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La medicina venezolana retrocede sin relevo docente

En dos años han renunciado 120 profesores de la UCV | Foto William Dumont

En dos años han renunciado 120 profesores de la UCV | Foto William Dumont

62% de la plantilla de docentes de la UCV está jubilada, en los últimos 2 años han renunciado 120. Cátedras que requieren de un máximo de 10 estudiantes por aula, se dictan como seminarios para más de 30

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De ser pionera y referencia internacional la medicina en Venezuela parece haber caducado. En áreas como cirugía se tenía la delantera y para muestra los cuatro bustos de médicos venezolanos que se exhiben en el Colegio Internacional de Cirujanos en Chicago, Estados Unidos. Hoy los métodos que se utilizan se vencieron el siglo pasado y los instrumentos cada vez son más rudimentarios. De la cirugía laparoscópica y poco invasiva se retrocedió a la cirugía abierta con sus riesgos. No es solo la escasez de insumos que obstaculiza los tratamientos y el deterioro de la infraestructura que impide ejercer la profesión, es también la falta de motivación e incentivos para mantener y captar profesores que formen a los médicos del futuro.

765 docentes se han jubilado en la Facultad de Medicina de la UCV. Los puestos vacíos que dejan no tienen reposición. Las convocatorias para captar nuevos docentes son ignoradas. “62% del profesorado está jubilado y en 2 años han renunciado 120. Las cátedras que tenían 10 y 12 profesores ahora tienen 5. En lugar de darles clases a 10 estudiantes, organizan seminarios con 30”, señala José Ramón García, coordinador de posgrado.

Esta reducción de personal afecta directamente la calidad de la educación que los estudiantes de Medicina reciben. El cirujano plástico Jesús Pereira, presidente de la Red de Sociedades Científicas y Médicas, califica de héroes a los médicos que defienden la medicina y luchan por sus pacientes. “Un pueblo sin salud es un pueblo sin futuro. Sé que no es fácil y estamos limitados. Los estudiantes necesitan realizar entre 300 y 400 cirugías para graduarse del posgrado y, muchas veces, logran completar 40 por año. No están desarrollando la habilidad quirúrgica, vital en la profesión. El gobierno debe dejarse asesorar por los expertos y estructurar políticas a corto, mediano y largo plazo”.

Los residentes que se mantienen en sus puestos, agotados por las deficiencias y los problemas a los que se enfrentan diariamente, han convocado reuniones para manifestar su descontento. En el primer trimestre del año solo realizaron 34 intervenciones quirúrgicas electivas en el HUC, 57 menos de las que hicieron en el primer trimestre de 2014. Legalmente están desamparados y no cuentan con ningún apoyo certificado en caso de ser denunciados por mala praxis. Esta nueva amenaza a la que se enfrentan será evaluada mañana en una reunión de la red de sociedades médicas.

“En el HUC hay una orden de que no se pueden rechazar pacientes. Desde el punto de vista humanitario tiene cierta lógica, pero después de que los hospitalizas no tienes cómo manejarlos. Es primero una irresponsabilidad porque no se les da la atención que requieren, y es hasta imputable desde el punto de vista legal, porque si el paciente denuncia que no recibió el tratamiento adecuado quien va preso no es el hospital, es el médico”, señala la doctora María Eugenia Landaeta, jefa de cátedra de Microbiología.

A la Facultad de Medicina de la UCV están adscritos 152 programas de posgrado. 136 son especializaciones, 12 maestrías y 4 doctorados en todas las áreas del conocimiento.

En 2015 se realizaron dos convocatorias para los médicos que desearan ingresar en alguna especialización este año. Para 766 cupos se inscribieron 1.163 aspirantes. 170 no presentaron el examen, fueron seleccionados 610, no se inscribieron 87 y hasta el 31 de enero de 2016 renunciaron 47.

En la segunda convocatoria, para 195 cupos solo se inscribieron 162 aspirantes, 7 no presentaron el examen y 135 fueron seleccionados. La mayor preocupación de García no es solo la notable disminución de aspirantes, sino el hecho de que han tenido que aceptar alumnos que no tienen el promedio requerido para así intentar reducir el número de las especialidades que quedan desiertas. Inmunología Clínica, Hematología Pediátrica, Cirugía de Tórax y Neonatología no tuvieron candidatos en la última convocatoria. En especialidades con alta demanda de pacientes como Medicina Oncológica y Traumatología se ofrecieron 10 y 12 cupos, pero solo se presentó un aspirante para cada una.

“Hace 20 años estábamos en la punta de la medicina en la región, pero estos años de malas políticas nos han retrocedido 30 o 40 años. Fuimos un país que erradicó y controló la malaria, la tuberculosis y la poliomelitis, y estamos volviendo a ver esas enfermedades”, añade Pereira, que todavía espera respuesta de la carta que enviaron el 10 de marzo al presidente Nicolás Maduro para solicitar una audiencia con la intención de buscar salidas a la crisis.

Un exilio de salud. Recibir a estudiantes heridos en el Hospital Universitario de Caracas por las protestas del 12 de febrero de 2014 y un tiroteo que presenció en quirófano su grupo de guardia fueron los límites que sobrepasaron a David Vivas en su trinchera médica. Se graduó de médico en 2012 y decidió posponer sus planes de ser anestesiólogo. Cinco meses después de comenzar el posgrado renunció cansado de lidiar con las carencias del hospital. A los pocos días cuatro de sus compañeros también se retiraron.

Se mudó a Houston, Estados Unidos, con su novia que también es médico y comenzó un proceso que ha tardado más de lo esperado. Debe presentar 4 pruebas para ingresar al posgrado. Cada una cuesta entre 1.000 y 1.500 dólares. Trabaja como valet parking y de vez en cuando como mesonero para mantenerse y ahorrar lo que su estudio le exige. En 2 años ha presentado 2 pruebas y se prepara para la tercera. Pronto comenzará un voluntariado en un hospital y, si la suerte lo acompaña, este año invertirá 3.000 dólares más para aplicar al posgrado. Vivas forma parte del grupo en Facebook Médicos Venezolanos en Estados Unidos que tiene 9.609 miembros y conoce a más de 50 médicos venezolanos que han llegado a Houston en los últimos años con los mismos planes.

“El futuro de la medicina en el país lo veo oscuro. Cuando yo estudiaba teníamos un retraso de 15 años con respecto a lo que se estaba haciendo en Estados Unidos y Europa, imagina ahora”, dice Vivas.

De 150.000 médicos activos en Venezuela se han ido del país entre 12.000 y 15.000. “Lo que representa casi 80% de las graduaciones desde el año 2006 en universidades tradicionales. Hay otro grupo de médicos que se ha ido por contrataciones directas o por vías alternas que incluso han dejado de ejercer la medicina. Con ellos suman en total 20.000 médicos venezolanos fuera del país”, asegura Enrique López Loyo, miembro de la Academia Nacional de Medicina.