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La muerte suelta en una moto

Entre las muertes que se han registrado desde el 12 de febrero, varias presentan un patrón similar: personas desprevenidas atacadas con armas de fuego por grupos de motorizados que buscan disuadir la protesta en sus urbanizaciones. Wilmer Carballo, en Aragua; y Guillermo Sánchez y Jesús Enrique Acosta, en Carabobo, fallecieron en esas circunstancias

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Wilmer Carballo estaba en su casa cuando escuchó gritos y detonaciones en la calle. Curioso, salió y se asomó a mirar desde la garita de vigilancia de su vecindario y allí fue sorprendido. Algo semejante le pasó a Guillermo Sánchez. Caminaba hacia su vivienda para buscar la brocha que necesitaba para terminar de pintar unas paredes en la residencia de su madre, quien vive a una cuadra. Entonces lo atacaron repentinamente. Ninguno participaba en las protestas de esos días ni en las barricadas levantadas en las zonas donde vivían: las urbanizaciones La Fundación, en Cagua (Aragua); y La Isabelica, en Valencia (Carabobo). Fueron asesinados en lugares distintos, en días diferentes, por el solo hecho de estar en la calle. Sus muertes tuvieron, sin embargo, un patrón: fueron blanco de disparos certeros de motorizados armados que gritaban consignas a favor del gobierno mientras infundían terror en esas zonas residenciales, como lo reportan testigos. Carballo, de ciudadanía española y venezolana, falleció de inmediato por un tiro en la cabeza a metros de su casa el 24 de febrero. Los vecinos de La Fundación habían salido ese día a protestar desde temprano en la mañana por la inseguridad y el desabastecimiento. Sánchez fue abaleado en el sector 8 de La Isabelica, cuyas calles estaban bloqueadas por desechos y escombros.

No sobrevivió a la operación que intentó remediar la herida por la bala que se alojó en su tórax. Ambos son parte de la lista de 33 muertes ocurridas en todo el país desde el 12 de febrero, cuando comenzó una oleada de protestas continuas que ha intentado ser aplacada por las instituciones militares y policiales. También están incluidos en otra lista: la de seis muertes relacionadas con el paso de grupos de motorizados armados ­la gente denomina "colectivos" que han circulado por urbanizaciones con "guarimbas", mientras disparan, limpian las barricadas que bloquean el tráfico y arrancan pancartas en la vía pública.

Esa felicitación

Dos horas después de la muerte de Carballo, Eusebio Agüero, alcalde del municipio Sucre de Aragua, colocó un mensaje en su
cuenta en Twitter que perturbó a los aragüeños que en ese momento se enteraban de la muerte del comerciante de origen canario. "Así es compañeros de Tupamaro todo el apoyo revolucionario de esta alcaldía para con ustedes", escribió el funcionario, que borró el mensaje cuando ya reventaba las redes sociales. Agüero ­general retirado del Ejército y excompañero de promoción de Henry Rangel Silva (ex ministro de la Defensa) y de Antonio Rojas Suárez (ex gobernador de Bolívar)­ se había hecho eco de las palabras del gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, una semana antes: "UBCH a prepararse para el contraataque fulminante². Muchos  opositores han solicitado averiguaciones sobre ese mensaje para establecer si está relacionado con el movimiento de motorizados armados en Valencia y con otros homicidios como el de Génesis Carmona, la ex Miss Turismo del estado.

Una garita abierta

Las últimas horas de Carballo comenzaron temprano. Sus vecinos de La Fundación y de otros sectores cercanos como Ciudadela y Corinsa de Cagua amanecieron con cacerolas, pancartas y barricadas. Un poco más tarde los vecinos observaron cómo un grupo que calculan en 150 motorizados comenzaron a concentrarse frente a un Centro de Diagnóstico Integral, ubicado a dos cuadras.

Con el pasar del tiempo el grupo creció y aproximadamente a las 11:00 am, según reportes de vecinos, comenzaron a acercarse y a disparar para disolver el grupo. La gente corrió a resguardarse. Algunos ingresaron a la manzana 10 de La Fundación, donde vivía Carballo. El comerciante salió de su casa y caminó hasta la garita de la entrada a su calle, situada a 50 metros, que estaba abierta y sin vigilantes. Los vecinos, que corrían delante de unos 30 motorizados, aprovecharon la apertura e ingresaron para protegerse.

