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La misión de drywall para acabar con la pobreza

Los Palos Grandes II, sector rural que fue escogido por el Ejecutivo Nacional para implementar las Bases de Misiones, proyecto creado para las zonas consideradas de extrema pobreza | Foto: Alexandra Blanco/El Nacional

Los Palos Grandes II, sector rural que fue escogido por el Ejecutivo Nacional para implementar las Bases de Misiones, proyecto creado para las zonas consideradas de extrema pobreza | Foto: Alexandra Blanco/El Nacional

El presidente Maduro lanzó el 7 de junio el Plan para la Erradicación de la Miseria, que incluye la instalación de 1.500 bases de misiones sociales en 255 parroquias del país. El plan centraliza los mismos programas sociales que llevan funcionando una década, mientras la cifra de pobreza se ha mantenido sin bajar los últimos cinco años. Los analistas advierten que esta iniciativa no ataca las causas de la pobreza y que se trata de una estrategia electoral de cara a las elecciones parlamentarias de 2015

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El 13 de agosto una cuadrilla de obreros levantaba paredes de drywall color mantecado en el sector La Veguita de Macarao. Tres pequeñas casas se construían con premura. Una de ellas, antes de estar terminada, ya tenía la firma de Hugo Chávez en una de las paredes. El 4 de septiembre todo estaba listo, pintado y decorado para salir en televisión: las banderas de Cuba y Venezuela adornaban la entrada de uno de los espacios y vecinos vestidos de rojo aplaudían con entusiasmo. El presidente Nicolás Maduro hace un pase a través de VTV para felicitar a la jefa de gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Faría, porque en ese lugar de la carretera vieja Caracas-Los Teques se inaugura la primera base de misión socialista de la jurisdicción.


El miércoles de esta semana, menos de un mes después de su inauguración televisada, la base de Macarao estaba cerrada. No había banderas ni vecinos, solo unos militares custodiaban la entrada y los obreros habían tenido que regresar: una inundación por problemas de tuberías inhabilitó los baños del consultorio médico. Los lavamanos estaban en el piso y dos paredes internas lucían sus huesos de metal porque el cartón y el yeso se habían resquebrajado luego de exhibir lunares de moho. Una contingencia obligó a usar ladrillos y cemento para reparar la fragilidad. El drywall es aliado de la velocidad, pero no es garantía de permanencia. La firma de Chávez, sin embargo, no se humedeció.


De acuerdo con la información oficial, las bases socialistas están compuestas por un módulo de formación, educación y coordinación de misiones; uno para consultas médicas y odontológicas y otro que será la vivienda de los doctores cooperantes que prestarán servicio continuo. La meta prometida por Maduro el 7 de junio fue la construcción en 3 meses de 1.500 bases en 255 parroquias donde se detectaron índices altos de pobreza extrema. Es decir, 16 diarias. Los reportes sobre los avances en la ejecución del objetivo pueden generar dudas. Carmen Meléndez, ministra de Defensa, dio el siguiente balance el 10 de septiembre: “Hasta el día de ayer habíamos activado 22 bases de misiones, tienen que ser 1.500”. A ese ritmo, de 22 en 3 meses, la meta prometida se lleva 4 años. Sin embargo, el miércoles de esta semana, Nicolás Maduro anunció que ya lo habían logrado: “Ya instalamos 1.500 bases de misiones en lugares donde está la pobreza extrema y estamos atendiendo 2.200.000 compatriotas”. Apenas 48 horas después, la ministra Meléndez se alineó con la declaración y afirmó que las bases mencionadas por el presidente ya estaban concluidas. Lo dijo en el Encuentro Internacional de Ingeniería y Arquitectura para el Vivir Bien 2014.



Este anuncio gubernamental tiene un nombre nuevo para una estrategia vieja. Las bases de misiones se suman a una lista larga de planes sociales y organizaciones populares que se enmarcan en la propuesta de democracia protagónica y participativa de la llamada revolución bolivariana. Desde 2003 hasta hoy se han creado 36 misiones sociales, además de figuras como consejos comunales y comunas que buscan que los ciudadanos mejoren su calidad de vida a través de proyectos autosustentables. En 1999, al inicio del gobierno chavista, 42% de los hogares vivía en pobreza según la cifra oficial del Instituto Nacional de Estadística. En mayo de este año el INE reveló que en 2013 el indicador subió a 27%. Desde hace 5 años no se ha movido de allí, a excepción del año electoral de 2012 cuando se ubicó en 21%. “Las bases de misiones son el epicentro de las cinco revoluciones a las que he convocado. Vamos a entrarle duro a la miseria, a la pobreza más aguda y erradicarla en 2019”, dijo Maduro.

