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El olvido de los barrios en riesgo inminente

Pese a que hay decretos presidenciales que ordenan el desalojo inmediato de los sectores Federico Quiroz, Blandín y La Pedrera cientos de familias de esos barrios aún conviven con la vulnerabilidad y algunas volvieron después de ser reubicadas

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Lo primero que hace Maolis Fernández cuando comienza a llover es abrir la puerta de la casa. 42 años en Blandín le enseñaron que si el terreno cede, la puerta se puede quedar atascada, obstruyendo también su oportunidad de sobrevivir. Fernández vive en la calle La Línea del sector Puente Rojo, identificado como uno de los más vulnerables, sino el más, del barrio ubicado en la entrada de la carretera vieja Caracas-La Guaira.
Puente Rojo es una zona en peligro inminente, según el decreto presidencial 8102, del 12 de marzo de 2011. La norma ordenaba el desalojo inmediato del área y prohibía la construcción de viviendas, así como la ocupación de inmuebles en el sector. La inminencia del peligro ha alcanzado a la familia de Fernández en varias oportunidades; pero no ha sucedido lo mismo con la inmediatez de la reubicación que ordenaba el decreto: 16 familias aún viven entre las ruinas de un Blandín que se cae a pedazos.

“Nosotros somos familiares de quienes murieron tapiados por las lluvias de 2010”, recuerda la mujer. Fernández, además, vive en una casa que no es la suya desde septiembre del año pasado. “Nos sacaron un martes y el jueves se cayó la casa”, asegura. La vivienda donde está ahora la comparten 4 familias, repartidas en 3 habitaciones, en total son 17 personas entre las que hay 8 niños y una mujer embarazada.

De Blandín han salido más de 1.000 familias desde que se decretó su desalojo. Este mes, 85 fueron adjudicadas en un urbanismo de la Misión Vivienda, ubicado en la calle Maury, de Catia. Quienes permanecen en el barrio denunciaron que el consejo comunal La Voz de Blandín repartió estas viviendas entre familiares y allegados, ignorando a los que aún permanecen en condiciones de vulnerabilidad.

Hay otras familias de Puente Rojo que se han mudado a las casas de los sectores más bajos que quedaron desocupadas y no fueron demolidas; y hay casos como el de Jennifer Bolívar que fue adjudicada en Ciudad Betania en 2011 y un año más tarde tuvo que devolver la vivienda y regresar a Blandín: “No podíamos con la delincuencia, me tenían amenazada. Al menos el gobierno me está dando otra oportunidad”.
 
Los primeros en salir. Lisseth Montoya  no tiene segundas oportunidades. Es de Federico Quiroz, el primero de los barrios nombrado como Área de Emergencia Habitacional –Areha–, por el decreto presidencial 8042 del 13 de febrero de 2011. Montoya perdió su vivienda con las lluvias de 2010, pernoctó en un refugio durante seis meses hasta que recibió un apartamento en Ciudad Betania. Allí duró poco. Las navidades de 2011 las pasó en Caracas y al volver a los Valles del Tuy encontró su vivienda invadida. “Fui al Ministerio Público, tengo la denuncia. He acudido a todos los entes; pero no me pueden dar respuesta porque ya aparezco ubicada”. Montoya tiene ocho hijos, siete de ellos menores de edad. Regresó a Federico Quiroz y construyó una nueva casa en un sector del barrio que se deslizó por completo.

Mayela Marquina, habitante del sitio, dice que según el último censo realizado en 2012, en Federico Quiroz todavía quedan más de 1.500 propietarios de viviendas. Explica que la Vicepresidencia mantiene mesas de trabajo con representantes de la comunidad, pero aclara que no cuentan con información de lo que allí se discute. “El 26 de marzo hubo una asamblea, participaron representantes de la Vicepresidencia, la Defensoría del Pueblo y el Instituto Municipal de Gestión de Riesgos y Administración de Desastres. Dijeron que todo Federico Quiroz se irá para Ciudad Caribia y nosotros no estamos de acuerdo”, subraya Marquina.

Solicitan que se hagan nuevos estudios de suelo para identificar qué áreas deben ser desalojadas o si efectivamente toda la zona corre peligro. De tener que marcharse, la comunidad entregó a la Vicepresidencia un proyecto en el que identificaban cuatro terrenos en Caracas en los que se podrían desarrollar proyectos habitacionales.

Los planes para desocupar Federico Quiroz comenzaron en 2007, cuando el presidente Hugo Chávez anunció la construcción de la ciudad socialista Camino de Los Indios –hoy Ciudad Caribia–. En ese momento, para los vecinos la razón de la desocupación no era la inestabilidad de los terrenos supuestamente agravada por la falla de Tacagua, sino la ampliación del Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda. Para los habitantes de los sectores Antonio José de Sucre y 24 de Julio, fueron las aguas servidas del núcleo y no las lluvias lo que terminó de debilitar la montaña.
 
Decreto tardío

El presidente Chávez visitó La Pedrera en Antímano el 1° de diciembre de 2010. “Antes de que venga la lluvia otra vez, antes de que venga la noche, yo les pido que todos los que están en situación de riesgo –1.100 viviendas– recojan sus pertenencias. Ya mandé a buscar los camiones. Nos vamos para Fuerte Tiuna”, ordenó Chávez, en traje de campaña, a través de un megáfono.

Carolina Brito, del consejo comunal María Auxiliadora, todavía espera el camión y atesora las cajas recogidas hace cinco años. Su casa es una isla rodeada de un mar de escombros.

En La Pedrera todavía quedan 723 familias, según los cálculos de los consejos comunales. Desde el 29 de abril esperan al Imgrad y a la Corporación de Servicios para que demuelan unas viviendas que quedaron vacías. Brito denuncia que hay casas que han sido desocupadas y que se han vuelto a ocupar sin que la comunidad pueda hacer nada. “Aquí no hay vigilancia de ningún tipo, ni tampoco alumbrado. En menos de siete días han matado a seis personas”.

Chávez dio la orden en 2010 y fue en agosto de 2013 que el presidente Nicolás Maduro firmó el decreto 305 para crear un Areha en La Pedrera. “Queremos que el presidente venga y constate que aquí todavía hay gente, que no se olviden de nosotros”, dice Brito. Allí temen que el terreno en cualquier momento ceda y se trague a quienes no han sido reubicados. “Ya pasamos la etapa de refugios. Después de tanto tiempo lo que esperamos es salir de aquí a nuestras casas”.