• Caracas (Venezuela)

Siete Días

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Desde niños con un solo gobierno

Eran pequeños cuando el presidente Chávez ganó por primera vez las elecciones en diciembre de 1998 y participaron en un foro en El Nacional. En 2007 volvieron a hablar. Ahora, que son jóvenes universitarios o recién graduados, se reúnen de nuevo. El tema que los angustia fue y sigue siendo la violencia, que creció junto con ellos: se ha quintuplicado en todo este período

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Ellos representan voces de ciudadanos que han crecido en tiempos de revolución. La primera vez que se reunieron en El Nacional era diciembre de 1998, Hugo Chávez Frías acababa de ganar las elecciones presidenciales y ellos sólo estaban pendientes de qué juguete les iba a traer el Niño Jesús.  Ese día se quejaron porque el tema del foro era de política (¡y ellos querían hablar de la Navidad!), pero terminaron discutiendo como adultos prematuros de la que era su mayor preocupación: el tiroteo, el atraco, los peligros de la noche. La realidad le daba la razón a su miedo infantil: según cifras de la policía judicial, ese año hubo 4.362 homicidios. 

En enero de 2007, días después de que Chávez fue reelecto por segunda vez, ellos fueron convocados de nuevo. Ya eran adolescentes. Otra vez el tema de la inseguridad cobró protagonismo. Las estadísticas crecían junto con su angustia: 10.000 muertes violentas en un año, según la ONG Venezuela Segura. El foro finalizó esa vez con una petición que ellos hicieron: volver a reunirse dentro de unos años para opinar.

Y la expectativa se cumplió. El sábado 1° de diciembre (diez días antes de que el presidente Chávez fuese intervenido quirúrgicamente)  volvieron a acudir a El Nacional para participar en un foro Alejandro Martínez, Gaby Dagnino Soffiaturo, Joixiri González, Josmar Blanco, María Alejandra González, Oriana Gallardo y Oriannys Gallardo, ahora jóvenes que estudian en la universidad o trabajan. La única ausente fue Johana Izalla, que se fue a vivir a Argentina en marzo de este año.   

Son jóvenes provenientes de varias zonas de Caracas, con experiencias de vida e intereses diversos y que se identifican con ideologías políticas distintas. Todos han logrado niveles de educación superior, lo que los diferencia de 53% de la población que no termina el bachillerato, según investigadores del área. Por casi tres horas debatieron sobre la actualidad y manifestaron su alarma por los índices de inseguridad, la cual se ha quintuplicado desde que eran niños. Según el Observatorio Venezolano de la Violencia, ha cobrado más de 21.000 víctimas en 2012.   

—¿Qué piensan del hecho de haber pasado de niños a jóvenes con un solo gobierno?

Esa pregunta está muy difícil–, lanza Josmar, como siempre el primero en hablar. Y María Alejandra dice que lo único que recuerda del presidente anterior a Chávez (Rafael Caldera) era que “se dormía cuando daba las cadenas, que eran pocas”. Josmar continúa:

No creo que un mismo gobierno debería estar tanto tiempo en un país, me parece importante la diversidad porque podríamos saber la diferencia entre distintas gestiones. Ahora estamos en socialismo, pero no sabemos si eso ha fortalecido o debilitado el país porque no tenemos punto de comparación.

Oriana se adelanta a responderle: “Pero yo me pregunto, ¿cuál otro gobierno? Porque a pesar de las fallas, la revolución ha hecho cosas buenas por muchas personas, se ha enfocado en la parte más pobre del país y se ha visto la evolución de esas personas”.

Y su hermana Oriannys la secunda: “En el pasado no se le daba importancia a lo que ahora es prioridad de este gobierno: los más pobres”.

Sin embargo, creo que la revolución sigue ganando porque la gente tiene miedo del cambio, tiene miedo de estar mejor porque se acostumbraron a estar igual. La burocracia se ha hecho más grande, más gente que trabaja para el Estado tiene miedo de perder lo que tiene. Es una realidad que quien tiene carro y casa a nuestra edad es porque está en el Gobierno–, rebate María Alejandra.

Oriannys no se queda callada: “Una persona que no apoye la revolución no va a ver positivo que los sectores populares tengan una facilidad enorme gracias a un servicio de salud como el CDI; pero yo, que soy de un sector popular, me he beneficiado de eso. Las personas deben abrir la mente, porque este gobierno a lo mejor no te ayuda a ti, pero a otra persona sí”.

