos de votación. Sin eso el reclamo formal careció de una base sustentada.

Poco más de cinco años después de aquella noche, el circuito 5 de Carabobo vuelve a estar en medio de la lucha electoral para dominar la Asamblea Nacional. La sombra de aquel 26 de septiembre sigue presente y un análisis de datos históricos y de los 245 centros de votación que tiene ese territorio demuestra que el temor es fundado: es la circunscripción más vulnerable de Venezuela para los próximos comicios parlamentarios.

Con el 6-D a la vuelta de dos semanas, la MUD ha redoblado los esfuerzos para garantizar la presencia permanente de testigos y evitar fraudes. “Hicimos un trabajo minucioso para identificar las mesas en riesgo y adiestrar a los testigos para que obliguen a que se cumplan las normas. Ahora tenemos un sistema blindado para monitorear cada centro”, afirma Diego Borges, coordinador electoral de la MUD en Carabobo.

El gran descontento que existe hoy en el país y que hace que 90% de los venezolanos evalúe negativamente la situación, según cifras de Datanálisis, amenaza con transformarse en una avalancha de votos en contra del gobierno el próximo 6 de diciembre. Sin embargo, para que eso se materialice uno de los aspectos clave será neutralizar cualquier amago de fraude y ventajismo en las mesas de votación.

En vigilancia. El peligro de ser afectados por acciones fraudulentas está presente en 62% de los circuitos, en los que se eligen 72 de 167 diputados principales. De las 87 circunscripciones que tiene el país, 54 podrían ser consideradas vulnerables en las próximas elecciones parlamentarias porque más de 5% de su electorado vota en centros poco confiables debido a su ubicación, nombre o porque en ellos hubo violencia, violación del secreto del voto o el testigo opositor se vio limitado en sus funciones durante las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013.

Esos resultados se obtuvieron de una evaluación realizada por El Nacional en la que se cruzaron datos del recurso interpuesto ante el Tribunal Supremo de Justicia por Henrique Capriles tras las elecciones del 2013 con un análisis de los 14.515 centros de votación para identificar cuántos se encuentran en edificaciones de misiones, organizaciones comunales o presentan nombres vinculados con el chavismo y su proyecto político. Estos son considerados centros poco confiables.

En estos lugares la oposición afronta dificultades para ejercer su trabajo de resguardar los votos como ocurre, por ejemplo, en el centro de votación del Consejo Comunal La Piedrita, con 343 votantes y situado en el 23 de Enero, parroquia del circuito 2 de Caracas, uno de los clave para estos comicios.

También se cuantificó el impacto de los centros de una y dos mesas, en los que el chavismo tiende a ejercer mayor control debido a que están mayormente en zonas populares o muy rurales. Además, se consideró la tendencia histórica de votación que presenta cada circunscripción para ver si el porcentaje de electores en centros poco confiables puede pesar en el resultado final. Por esta razón la mayoría de los territorios tradicionalmente opositores fueron calificados de seguros.

Del análisis resultó que 20 de los 54 circuitos vulnerables lo son porque entre 5% y 7% de su electorado sufraga en centros de votación poco confiables. Otras 14 circunscripciones son consideradas vulnerables debido a que presentan una cantidad de electores en centros de una o dos mesas 15 puntos porcentuales por encima del promedio nacional, que es de 22,24%.

El ejemplo de 2010 en el circuito 5 es nuevamente útil para demostrar algunos comportamientos extraños de los centros con menos de tres mesas, característica que tiene más de la mitad de la totalidad de centros del país. Ese año en la parroquia Negro Primero, en Valencia, había 17 centros de votación: 16 de una y dos mesas y uno de tres. En 12 centros del primer tipo el chavismo consiguió una votación superior a 80% y en dos de 70%. Sin embargo, la proporción se redujo significativamente en el único centro de tres mesas, en el que ganó con 65% de respaldo.