Las bases centralizarán en un solo espacio algunos de los mismos programas educativos y de salud que funcionan desde hace más de una década y coordinarán la mayoría de las misiones con la intención de –finalmente– erradicar la pobreza que sigue siendo una roca. Pero también tienen un componente político, justo en un año preelectoral: desde ahí se coordinarán acciones del Frente Francisco de Miranda, de las Ubch (célula de base del PSUV) y de los consejos comunales.


 
Rodeada

Rusely Reyes tiene 25 años de edad y vive debajo de un puente. Su hogar tiene una sola pieza y está en la entrada a La Veguita, justo a la orilla de una quebrada. No tiene idea de que a pocos metros existe una comuna socialista desde hace 4 años y de que también allí acaban de instalar una base de misiones para que ella y sus 4 hijos superen la pobreza extrema.
Cada vez que pasan los camiones llenos de materiales para la instalación de los nuevos módulos, las paredes de su hogar improvisado tiemblan y se desprenden piedritas del techo húmedo que caen sobre el colchón donde duerme junto con su esposo y sus hijos. “Quiero salir de aquí. Vine a Caracas porque en el Zulia no nos ayudaban; me anoté en la misión Madres del Barrio y todavía nada”, dice Rusely. Ella aspira a ser beneficiaria de una misión social, pero no tendrá tiempo de integrarse a la base socialista cuando finalmente comience a funcionar porque, esta semana, no fue posible encontrarla: el familiar que es dueño de ese cuarto debajo del puente le pidió desalojarlo.

Rusely estaba rodeada de buenas intenciones. Alrededor de lo que era su casa convergen, además de la base, la misión Barrio Adentro y la comuna, el Plan Barrio Nuevo, Barrio Tricolor (creado en 2009 para la rehabilitación de viviendas de alto riesgo) y una UBCH, célula del PSUV. La redundancia de iniciativas no es gratuita, señala el sociólogo y doctor en Estudios del Desarrollo del Cendes, Nelson Fréitez: “Hay una característica del gobierno de Chávez, que heredó Maduro: mantener expectativas elevadas en la población popular. El gobierno sabe que eso genera un impacto comunicacional, aunque a uno le parezca que ya ha pasado el tiempo y que la gente se cansó. Las bases de misiones generan la apariencia de que allí se resolverán los problemas, pero no lo harán pues las dificultades que tengan que ver con asuntos organizacionales seguirán estando en el nivel central”.

La proliferación de misiones sociales que se solapan en funciones y espacios fue una de las primeras advertencias que hizo el excontralor Clodosvaldo Russián en una presentación de su gestión en la Asamblea Nacional en 2004, un año después de la creación de estos programas: “El Estado, en el marco de este proceso de transformación debe repensar muy bien la existencia de este vasto y extenso universo de entidades públicas, máxime que en muchos casos son organismos con los mismos cometidos estatales, compitiendo por los recursos para atender idénticos propósitos para los cuales sencillamente no se requería su constitución y dotación de recursos financieros, presupuestarios y humanos”. La recomendación de Russián no fue tomada en cuenta por Chávez ni por Maduro, que no ha depurado el sistema, sino creado más misiones y reciclado varias para armar nuevas estructuras alrededor de hogares frágiles desde cuyas ventanas se ve cómo se construyen promesas con paredes igual de endebles.


 
Clavo ardiente

María Carolina Ávila es la responsable de la comuna La Veguita, que comparte espacio con la base de misiones. Cree que con esta nueva estructura se está mirando más hacia el barrio. Fue censada por el INE, y su familia integra el 8,8% de venezolanos (2.640.000 personas) que vive en pobreza extrema. “El resultado fue positivo porque antes ni siquiera aparecía en el mapa la carretera vieja”. No sabe cómo funcionará la relación entre comuna y base socialista. Considera que falta un poco de entusiasmo para activar la primera. En ella hay 43 máquinas de coser para un taller textil y solo 7 mujeres trabajan esta semana. Rusely Reyes, que miraba desde su casa la comuna, nunca se acercó a buscar empleo allí.

