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Los oídos sordos de los dólares de Cadivi

Fuvenida solicita divisas para adquirir aparatos auditivos para los niños afectados | Foto Alexandra Blanco

Fuvenida solicita divisas para adquirir aparatos auditivos para los niños afectados | Foto Alexandra Blanco

Pese a que el gobierno insiste en que la escasez de productos de primera necesidad, como equipos e insumos médicos, es resultado de una guerra económica ejecutada por actores con intereses capitalistas, las empresas comercializadoras y los usuarios de implantes han debido lidiar con los retrasos y la desinformación en el sistema público del control cambiario

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Cuando José Francisco deja de oír se altera, grita y llora. Le incomoda especialmente si le ocurre en el colegio: se aísla de sus compañeros y las maestras tienen que llamar de inmediato a su madre, Romina Viloria, que sale corriendo desde donde esté para intentar arreglar el aparato que conecta a su hijo de 8 años de edad con el mundo de los sonidos. Si la falla sucede en casa, el niño señala un oído y dice que “se quedó en silencio”. En una oportunidad pasó casi un mes sin escuchar y entonces dejó de hablar.

José Francisco nació con deficiencia auditiva, pero a los 3 años de edad le colocaron a través de cirugía un implante coclear, dispositivo de alta tecnología que le permite escuchar y –con el apoyo de terapia del lenguaje– expresarse oralmente. Hoy cursa 2º grado en una escuela regular en Valencia, estado Carabobo.

Aunque sus padres hacen un gran esfuerzo para tener a mano los repuestos y que el equipo continúe haciendo el trabajo, el mercado de esas prótesis auditivas –fabricadas en el extranjero– es otro de los que se ha visto afectado por los retrasos en la aprobación y liquidación de divisas para  importaciones, a pesar de que corresponde a un sector prioritario para el Estado.

Antes de 2012 si un padre necesitaba comprar un implante para un hijo con deficiencia auditiva y elegía una marca específica, contactaba a la empresa que la representaba en el país, hacía la orden y pagaba el pedido en bolívares. Si en cambio optaba por una casa comercial que no tuviera contrato con una compañía local, entonces formulaba una solicitud de dólares a la extinta Comisión de Administración de Divisas para efectuar la transacción. La aprobación de los dólares tardaba aproximadamente 15 días desde que la carpeta con la petición era presentada. Actualmente un paciente puede llegar a esperar más de año y medio para adquirir el dispositivo o alguna pieza por falta de divisas para importarlos.

Ambas alternativas comenzaron a presentar trabas poco antes de que en 2013 salió a la luz pública uno de los mayores escándalos de corrupción nacional: el desvío de más de 25 millardos de dólares a las llamadas “empresas de maletín”, que fue reconocido por funcionarios del gobierno como Jorge Giordani, ex ministro de Planificación y Finanzas del fallecido presidente Hugo Chávez y de su sucesor, Nicolás Maduro. Con el monto del desfalco a la nación podrían haber sido adquiridos 1 millón de implantes de tecnología de punta.

Pese a que el gobierno insiste en que la escasez de productos de primera necesidad, como equipos e insumos médicos, es resultado de una guerra económica ejecutada por actores con intereses capitalistas, las empresas comercializadoras y los usuarios de implantes han debido lidiar con los retrasos y la desinformación en el sistema público del control cambiario.

Representantes de la Asociación Venezolana de Distribuidores de Equipos Médicos manifestaron esta semana que el sector salud acumula con sus distribuidores extranjeros una deuda de 265.000.000 de dólares desde que comenzaron los retrasos en la asignación de divisas.

 

Negadas. El 2 de diciembre pasado Romina Viloria presentó ante el Departamento de Casos Especiales de Salud del Centro Nacional de Comercio Exterior –institución que sustituyó a Cadivi– una solicitud para comprarle a su hijo un nuevo procesador, pieza que transforma la información de los sonidos y la envía al oído, y que cuesta entre 10.000 y 12.000 dólares. La madre decidió emprender el trámite directo porque la empresa que representa en el país al fabricante de la marca que utiliza su hijo informó a sus clientes que no tenía disponibilidad ni de implantes ni de repuestos porque no les habían liquidado los dólares para pagarle a su proveedor.