Para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre el CNE creó 1.012 centros de votación y 984 de ellos son de una o dos mesas, lo que multiplicó los lugares en los que la MUD deberá incrementar la vigilancia.

Un total de 4.334.655 electores votarán en centros con una o dos mesas y 193.994 de ellos lo harán en instalaciones añadidas especialmente para estos comicios. “136 de los nuevos centros de votación están en estructuras poco comunes porque no son escuelas. Algunos están en edificios de Misión Vivienda o consejos comunales, lo que los hace más sospechosos”, advierte Aníbal Sánchez, miembro del equipo electoral del comando de la MUD.

Además de los 34 circuitos vulnerables, existen otros en los que la proporción de electores incrementa la amenaza: en 10 circuitos entre 7% y 10% del electorado sufraga en centros poco confiables, por lo que pueden ser considerados “muy vulnerables”, y en otros 10 el porcentaje de votantes inscritos supera 10%, por lo que son “extremadamente vulnerables”.

La situación tiene el potencial de incidir directamente sobre cuál opción política alcanza la mayoría de escaños en la próxima Asamblea Nacional. Esto porque 22 de los 35 circuitos clave de esta elección, y en los que la MUD debería obtener más de 85% de los diputados para ganar, pueden ser “vulnerables”. De estos circuitos necesarios para que la oposición alcance la mayoría, 10, que reparten 14 curules, son muy o extremadamente vulnerables.


Organización opositora. “Para acá vino una persona desde Caracas que tenía identificadas las mesas en las que había más alteraciones en su población de votantes y eran las más peligrosas. Sumaban 9.000 votantes y esos son los lugares particulares que no podemos descuidar el 6 de diciembre”, afirma Carlos Lozano, candidato opositor en el circuito 5 de Carabobo.

La MUD y otras organizaciones aliadas han hecho un arduo trabajo para identificar cuáles son los sectores más vulnerables del país y aplicar estrategias especiales que ayuden a resguardar los votos. La mayor parte de esos planes de defensa son totalmente secretos para evitar que el PSUV se prepare para contrarrestar su eficacia.

“Estamos terminando de ensamblar un ejército de más de 180.000 personas para que resguarden los votos como testigos o miembros de equipos de apoyo. Ya identificamos 3.145 centros de votación que recibirán una doble atención por su situación especial. Alrededor de esos lugares funcionarán los EPA (Equipos Especiales de Apoyo), los cuales acudirán a cualquier centro donde nuestros testigos denuncien una irregularidad”, informa Sánchez.

Los EPA son multidisciplinarios y tendrán un número variable de miembros para realizar tareas de todo tipo, desde registrar irregularidades en video y dar apoyo legal ante contingencias hasta proveer de alimentos a los testigos.

La MUD ha sistematizado todo el conocimiento que ha venido recabando de procesos electorales previos con el fin de prepararse mejor para esta ocasión. En eso han sido muy importantes documentos como el presentado por el equipo de Henrique Capriles al TSJ luego de las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013. En este se identifican todos los centros que fueron afectados por cinco tipos de irregularidades: violencia, violación del secreto del voto, propaganda, retraso o paralización de las máquinas o el testigo fue limitado en sus funciones.

“Los testigos de los distintos centros saben lo que ha pasado allí y están preparados para que no se repita. Si el 14 de abril hubo un grupo de gente que se metió por una pared trasera, pues ahora esa pared estará más vigilada”, explica Sánchez.

El equipo de defensa del voto de la MUD ha preparado programas con siete grados de formación, que son dictados de acuerdo con los lugares que le tocará cubrir a cada uno de los testigos opositores.

“Los grados 1 y 2 son para territorios muy opositores, los 3, 4 y 5 son intermedios y los 6 y 7 para testigos en zonas muy chavistas. El trabajo de contención en estos últimos es muy importante, pues es allí donde buscan extender el horario de votación y tratan de amedrentar”, indica Sánchez.