Luis Pedro España, sociólogo e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, considera que la importancia de los programas de asistencia social no está en discusión, pero insiste en que deben ser planes transitorios mientras se modifican las razones estructurales de la pobreza. “Para dejar de ser pobre lo más importante es dejar de ser dependiente, entre otros del gobierno. Pero en los barrios solo está el gobierno que alimenta la ilusión y la gente no tiene más alternativa que agarrarse de ese clavo ardiente, creyendo en la promesa de un nuevo plan. En la oposición hay ideas, pero no articulación social”.

Eva Solórzano apura a sus cuatro hijos para que la ayuden a sacar el agua de la vivienda que se está inundando con la lluvia, como un pescador que intenta mantener el peñero a flote. Vive en el sector Palo Grande II, una zona agrícola del estado Miranda a pocos metros de la comunidad de El Jabillito, en Charallave, donde el 7 de junio el presidente Maduro lanzó el Plan para la Erradicación de la Miseria. “No he escuchado de las bases de misiones. Me imagino que servirá para ver los casos de cerquita. Yo lo que quiero es tener un trabajo fijo, así sea de bedel”.
 



Electoral y militar

El paisaje del mar Caribe luce espléndido desde el cerro árido de Paraíso Azul, en Vargas. A pesar de la brisa costera, las mariposas amarillas que revolotean en el lugar y el olor a sal que emana de la playa, la integrante del consejo comunal Paraíso Azul, Paola Briceño, enumera las deficiencias que registra su comunidad. Como las letanías de un rosario, se asemejan a las manifestadas en los otros sectores: no hay suministro directo de agua, la carretera está hecha por trozos, solo un jeep sube el cerro, no hay escuela y tampoco se ofrecen alimentos de la red Mercal. Pero Paola también está esperanzada: “Ahora todo el mundo nos presta atención porque somos una zona decretada en pobreza extrema. De allí nos agarramos para hacer solicitudes”. Ella no descarta que la preocupación gubernamental por la comunidad guarde un interés electoral pero, al final, dice: “Como diría mi madre: esto es el mismo barco cruzando el río. Eso es normal. Eso sí, yo no me dejo utilizar”.

La historiadora e investigadora Margarita López Maya no desestima la preocupación del gobierno por erradicar la pobreza, pero subraya que la intención principal es retomar una estrategia ya practicada por Chávez: el lanzamiento de misiones para ganar contiendas electorales. “Incluso la encuestadora más pro-chavista, que es Hinterlaces, dice que la popularidad de Maduro ha caído aproximadamente 20 puntos desde el momento del Dakazo, en noviembre de 2013. Él tiene que volver a remontar esa cuesta y, además, comenzar a preparar la estrategia para ganar las parlamentarias de 2015”, señala.

Las bases también están diseñadas para ser el centro de confluencia del pensamiento chavista y, en caso de contienda electoral, de organización y movilización de votantes. Esta dimensión política está, al final, comandada por uniformados. Esta es una de las novedades de la propuesta de Maduro, porque las misiones sociales eran programas esencialmente civiles. Ahora habrá presencia fija de guardias nacionales en esos espacios. En los lugares visitados se contaron 4 efectivos por base. Para cubrir las 1.500 prometidas se necesitarán 6.000.



“Es un poco enredado saber quién será el responsable. Al principio vino el alcalde del municipio Cristóbal Rojas, Humberto Marte. Luego acudió un representante de Corpomiranda y, finalmente, vino el teniente de la GNB Henry Rivas, quien en realidad está pendiente de todo”, dice Raúl Acosta, de la base de misiones del sector Palo Grande II, instalada en la comunidad de El Jabillito.
Fréitez considera que esto tiene una finalidad. “La participación de los militares empezó con el Plan Bolívar 2000 y es algo estructural de este modelo político. Tiene un objetivo de control territorial. Forma parte de planes concebidos por los organismos de seguridad del Estado. No quieren ser sorprendidos por levantamientos populares. Cuando la comunidad concluya que con este gobierno sus problemas no tendrán solución y empiecen las protestas; encontrará una fuerza militar en el barrio que impedirá su movilización”.