Carballo, por prevención, se resguardó detrás de la pared de la caseta para no ser visto. Sin embargo, uno de los motorizados lo observó, se bajó de la moto y le disparó a mansalva, según refirió un testigo que pidió mantener su nombre en reserva. Su cuerpo cayó a diez metros de la alcabala. Allí también quedó su gorra tricolor. Vecinos aseguran que entre los motorizados que recorrieron La Fundación había funcionarios de la alcaldía, de la policía municipal y de la policía de estado Aragua vestidos de civil. La noticia de su muerte se difundió a través las redes sociales, junto al mensaje que había colocado en su Facebook cuatro días atrás, el día de su cumpleaños número 43: "¡Diosito tu sabes cuál es mi deseo, Venezuela Libre!". Agüero, después de que fue borrado el primer mensaje, escribió otra cosa: "Asfaltando en Cagua mientras los escuálidos tratando de incendiar el municipio".

El deceso conmovió a la comunidad de las Islas Canarias. Los padres de Carballo nacieron en Tenerife y él participaba en las festividades isleñas en el estado. Su esposa Dilmar González preside la Sociedad Nuestra Señora de La Candelaria de Cagua y la última fiesta en honor a la celebración mariana se hizo el 2 de febrero. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España, a través del ministro José Manuel Garciá-Margallo, confirmó que se había puesto en comunicación con el gobierno venezolano para solicitar el esclarecimiento del crimen. Los vecinos mencionan que solamente han visto dos veces a comisiones del Cicpc en el sitio del suceso.

Atrapados en La Isabelica

Gina Rodríguez, la esposa de Sánchez, vio cuando motorizados armados llegaron al sector 8 y 9 de La Isabelica, una zona populosa de bloques y edificios al sur de Valencia el 12 de marzo. Estaba atenta porque desde muy temprano las esquinas de la avenida Henry Ford y de La Espiga de Oro, muy cerca de su casa, habían amanecido con barricadas y gente que protestaba contra el gobierno. Se cumplía un mes de manifestaciones de calle en el país y los oficialistas planificaban una marcha a unas cuadras de allí, en la planta de aceites Diana. Rodríguez estaba segura de que su esposo no corría mayor peligro.

El comerciante, y también profesor de beisbol de Los Criollitos en la categoría pre-infantil A, había ido a casa de su madre a pintar. Cuando
salió a buscar una brocha, se encontró atrapado entre unos 50 o 60 motorizados. Al escuchar los disparos, Sánchez intentó refugiarse en uno de
los edificios, pero fue alcanzado por un proyectil. "No eran vecinos de la zona ni francotiradores, sino colectivos. Arremetieron contra todo el mundo, dispararon contra los edificios y nos lanzaban piedras. Mi esposo quedó metido entre ellos". Fue trasladado hasta la clínica Elohim en La Isabelica.

Aún estaba conciente y pidió que llamaran a su esposa para avisar sobre su estado. "Habló conmigo y me dijo que estaba bien, que se estaba sintiendo mejor", detalló. Así ingresó al quirófano. Después de las 5:00 pm Sánchez falleció.

Nada lo salvó

Ese mismo día, unas cuadras más hacia el oeste de la casa de Guillermo Sánchez, en el sector 7 de La Isabelica, también mataron a Jesús Enrique Acosta al mediodía. Conversaba con su primo Luis Acosta frente a la casa de un familiar. A dos calles había una barricada y manifestantes. Repentinamente un grupo de motorizados llegó a la calle disparando.
"Corrimos hacia la casa y cuando volteé, él estaba en el piso, muerto", dijo el primo de la víctima. Acosta tenía un disparo en la cabeza. Llegó a la clínica prácticamente sin signos vitales. Al principio de la tarde, se confirmó su muerte. En los actos funerales, familiares y amigos coincidieron en que los hombres que dispararon fueron los mismos que recorrieron el sector 9, donde cayó Sánchez. Todos los señalan como "colectivos".

En Carabobo existe la Fuerza Motorizada de Carabobo, que reúne a 32.200 personas de ese estado, que ha sostenido reuniones en el Comando de la Guardia Nacional en La Isabelica. Horas antes de que fallecieran ambos, hacia las 3:00 pm, Ameliach declaró a VTV que francotiradores en los bloques de La Isabelica habían realizado los disparos, lo que ha sido desmentido por testigos.