Como Viloria, otros padres organizados a través de la Fundación Venezolana de Niños con Deficiencia Auditiva (Fuvenida), creada en 2001, migraron a la opción de gestionar el proceso de compra con Cencoex. Recibieron, como en años anteriores, el apoyo de la Fundación Venezolana de Otología, institución privada responsable de la primera cirugía de implante coclear en el país en 1992 y que dirige uno de los programas especializados en estos procedimientos en Caracas.

La organización ofreció a los miembros de Fuvenida ser un enlace entre ellos y las marcas extranjeras, facilitándoles a los pacientes un presupuesto con una factura proforma, en la que el fabricante establece el compromiso de proporcionarle los productos al comprador a un precio determinado. Con ese documento y el monto en bolívares los padres y otros usuarios iban a Cencoex y hacían la petición de dólares para pagarles a las marcas fuera del país, sin más intermediarios.

Casi 60 peticiones como personas naturales fueron emitidas: para repuestos y para quienes requerían de implante por primera vez, casi todos niños de entre 1 y 4 años de edad. Los representantes armaron carpetas, detallaron el origen de los fondos –la mayoría provenientes de donaciones de instituciones del Estado– y las llevaron al organismo. Pero el trámite no resultó como esperaban. Comenzó a pasar el tiempo: un mes, dos, tres, cuatro y, al consultar el estado de las solicitudes en el sistema de Cencoex, aparecían como negadas o en análisis.

 

Protesta. El 18 de noviembre de 2014 miembros de Fuvenida protestaron ante la sede de Cencoex. Reclamaron que fuesen aprobadas sus solicitudes y también las divisas que hasta ese momento no le había liquidado a la empresa Adrial Medico Quirúrgico AMQUI, única importadora del país de esos implantes con tradición en el ramo de los equipos médicos desde 1987 y a quién además no le ha sido renovado el Certificado de No Producción que solicitaron el 6 de octubre pasado ante el Ministerio de Comercio. “En conjunto hay unos 150 afectados, necesitados de un repuesto o a la espera de un implante para la cirugía de sus hijos, pero también existen más de 1.000 implantados en el país que podrían ser perjudicados a corto plazo. Algunos hicimos solicitudes directas y otros están en una lista de espera de Adrial, para cuando ellos tengan disponibilidad”, señaló la vocera de la organización, Erika Flores, madre de un adolescente que pasó un año y siete meses sin escuchar esperando por un repuesto para el implante que le había devuelto la audición. “Durante ese período pasaba mucho tiempo en su cuarto y casi no interactuaba con los demás. Estaba muy triste”.

El grupo fue atendido por Oraima Ruiz e Indra Saavedra, de la gerencia del departamento de Casos Especiales de Salud. Marilin Alvarado, madre de Melanie –de 2 años de edad y que está a la espera de ser operada– explicó que en el caso de estos pacientes el paso del tiempo conspira contra la posibilidad de desarrollar el habla. Ella lo sabe por experiencia porque su hija ni siquiera balbucea y tareas como enseñarla a que deje los pañales y aprenda a ir al baño se han convertido en un mayor reto. Alvarado también describió los efectos emocionales en un niño que deje de escuchar repentinamente tras dañarse alguna pieza del implante. Las funcionarias escucharon los testimonios y aseguraron que revisarían los casos y evaluarían la situación de las empresas que podían importar esos equipos. “Salimos esperanzados de esa reunión y a las pocas horas aprobaron 8 casos”, recordó Nelson Silva.

Transcurrió diciembre y no hubo más liquidaciones. Luego, el 4 de enero, el presidente Maduro anunció que el economista Rocco Albisinni pasaría a estar a la cabeza de Cencoex, en sustitución de Alejandro Fleming, y cuando los miembros de Fuvenida intentaron comunicarse con las gerentes en la institución les informaron que esas personas ya no trabajaban allí.

