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La mujer por la que votó el pueblo

El primer sufragio universal, directo y secreto en Venezuela se celebró en 1944, no para elegir presidente de la república sino para escoger a la reina de la VII Serie Mundial de Beisbol. La ganadora, Yolanda Leal, maestra de Monte Piedad, recorrió el país y causó furor entre sus seguidores. El pasado domingo falleció, a los 89 años de edad, ajena a la fama que una vez tuvo

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El primer voto universal, directo y secreto no se lo dieron los venezolanos a un presidente, ni siquiera a un diputado o concejal. La primera vez que hombres y mujeres mayores de 18 años de edad pudieron sufragar, aunque no supieran leer ni escribir, la primera vez que no hubo intermediarios ni límites para que ejercieran ese derecho, fue el primero de octubre de 1944, cuando los venezolanos eligieron a Yolanda Leal como la reina de la VII Serie Mundial de Beisbol Amateur. Con ella, el pueblo tuvo rostro. El domingo pasado, a los 89 años de edad, falleció en Caracas –y casi en el anonimato– esa mujer que abrió el camino a una larga historia de comicios.

A mediados de 1944, se anunciaban dos actos. El primero era político: los venezolanos eran llamados a votar en las elecciones de concejales del 21 de octubre; sin embargo, sólo podían sufragar los varones mayores de 21 años de edad y alfabetizados. La segunda actividad que acaparaba las páginas de los medios era que Venezuela sería la sede de la competencia de beisbol y que se iba a elegir una madrina. Fueron postuladas cuatro candidatas: Yolanda Leal, Oly Clemente, Nelly Blanco Yépez y Rosario Gómez Ruiz. Las dos primeras eran, desde el principio, las más populares, y representaban dos polos. Yolanda era una sencilla maestra de escuela de Monte Piedad, mientras que Oly Clemente era una joven que había estudiado en el colegio San José de Tarbes cuyo padre era secretario de gobierno de Isaías Medina Angarita.

Pobres versus ricos

La elección iba a efectuarse a través de la venta de cupones, pero Leal se negó a participar porque estaría en desventaja, debido a que tanto ella como sus seguidores eran de pocos recursos. Entonces se decide que el voto será depositado de forma libre en las urnas.

Más que la elección de la reina de un certamen deportivo, la campaña fue considerada una suerte de lucha entre ricos y pobres. “La cosa va cogiendo calor y de ser una cosa baladí se va a convertir, con el tiempo, en una lucha de clases, política”, relató Leal en el documental La Reina del

Pueblo, que le hizo Juan Andrés Bello en 2010.

Aunque las muchachas eran ajenas a la política, los periódicos, las radios, las organizaciones políticas comenzaron a entrar en el juego. A Clemente la apoya el gobierno de Medina; a Yolanda, los adversarios: los partidos Acción Democrática y Unión Popular. Comenzaron a hacer de Leal un símbolo del pueblo. En ese ambiente politizado, un locutor, seguidor de Clemente, lanza un lema por la radio: “Oly Clemente para la gente decente, Yolanda Leal para la gente vulgar”. Aunque lo hizo para favorecer a su candidata, el eslogan se revirtió contra ella. Al rememorar el momento, Leal cuenta en una entrevista de 1986: “Cuando lo oí me molestó, pero después me causó mucha gracia porque pensé: vulgo es pueblo y pueblo gana”. Y tenía razón.

Llegó el día de la elección. En un país de poco más de 4 millones de habitantes, aproximadamente 33.000 personas acudieron a las urnas, colocadas en cines y estadios.

“¿A qué atribuyes el delirante entusiasmo del pueblo a la hora de votar?”, le preguntó la periodista María Teresa Castillo, a pocos días de su triunfo. Y la joven afirmó: “A un reflejo de la delirante afición que ese mismo pueblo siente por el beisbol”. Los políticos hicieron otra lectura del momento.

Rómulo Betancourt escribió en la prensa que con esas votaciones el pueblo dio una lección de madurez para el sufragio directo y secreto. Será tres años después, en diciembre de 1947, cuando se pudo elegir de esa forma al presidente de la república, Rómulo Gallegos, quien fue derrocado al siguiente año.

De bajo perfil

Dos años después del triunfo, Yolanda Leal se casó con el presidente de la Liga de Beisbol Amateur, Jesús Reina Morales, con quien tuvo tres hijos y crió dos más. “La nominación, mi breve reinado, no tuvo mayor incidencia en mi vida”, dijo en una entrevista en 1982. Cuando los niños crecieron, se dedicó a la docencia. Fue fundadora del liceo Alejo Fortique, de Baruta. Sus alumnos la llamaban “la Mami”, por cómplice, maternal y protectora. Bochinchera, todos sus cumpleaños, los 10 de diciembre, abría las puertas de su casa en Las Mercedes. Asistían amigos y alumnos. Hasta de El Callao venía un grupo de calipso a tocar.

Por varios años, tanto la ganadora como su principal rival fueron recordadas por sus seguidores, que las detenían en la calle y les pedían autógrafos. Pero con el tiempo, las nuevas generaciones desconocieron la historia y más nunca se habló de ellas. El hijo de Leal, Manuel Reina, asegura que las fotos y recortes de prensa de su madre se fueron perdiendo.

Magallanera, siguió siendo aficionada al beisbol. En política sólo incursionó una vez, como candidata a concejal de Baruta por la Causa R, cargo que perdió. Manuel Reina dice que sólo volvió a creer en el presidente Hugo Chávez: “Mamá decía que esa pasión era parecida a la que ella vivió”. Por eso no dejó nunca de votar por él.

Yolanda Leal, la mujer que simbolizó al pueblo, falleció hace una semana en su apartamento de San Martín. Ajena a la fama, cercana a los afectos.