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“Hay un movimiento fortísimo contra el establishment político”

La venezolana, con raíces hindúes Parvathi Subbiah, obtuvo la beca Gates Cambridge Scholarship para realizar un doctorado en la prestigiosa universidad británica en el que indagará las razones de la popularidad de Hugo Chávez. Desde Antímano ha dado la vuelta al mundo: primero, por talento musical, y ahora, por los estudios políticos 

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En la historia de cómo Bill Gates financió una tesis sobre la popularidad de Hugo Chávez hay varias vueltas. De la música académica a la política. De Antímano a Ohio y luego a Cambridge. De una aplicación reprobada, a una segunda oportunidad exitosa. Con apenas 30 años de edad, Parvathi Subbiah comenzará en octubre un PhD en Estudios de América Latina en la Universidad de Cambridge. Las 110.000 libras que costará su carrera las pagará la Fundación Bill y Melinda Gates, a través de un programa de becas que patrocina la pareja multimillonaria. Es la segunda venezolana que obtiene esta beca creada por el magnate de la computación en el año 2000.

Cada año aspiran 4.500 estudiantes a la Gates Cambridge Scholarship, para los que solo hay 55 plazas de financiamiento para proyectos de interés social y potenciales líderes. Subbiah tuvo que intentarlo dos veces. “Recuerdo que el año pasado apliqué. La entrevista fue cuatro semanas después de que falleció mi mamá, me bloqueé, tuve lagunas. Ese año no se dio. Este volví a intentarlo y cuando me presenté, estaba exactamente el mismo jurado y pensé que me volvería a ocurrir, pero pude responder todo, porque estudié muchísimo y me aceptaron. En septiembre conoceré a Bill Gates y no sé qué le voy a decir, pues a mí me gusta Apple”, relata y al final suelta una carcajada.

Subbiah inició su carrera académica en la música como cantante lírico y pianista. En 2005 se fue a estudiar a Estados Unidos. Este talento también la llevó a estudiar a Brasil y a Italia. En 2014, cuando su madre enfermó de cáncer de páncreas reorientó su carrera musical hacia el mundo académico y hacia la política, debido a su deseo de entender la crisis que vive el país, según se lee en su perfil del programa. En unos estudios iniciales tocó el tema de la percepción del venezolano sobre la riqueza y desmadejó en sus encuestas la tesis que Venezuela es un país rico. Ahora centrará su investigación en el momento en que Hugo Chávez se convirtió en presidente: “Esta nueva tesis trata más la identificación física y cultural que la gente tiene con él, y si eso es lo que lo hizo popular. Chávez hablaba de romper con el pasado, tenía una afición con la gente pobre, los incluyó en el discurso. Eso explica, hasta cierto punto, su popularidad. Pero no explica por qué todavía hay gente que se siente tan identificada con él. Creo que podría abrirse un pequeño diálogo para explorar si en parte tiene que ver con cierto racismo presente en el país, que no se sufre con los niveles de violencia como en Estados Unidos, pero que con palabras como niche o marginal, se fomenta. Con ese resentimiento, Chávez movió a un grupo muy grande de la población; creo que eso explicaría, a pesar de que las políticas públicas fracasaron, por qué existe todavía amor por el movimiento”.

―¿Qué lecciones nos han dejado estos 17 años de chavismo?

—La gente se harta de creer en la política. La sensación de anarquía que existe hoy habla de eso. La gente se ha agotado. La democracia, otra vez, no les respondió. Promete mucho y no ha repartido lo que ha prometido. Manuel Barroso decía en una entrevista que los venezolanos siempre han estado aporreados por liderazgos muy mediocres, pero sentían que eso era lo que necesitaban. Y creo que eso tiene que ver con la idea de que vivimos en un país rico. Desde los años 20 hay un discurso de que un grupito de personas tiene el petróleo en sus manos y que ahora viene uno que lo va repartir. Los presidentes se han apalancado en sus cargos al decir eso. 90% de los venezolanos piensa que su país es rico, y si piensas así siempre vas a vivir esa frustración al no encontrar líderes que repartan. Hasta que entendamos que no es un asunto de repartición. En Venezuela falta un liderazgo de comunidad que esté moviendo distintas personas y grupos, en vez de andar siguiendo a caudillos.

―En el mundo también han surgido líderes populistas. Está el caso de Donald Trump y lo que recientemente ocurrió en Reino Unido con el Brexit también promovido, de alguna manera, por sentimientos populistas, ¿qué no se está leyendo del momento político actual?

—Hay un movimiento fortísimo contra el establishment político. La población de clase media o baja no ha disfrutado los efectos de la globalización que sí los ha vivido la alta. Se vio con el Brexit, la migración masiva les está bajando sus salarios por eso votaron a favor. Aquellos que han podido ir a Erasmus a estudiar en universidades de Francia u Holanda son los que creen en la importancia de pertenecer a la Unión Europea. Lo mismo pasa con Trump. Viví en Carolina del Norte, donde me decían: ‘¿Qué haces tú aquí si tú eres morena y no entiendes nuestra cultura? Ese grupo de personas siente que los mexicanos, por ejemplo, que están sembrando la tierra les están quitando el trabajo y el gobierno no ha puesto una prioridad para ellos, para protegerlos de lo que la economía global ha movido.

―¿Cuál puede ser un antídoto para el populismo?

—Algo que me gusta del sistema británico es que cada comunidad elige a su líder, y ellos van y escogen a su líder, que además es el de mayor coeficiente intelectual, por más de 15 puntos. Creo que si los líderes regionales tuvieran más autonomía eso daría más contrapeso a esos líderes autoritarios. También en el Parlamento británico todo el mundo tiene una sombra que vigila lo que esta haciendo el que está en el cargo. Creo que es necesario darles más poder a los líderes regionales. En Venezuela todo viene del centro, de las decisiones que toma una sola persona. 

Lazos con el país

Aunque tiene 10 años fuera de Venezuela Parvathi Subbiah no ha cortado los puentes con el país, muy a pesar del país. En febrero visitó su casa luego de una conexión aérea insólita de Londres a Aruba logró pisar tierra venezolana en un vuelo arriesgado. “De ahí salen unos avioncitos para Venezuela que parecen unos autobuses, hasta cuadraditos son”, dice con una risa optimista.

La joven, de 30 años de edad, está trabajando actualmente en una ONG llamada Charity cuyo objetivo es ayudar a las escuelas a fomentar mejores relaciones con sus ex alumnos para que pueden regresar a ellas posteriormente con sus empresas. “Es una ONG muy pequeñita, tienen un grupo fuerte en Kenia y yo estoy haciendo una propuesta para América Latina y Venezuela”. Además, el mes pasado lanzó el blog Venezuelan Diaspora, en el que reúne análisis políticos, ensayos y trabajos periodísticos sobre la crisis actual del país. En 2017 estará de vuelta a Venezuela haciendo el trabajo de campo para su doctorado.