Sin embargo, María Alejandra considera la necesidad de un cambio: “Creo que lo que pasa es que los venezolanos seguimos dormidos, muchos despertaron pero no fueron suficientes”, insiste, aludiendo a las elecciones presidenciales de octubre.

—En estos 14 años ¿en qué creen que el país está mejor y en qué creen está peor?

El tema más preocupante es la inseguridad. Lo que ha mejorado es que nos hemos apegado más a Venezuela, tenemos más sentido de propiedad–, dice Gaby.

Lo más importante que ha hecho Chávez es incentivar la identidad nacional,  por ejemplo, que un carro se llame Orinoco, eso a mí me encanta–, recalca Josmar.

El Gobierno ha dado muchos apoyos, en la música tenemos a Dudamel y el sistema de orquestas, en el deporte muchos atletas fueron a las Olimpíadas y en las carreras tenemos a Maldonado, las películas venezolanas han avanzado a pasos agigantados–, comenta Joixiri.

Alejandro –callado hasta entonces– refuta esa postura: “Esos apoyos son lo normal que debe hacer un Estado, todo ese dinero no es de los bolsillos de un presidente, es un dinero del país y es natural que se invierta en eso. Pero uno se pregunta ¿qué ha pasado con tantos millones que no se han visto en construcciones, por ejemplo? Este año, por la campaña, es que empezaron a hacer viviendas, ¿por qué no antes?”.

Josmar opina sobre otro aspecto que considera negativo: “El Gobierno es socialista pero la sociedad es cada día más capitalista y más consumista. No hay igualdad, aunque no debe haber, porque no puede ganar lo mismo alguien que estudió y alguien que no lo hizo”, dice. Pero Alejandro le responde: “La igualdad sería que todo el mundo pueda acceder a la educación, a la salud, pero es algo que todavía tampoco ocurre. Por ejemplo, los hijos de los ministros no estudian en colegios públicos sino en privados, hay un doble discurso que no terminan de resolver”. Por lo que Josmar concluye: “El Gobierno tiene catorce años incentivando el socialismo y estamos más lejos de él que nunca”.

La educación para Joixiri y María Alejandra es la gran derrota. “Yo estudié en un liceo público y mis compañeros de ese tiempo son todos profesionales, pero ahora en el mismo liceo todas las alumnas están preñadas y los muchachos son malandros”, ejemplifica María.

 Violencia permanente

—En 1998 manifestaron su angustia por la violencia; en 2007 también.  ¿Sigue siendo ese tema el que más les preocupa?

Sí–, adelanta Joixiri, y la í del monosílabo se extiende por varios segundos.  Todos la secundan. Recuerda, divertida, que en el primer foro, cuando apenas tenía siete años de edad, patentó la palabra “inviolencia”.

Ese es un tema que siempre nos va a preocupar y a decepcionar, porque cada vez hay más tipos de delincuencia. Se ha tecnificado y no se ha hecho nada–, añade Josmar. 

De pequeña no recuerdo la violencia tan desatada, ya no son los cuentos del amigo de un amigo, sino algo que te pasó a ti. Lo he vivido–, sostiene Gaby.

Cada uno de nosotros ha tenido una experiencia de violencia que ha quedado impune–, indica Joixiri.

El problema es la propia sociedad. Es una sociedad egoísta y materialista, sin valores, en la que abunda la corrupción y eso fomenta la violencia–, destaca Oriannys. 

Es generalizar mucho decir que todos los venezolanos somos así. El problema de la violencia es que el sistema judicial no funciona, no puede ser que alguien haga un atraco hoy y salga libre mañana. Yo, como ciudadano, no puedo controlar eso, eso lo controla un poder del Estado que es el que debe actuar­–, objeta Alejandro.  

Y se desata entre él y Oriannys una polémica.

Es un poder corrupto–, comenta la muchacha.

Sí, pero llevamos catorce años igual y no se ha hecho nada–, reclama Alejandro.

No son catorce, eso tiene toda la vida así–, contraría Oriannys.