La lucha comenzó de cero y los afectados realizaron otra manifestación ante Cencoex, el 10 de marzo pasado. Fueron padres y madres con sus hijos, casi todos niños y jóvenes. Llevaron una pancarta y usaron camisas y gorras con el mensaje de “Oír es un derecho”. Esta vez fue la gerente de operaciones diversas, Sobeida Chacín, quien los atendió. Noraitza Rivera viajó desde Carúpano para contar su historia: sus gemelas de 3 años de edad son candidatas a implantes bilaterales y por eso solicitó hace 2 meses 100.000 dólares para la compra de los 4 dispositivos. Ahora, el tiempo para utilizar el donativo que le otorgó el banco en bolívares se le está agotando y el Cencoex debería aprobar su solicitud antes de que deba devolver el dinero y buscar otro financiamiento.

Chacín pidió paciencia. Se comprometió a revisar los casos y recordó que se trataba de una nueva administración, por lo que no tenían conocimiento de lo planteado meses atrás. “La situación es inmanejable. No queremos solo que nos aprueben estos casos y ya, sino que exista la disponibilidad real y continua a través de empresas responsables a las que podamos acudir con nuestro dinero en bolívares, sin tantas complicaciones”, dijo Erika Flores, de Fuvenida. Ella quería aprovechar el viaje a Caracas para comprar las baterías desechables destinadas al procesador de su hijo, pero regresó a Maracay con las manos vacías.

 

Los implantes de Citgo. Desde 2008 existe el Programa de Implantes Cocleares dirigido por Pdvsa que actualmente funciona en el Hospital Coromoto de Maracaibo. Las piezas son adquiridas a través de la Fundación Simón Bolívar, perteneciente a Citgo, la filial de la petrolera venezolana en Estados Unidos. El programa es público y su directora, Katiuska Alvarado, informó que manejan un presupuesto de 2.000.000 de dólares anuales, realizan entre 50 y 80 implantes en el mismo período y tienen un stock de repuestos para la marca específica con la que trabajan. Hace unos días la Gobernación de Carabobo anunció que 9 niños de esa entidad serían incluidos en el plan para ser operados. Nelson Silva, representante de Fuvenida, explicó que debido a que en este formato el paciente no debe cancelar el implante ni la cirugía es una de las primeras opciones para los padres y pacientes, pero que al dirigirse a la sede de Pdvsa en La Tahona les explican que la lista de espera tiene cerca de 300 personas. Alvarado señaló que esa información no era precisa y que sí estaban recibiendo candidatos a implantes con celeridad. Agregó que, de igual forma, es necesario que Cencoex resuelva la situación con la liquidación de divisas destinadas a las importadoras privadas para los pacientes que usan marcas distintas.

El caso de la compañía Soluciones Auditivas Venezuela ilustra la dificultad para iniciarse en el negocio de comercializar implantes. Recién creada, comenzó las gestiones con Cencoex pero les informaron que no estaba abierta la inscripción. Sus directores suponen que se debe a la normativa del órgano cambiario –implantada después del desfalco de los 25 millardos de dólares– que no permite el otorgamiento de divisas a empresas con menos de 2 años de fundadas. Stefany Cardozo, presidente de SAV, señaló que uno de los distribuidores ya les dio un primer crédito por 19.000 dólares para la compra de baterías, micrófonos y antenas, pero no tienen cómo pagarlo.

 

Roger Moreno, Técnico en control de calidad. “Para alguien que, como yo, creció en el mundo oyente perder la audición fue difícil; pasé un año sin oír mientras buscaba financiamiento para el implante coclear. Tengo 48 años de edad y fui operado en 2011. Quedarse sin escuchar, cuando ya lo has hecho, afecta lo cotidiano. Si estás en una reunión con amigos y se apaga el equipo, uno tiende a aislarse. En mi trabajo fueron muy comprensivos, pero igual me preocupaba no poder comunicarme. Recuerdo también que mi familia me decía que estaba hablando diferente y bajito, y yo no me percataba. Es importante para todos los que tenemos esta discapacidad poder acceder a los repuestos de forma oportuna. Mi procesador se está sulfatando y espero que la solicitud que haré en Cencoex sea aprobada y liquidada rápidamente”.