Diego Borges asegura que estos testigos tendrán apoyo permanente y no los dejarán solos. “Ellos tienen que estar muy bien preparados con el conocimiento de la ley y no pueden dejar que los funcionarios militares del Plan República pretendan mandar sobre el centro, ellos solo están ahí para garantizar la seguridad”, añade el dirigente.

Primera tarea. La misión de los testigos y el resto del equipo de la MUD para garantizar la pulcritud del proceso comienza antes de que se abran las mesas de votación a las 5:00 de la mañana.

La primera tarea en cada centro de votación es que acuda el mayor número de miembros de mesa que fueron sorteados por el CNE. Cuando eso no ocurre, el artículo 119 de la Ley de Procesos Electorales indica que las vacantes pueden ser llenadas por testigos de las organizaciones políticas o electores en los primeros puestos de la cola, los cuales pasan a ser llamados “miembros de mesa accidentales”.

“El 14 de abril de 2013 un total de 64% de los miembros de mesa en el país fueron de la lista de sorteados, de la cual 36% se pudo verificar que tenían nexos con el PSUV y  18% con la oposición. Del 36% restante de los miembros accidentales, comprobamos que la distribución fue de 50% de simpatizantes del PSUV contra 13% de la oposición”, destaca Humberto Villalobos, miembro fundador de Esdata.

Si se comienza de esa manera, el partido de gobierno toma el control sobre un número importante de mesas y la tarea de cuidar los votos durante el resto de la jornada se hace más difícil.

“El aspecto clave es que los testigos azules (principal y suplentes) estén en la mesa de votación a las 5:00 de la mañana del 6 de diciembre y exijan ser incorporados al cargo de miembro de mesa, en ausencia de los miembros sorteados”, añade Villalobos.

Sánchez también considera importante este paso y advierte que el CNE no ha hecho la debida promoción a través de los medios de comunicación para que los miembros de mesa sorteados acudan al centro de votación el día de la elección.

“Los testigos deben tener una lista con todos los miembros de mesa de su centro, preferiblemente en un documento impreso directamente desde la web del CNE, para verificar la identidad de los miembros y evitar que haya otros accidentales”, indica.

Durante la jornada los testigos deben cuidar que los electores voten sin ayuda de terceros, a menos que sea por una circunstancia justificada. En caso de que una persona acompañe a otra en el acto de votación debe ser anotada en una lista y no podrá volver a ayudar a otra persona en el resto del proceso.

Segunda tarea. El último gran reto de los testigos de la oposición llega al final del día, cuando la mesa se queda sin electores y debe ser cerrada.

“En ocasiones se quiere mantener las mesas abiertas bajo presión. Pero hay que ser bien estrictos en eso. Cuando no hay más electores se cierra la mesa. Vamos a hacer operativos especiales para que eso suceda”, dice Borges.

En la tarde el PSUV comienza su operación remolque para movilizar a los simpatizantes que no votaron en las primeras horas de la jornada. Cuando la participación espontánea es baja se requiere de mayor tiempo en el cierre para movilizar votos de última hora. Un ejemplo de esto se vio en las primarias del partido oficialista en junio, cuando hubo prórrogas y las mesas se terminaron cerrando incluso después de las 10:00 de la noche.

Una vez que todas las mesas del centro cierran se debe proceder a hacer la verificación ciudadana, la cual tendría que implicar la apertura de 54% de las cajas de votación. Este es otro paso importante y los testigos de la MUD deben lograr que se dé acceso a la población a los centros.

“Tenemos información de las actas de votación que permite concluir que el 14 de abril solo se auditaron 18% de las cajas. Es muy importante que esta vez sí se cumpla con lo estipulado para confirmar la correcta transmisión de datos electrónicamente”, afirma Villalobos.

Posteriormente los testigos opositores deben trasladar las copias de sus actas a centros de acopio dispuestos por la MUD en varios puntos del país. Allí se digitalizará la información para transmitirla a los comandos centrales.