No se puede culpar a las mismas personas que se culpaban en 1999 porque la mayoría no está en el  país, hay que buscar otras respuestas, la cosa no es echar la culpa sino decir: tenemos este problema y debemos reconocerlo y resolverlo como país–, acentúa Alejandro.

No es posible que una persona como Rosita se libre de la cárcel porque esté con el Gobierno, eso es violencia institucional, el Poder Legislativo se está burlando de los ciudadanos–, expresa María Alejandra, interesada en el tema porque es abogada.

—Antes no les gustaba la política, ¿y ahora? ¿Se han empezado a involucrar?

Casi responden al unísono con un larguísimo “noooooo”, como cuando se les hizo la misma pregunta cuando eran niños y adolescentes. Ninguno ha participado en la dirigencia estudiantil, tampoco milita en ningún partido político. No se han involucrado en consejos comunales ni comunas, ni siquiera conocen los de su sector.  Eso sí, ninguno de ellos ha dejado de votar.

La política afecta todos los aspectos de nuestra vida y terminas involucrándote aunque no quieras–, dice Gaby.

Si opinas a favor de la oposición, los chavistas te tildan de escuálida y sifrina, y si apoyas al chavismo te tildan de marginal. En ninguno de los casos es así–, reclama Joixiri.

Sigue sin gustarme la política, pero apoyo cien por ciento mi ideología; sin embargo, tampoco me pongo a pelear con la gente para defender el chavismo. Escucho, entiendo y si otro tiene la razón se la doy–, dice Oriana. 

No vale la pena mientras los políticos están en su casa tranquilos nosotros nos peleemos por política con nuestra familia–, indica Josmar, y su respuesta se parece a la de hace unos años.

No me pongo una venda en los ojos. En este país en todos lados hay corrupción, en este gobierno o en cualquier otro–, sentencia Oriannys.

—Ante toda esta situación, ¿se irían del país?

Nuevamente, la respuesta, casi al unísono es “no”.

Yo me quedo. No descarto la posibilidad de prepararme en el exterior pero siempre volvería a mi país, porque es mío y nadie me lo va a quitar–, dice Josmar.

Aquí todavía hay corazón, sentimientos, en otras partes la gente es fría. El problema del país es que las instituciones no sirven–, destaca María Alejandra.

He evaluado posibilidades de otros países, hay sitios que tienen mejor calidad de vida. Sin embargo, creo que Venezuela es única–, añade Gaby.

Al contrario de los demás, Alejandro dice que no tiene raíces en ninguna parte: “No me identifico con un nacionalismo que al final no es sino una construcción discursiva, yo sí me iría por oportunidades de estudio o trabajo, pero no porque tenga en el país a un enemigo”. 

Hacia el futuro

—¿Qué esperan que el Gobierno mejore el próximo año?

El Gobierno tiene que ser tajante con el tema de la violencia. No podemos seguir teniendo miedo de salir a la calle porque nos van a matar–, dice Joixiri.

Para lograr todo lo que queramos tenemos que estar vivos. Para mí es lo primordial, sentirnos seguros–, coincide Gaby.

Yo añado al tema de la violencia que hay que mejorar la educación–, destaca Oriana.

Pediría que el Gobierno mejorara el sistema de justicia, le diera prioridad a las cosas realmente importantes y no llenarnos de armas, de aviones Sukhoi, que se preocupara por invertir el dinero en lo que debe ser: por ejemplo, la salud o la recuperación de las empresas del Estado–, enumera María.

—Esta pregunta también la contestaron en los anteriores foros: ¿Si fuesen presidentes por un día, cuál sería la primera medida que tomaran?

Ahora me cuesta más que cuando era chiquita. Tomaría la medida del desarme, reducir el número de armas para tratar de convivir como venezolanos–, dice Gaby.

Me gustaría darle una cara más bonita a Caracas–, destaca Joixiri.

Yo quisiera sentar el precedente de que soltaran a la jueza Afiuni, que los jueces no se sientan temerosos de hacer su trabajo. Soltaría además a todos los presos políticos–, dice María Alejandra.

A través de los medios de comunicación haría campañas para que las personas le dieran un valor significativo al país–, dice Oriannys, y opiniones similares expresan Josmar y Oriana. 

Sin embargo, todos aseguran que no necesitan estar al mando de Venezuela para contribuir con ella. Desde sus propias profesiones, cada uno de ellos lo hará.