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“El ser mejor dejó de ser valioso”

El psiquiatra Robert Lespinasse | Foto: Omar Véliz

El psiquiatra Robert Lespinasse | Foto: Omar Véliz

Robert Lespinasse, psiquiatra, contestó el ping pong de esta semana    

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—¿Cabe la expresión ¡feliz 2015!?

—Es un deseo, pero casi imposible de hacer realidad.

—¿Por la guerra económica o la psicológica?

—No solo psicológica, sino con una perversa intención de responsabilizar a todo el mundo de lo que no ha hecho el gobierno.

—¿Está Venezuela de psiquiatra?

—Desde hace tiempo, pero no de un siquiatra, sino de una psicoterapia continuada y masiva.

—¿Un diagnóstico nacional?

—Cuadro agudo de esquizofrenia, debido a una mente dividida que deriva en un mundo al revés.

—¿Un síntoma?

—La pérdida de  valores y principios; el ser mejor dejó de ser valioso.

—¿Una recomendación a la población para que el camino no se haga tan largo y tortuoso?  

—Reaccionar. La población está bajo los efectos del miedo; hay que enfrentarlo o hacerse el muerto, o huir, como ya lo ha hecho 6% de la población.

—¿Cómo vencer los miedos?

—Todos los miedos son aprendidos. Modificando las conductas, dándoles valor a nuestros derechos y haciéndolos valer.

—¿Son los emigrantes unos escapistas?

—Ellos responden a una reacción de miedo, que es la huida, porque no encuentran una solución posible. 94% de los idos son profesionales.

—¿Es patológico renegar de la nacionalidad?

—Es una respuesta emotiva y no adecuada. El hecho de ser venezolano no nos hace peores que los demás.

—Ahora que son muchos menos los billetes verdes, ¿el “coco” de la revolución?

—Paradójicamente, vivir detrás de los billetes verdes… ¡Cómo aman al Imperio!

—¿El “coco” de la Unidad Democrática?

—Asumir riesgos y no sintonizarse con 80% de la población.

—¿Del soberano?

—La ignorancia.

—¿Se agotará el humor como vía de escape?

—Si se sigue acorralando al pueblo… Y podría acabarse el miedo.

—¿Vive el político venezolano en un mundo bipolar?

—(Risas) Los políticos no han logrado tomar el control de la política. Tanto gobierno como oposición están a la desbandada buscando un líder.

—¿Qué denotan frases como “en Venezuela hay colas porque la gente come demasiado” o “Venezuela es una potencia moral”?

—Imbecilidad. Creen que el país está formado por retrasados mentales.

—¿Su lectura sobre el fanatismo?

Perverso y criminal.

—¿Es el fanatismo consustancial con la medianía intelectual?

Sí; un buen nivel no puede coexistir con el fanatismo.

—¿Son los países reflejo de sus gobernantes?

Pareciera que somos casi sadomasoquistas.

—¿Cuándo es conformista y cuándo es exigente el connacional?

Ahora impera el conformismo porque aceptamos todo lo que se nos ha querido imponer, debido a ese miedo.

—¿El primer síntoma de locura de un mandatario?

(Risas) La megalomanía y la ignorancia exhibida.

—¿Qué agradece la psiquiatría nacional al "proceso"?

La proliferación de patologías, como el estrés posttraumático.

—¿Cómo sería el ciudadano con seis años más de revolución? 

(Risas) Como un cubano.

—¿Por qué parte de la población se alegra cuando recibe el equivalente a medio litro de jugo diario de aumento salarial?

Es la condición de mendigo en la que los han colocado.

—¿El colmo de un autócrata?

Que lo domine una primera combatiente.

—¿Un sector cuerdo?

La iglesia; ha asumido una postura crítica, a pesar de las agresiones que recibe.

—¿A quién acostaría en el diván?

A Diosdado Cabello.

—¿Se ha acostado usted?

No. A lo mejor lo hago más adelante, de seguir las cosas como están.

—¿Qué tal un siquiatra en la silla de Miraflores?

Sería una locura, aunque muy interesante porque tendría que atender a todo el país.

—¿Quién volvió loco a quién en este país?

(Carcajadas) Todos tenemos un poco de esta locura.

—¿La sicosis del gobierno?

Este es un gobierno sicopático, y los sicópatas se identifican y se unen.

—¿De la MUD?

Está perdida, no encuentra el norte, le falta brújula.

—Superada la debacle nacional, ¿cómo curar el odio y el resentimiento?

No será nada fácil sensibilizar a los grupos manipulados para que dejen de ver a los otros como enemigos.

—¿Una terapia colectiva?

Aplicar lo que Mandela aplicó en Suráfrica: a través del futbol unió a blancos y negros en una sola identificación nacional. Así, desaparecieron los odios.

—¿Un lado alentador en su diagnóstico?

Como pueblo joven, el venezolano es optimista, positivo y adaptable.

—Luego de esta entrevista, ¿teme que el gobierno lo declare "disociado" y lo envíe a consulta obligatoria?

(Carcajadas) Una posibilidad a flor de piel por su intolerancia a la crítica.

—¿Qué pasaría en Venezuela si la violencia se mantuviese con tan altos niveles de perversidad?

Llevamos 16 años de una etapa oscurantista. Volvieron el conuco y el trueque.

Podríamos llegar a la catástrofe y al primitivismo más intenso. El país está en guerra.