• Caracas (Venezuela)

Siete Días

Al instante

“El nuevo ritmo del gobierno es un paso adelante y tres atrás”

Inocente Carreño, músico y compositor

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

—A sus 95 años de edad, ¿llegará el país a viejo y sano?

—Va a ser muy difícil que llegue a sano y viejo si sigue como está. Ojalá al menos volviera al tiempo cuando no faltaban los alimentos.

—¿Qué le queda de inocente?

—Ojalá le quede lo mejor que yo le he dado.

—¿Y a usted?

—Posiblemente no solo el nombre… Mi amor por el país.

—¿Entre Cuba y el imperio?

—La Cuba que yo conocí antes de Fidel fue la isla pensante y deportista que recibió a Teresa Carreño. De Estados Unidos respeto la estabilidad de sus leyes, pero le recriminó invasiones como la de Santo Domingo.

—Criado por su abuela y miembro de la banda de Lino Gutiérrez a los 9 años de edad, ¿el cuento más añejo?

—El del robo de la corona de la Virgen del Valle, en 1907; luego hice una canción sobre el hecho.

—¿Su musa?

—Varias, que mimo y recreo: 90% de trabajo y 10% de inspiración.

—¿Un recuerdo de su maestro Vicente Emilio Sojo?

—No solo me regañó; una vez me sacó de un ensayo y caminé llorando hasta la plaza Bolívar. Luego fuimos compadres.

—¿Ensaya el gobierno a gobernar?

—Es un largo ensayo que no se efectuará.

—¿Y la oposición a ser oposición?

—Espero que no imite el ensayo anterior.

—¿Ha mezclado música y política?

—Mi única obra política fue una sinfonietta satírica que caricaturizaba a Pérez Jiménez.

—¿Un músico político?

—José Antonio Abreu.

—¿Dudamel?

—Imagínese… Dirigió en Alemania. Gran director.

—Ha arreglado joropos, rumbas, tangos, valses, boleros, merengues. ¿Qué tal rock, hip hop o changa?

—Allí estoy fuera de lote. No he tenido tiempo.

—Como educador, califique la educación actual.

—Tratan de inculcarle cosas inadecuadas a los muchachos… Me reservo la calificación.

—¿Serenatero?

—Lo fui, sobre todo en los barrios.

—Un mundo sin piano…

—Todavía oyendo el clavecín del maestro Bach.

—¿Un presidente inocente?

—¡Ni de nombre!

—¿Le ha tocado a alguno?

—En la toma de posesión de Carlos Andrés, en 1974, dirigí la Orquesta Sinfónica.

—Compositor del himno de AD, ¿haría uno a otro partido?

—No creo; lo haría a una universidad, como el que hice a la Universidad de Oriente.

—¿Entre la revolución adeca y la presente?

—La de AD creó la Venezuela moderna. ¿A cuál otra revolución se refiere usted?

—¿El error de AD?

—Mejor dejemos al partido tranquilo.

—¿Recompondría el himno del Ejército, también de su autoría musical?

—Habría que hacer otro.

—¿Un concierto que una al imperio y Venezuela?

—Con las melodías “Bajo un arcoíris”, emblema estadounidense,  y “Alma llanera”.

—¿Un fondo para la AN?

—(Carcajadas) La “Marcha fúnebre” de la Tercera sinfonía de Beethoven.

—¿Para la MUD?

—(Risas) “Marcha jubilosa”, de mi autoría.

—¿Un líder?

—Rómulo Betancourt.

—¿Baila como toca?

—Ya ni bailo ni toco (carcajadas).

—¿Una cantante?

—Fedora Alemán.

—¿El cantor?

—Sadel.

—¿El instrumento femenino?

—Entre la guitarra y el cello.

—¿El instrumento desafinado?

—Quizás, el corno inglés. Más bien, cualquiera si el ejecutante no está capacitado.

—¿Desafina la orquesta que ostenta el poder?

—Esto no es una orquesta, es una charanga.

—¿Una pieza que insufle optimismo nacional?

—La Séptima sinfonía de Beethoven y las bellas tonadas de Simón Díaz.

—Venezuela es un concierto de…

—Esperanzas, con orquesta y coros.

—¿Su candidato para la batuta?

—Se está formando, pronto lo conoceremos.

—¿Cuesta ser músico en este país?

—Ya no; en mi época no se veía ni como oficio.

—¿Su mayor satisfacción?

—Haber nacido; mi esposa, mis hijos, nietos y bisnietos.

—¿Un momento difícil?

—Durante los primeros años de los sesenta tuve un decaimiento físico y mental; fue un tiempo de esterilidad tremenda.

—De ser su vida una partitura…

—“Segundo movimiento” de la Quinta Sinfonía de Beethoven.

—¿Se arrepiente?

—De haberle causado daño y molestias a alguien. Ofrezco excusas a mis alumnos de solfeo por haberlos tratado con demasiado rigor.

—¿Un sueño pendiente?

—He ejecutado todos los sueños.

—Como Neruda, ¿confiesa que ha vivido?

—¡Intensamente!.. Como usted bien me ve mental y físicamente.

—¿Confesaría el secreto?

—Ya que no puedo participar en carreras de atletismo, mantengo la costumbre de levantarme a las 5:00 de la mañana para ejercitarme en el gimnasio. Doy gracias a Dios y le pido que me devuelva a mi Venezuela próspera.

—¿Algunos arreglos al país?

—Lo que está a la vista no necesita anteojos.

—¿La fanfarria final?

—“Fanfarria para el hombre común” de Aaron Copland.

—¿Al ritmo del gobierno?

—Es un ritmo nuevo: un paso adelante y tres hacia atrás. Me encantaría que alguien le pusiera el nombre.

—¿Qué pasaría en Venezuela si gobierno y oposición formaran un combo musical?

—Acabaríamos de poner la torta (carcajadas).