“Este sistema blindado de comunicación permitirá tener un conteo rápido de los resultados”, explica Borges.

Cumpliendo con estas tareas la MUD estaría en capacidad de neutralizar intentos de fraude para evitar que este factor influya en los 54 circuitos vulnerables.

Además, Carlos Lozano agrega otro elemento necesario para garantizar la victoria: “Detrás de cada candidato hay un equipo trabajando para acumular un número inédito de votos. Si la participación y el apoyo son altos, ni con trampa nos pueden ganar”.

La incidencia de la participación

Además del trabajo de los testigos y demás voluntarios opositores el día de la elección, otro elemento fundamental para evitar cualquier acción fraudulenta es la participación electoral.

“Si votamos ganamos, pues a la fecha se conocen mediciones de intención de voto donde la Mesa de la Unidad Democrática promedia entre los 22 a 30 puntos porcentuales de ventaja. El 6-D hay que lograr que esto se materialice en votos a favor de la misma opción”, afirma Aníbal Sánchez, consultor político y miembro de la MUD.

De los 54 circuitos electorales que son vulnerables, sólo en 10 el número de votantes que sufragan en centros poco confiables es superior al 10%. Esto significa que en 44 circunscripciones una amplia ventaja opositora superior a los 5 puntos sería muy difícil de revertir con triquiñuelas.

Además, de los 10 circuitos que son extremadamente vulnerables, 6 se ubican en zonas históricamente muy chavistas, por lo que la oposición no tiene necesidad de ganarlos para conquistar la mayoría simple de la próxima Asamblea Nacional. Los restantes son dos circunscripciones del Distrito Capital y dos de Zulia.

Un reciente estudio de Datanálisis cuyos datos fueron publicados por EFE reveló que 71,8% de los interrogados no cree en el sistema electoral actual, lo que indica que tanto los opositores como los independientes no confían en el Poder Electoral. Sin embargo, 61,3% de los interrogados dice estar “totalmente seguro” de que irá a votar y 84,4% tiene intención de hacerlo.

En base a esto, la encuestadora pronostica que la participación podría llegar a 65% y que de ninguna forma rebasará el 70%, algo similar a las elecciones parlamentarias de 2010, cuando sufragó un 66,4%. En un escenario con ese porcentaje de participación, más la activación de los testigos, sería posible revertir el efecto de las acciones fraudulentas.

Los opositores son el grupo con mayor entusiasmo de votar, 76,2% quiere hacerlo según Datanálisis, mientras que 71,8% de los oficialistas tiene intención de sufragar y 36,8% de los no alineados.

Distintos encuestadores explican que el deseo relativamente alto de votar se debe a que los comicios son visto como la única válvula de escape para manifestar el descontento con la actual situación del país, que es juzgada negativamente por más de 80% de los interrogados por distintas empresas. Por eso la gente se movilizará aunque desconfíe del árbitro.

Las claves de la defensa del voto

-Deben presentarse la mayor cantidad de miembros de mesa sorteados por el CNE.

-Los testigos de la MUD en los centros deben estar desde las 5 am para ocupar cargos de miembros de mesa que no acudan.

-Los testigos tienen que evitar el acompañamiento del voto a menos que sea estrictamente necesario. También se debe impedir que una persona acompañe a más de un elector a votar.

-No está permitido el uso de cámaras dentro del centro, por lo cual también deben vigilar que los electores no fotografíen la papeleta del voto con  sus celulares.

-Los testigos deben evitar cerrar las mesas de votación luego de la hora pautada, a menos que haya electores en colas.

-Es papel de los testigos velar porque se cumpla la auditoría ciudadana sobre el 54% de las cajas de votación y que los ciudadanos puedan ingresar al proceso de verificación.

-El testigo debe tomar el acta de votación de cada máquina y recopilarlas.


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