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El laberinto de los independientes

El laberinto de los independientes

El laberinto de los independientes

Esta es la primera elección municipal después de la modificación de la Ley Orgánica de Procesos Electorales que limita a las minorías y con dos bloques políticos claramente polarizados: la MUD y el PSUV. ¿Qué oportunidad tienen los independientes? ¿Quién se atreve a financiarlos si hasta los partidos tradicionales también tienen dificultades para recaudar fondos? Más de 11.000 aspirantes a alcaldes y concejales buscan vencer la polarización en unos comicios en los que el oficialismo no contará con el portaviones de Hugo Chávez

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La conversación se dio después de las 7:00 pm en Los Quilombos, uno de los sectores más elevados y humildes de Catia. Carolina Morey, una joven madre y habitante de la zona, comentaba sus problemas a un candidato a alcalde independiente. Fallas eléctricas por el sobrecargo de las líneas, falta de agua por la inexistencia de tuberías y dificultades con las aguas negras eran algunas de las quejas que engrosaban su lista de inconvenientes. El dirigente la escuchaba con atención y concluyó el diálogo con una frase: "Yo no estoy ni con uno ni con otro, yo vengo es a resolver".

En esa ocasión, las palabras salieron de la boca de Antonio Ecarri, candidato independiente a la Alcaldía del Municipio Libertador que hasta hace poco formaba parte de la Mesa de la Unidad y perdió las elecciones primarias contra Ismael García. Sin embargo, una idea parecida bien pudo haber surgido de Evelio Arrieta, disidente del PSUV postulado para la misma alcaldía por Poder Laboral, o de otro de los más de 11.000 aspirantes que se inscribieron por fuera del Gran Polo Patriótico y de la MUD para las elecciones del 8 de diciembre.

"Hay que romper con la polarización", es la frase que repiten estos dirigentes como un mantra en entrevistas y conversaciones informales.

Esa tarea, sin embargo, resulta ser un objetivo espinoso en la Venezuela de hoy. Analistas como Luis Salamanca explican que la división creada por Hugo Chávez en torno a su figura fue luego institucionalizada por un marco legal y un sistema electoral que tienen el objetivo de mantener una polarización que favorece al polo dominante. La política nacional se ha transformado en un laberinto en el que no es posible el surgimiento de opciones distintas y se limita la participación de los sectores que no controlan el poder político o el económico, agrega el politólogo Ángel Álvarez.

Los independientes son conscientes de esta realidad.

En una asamblea con electores en El Valle, Arrieta comenzó su discurso a los más de 70 asistentes remarcando que encabeza una lucha contra "dos Goliat", en referencia al PSUV y la MUD. En medio del calor de las 3:00 pm y del ruido del tráfico de la calle que pasa frente al edificio donde se reunían, dictó líneas a sus simpatizantes para que colaboren en la realización de unas rifas y potazos para recaudar fondos con los cuales dar a conocer su propuesta.

"No hemos conseguido el apoyo de ningún patrocinante, pero esperamos que se vayan uniendo", remarca Arrieta, actual concejal por El Valle y quien desmiente que lo financie la derecha, tal como Nicolás Maduro denunció que pasaba con los candidatos disidentes del PSUV. Romper la unidad es correr el riesgo de ser acusado de traición y de actuar en función de ambiciones personales, además de jugar la agenda oculta del adversario.

En una situación similar están los partidos pequeños que postularon a varios de los dirigentes independientes.

Alianza para el Cambio, dirigido por los diputados Ricardo Sánchez y Carlos Vargas, presentó propuestas para 122 alcaldías y 117 concejos municipales; Movimiento al Socialismo se separó de la MUD en 67 municipios; y Vanguardia Bicentenaria Revolucionaria le alzó la mano a disidentes del Polo Patriótico en más de 250 jurisdicciones.

Leyes del dinero

Fue en 1999 cuando el sistema electoral venezolano empezó a cambiar, alejándose de lo que la Constitución de 1961 catalogaba como un esquema de representación proporcional de las minorías y complicando las opciones independientes o minoritarias.

En la carta magna vigente se eliminaron mecanismos que propiciaban que sectores pequeños pudiesen tener representación en los cuerpos deliberativos, como la Asamblea Nacional, los consejos legislativos estadales y los concejos municipales.

Uno de los elementos eliminados fue el de los diputados y senadores adicionales, figura que en 1988 benefició a La Causa R, al permitir que Aristóbulo Istúriz y Pablo Medina entraran al Parlamento para poder enfrentar el bipartidismo desde allí. En ese y otros años, otro de los beneficiados fue el Partido Comunista de Venezuela, que llegó incluso a tener más representantes principales que los que tiene en la actualidad.

Salamanca, profesor de Derecho Constitucional de la UCV, recuerda que los diputados y senadores adicionales se podían obtener si la votación nacional de un partido excedía el cociente promedio necesario para colocar un representante. Organizaciones que no lograban ganar escaños en ningún estado igual podían tener una representación.

Sumado a eso, en el artículo 67 de la presente Constitución se eliminó el financiamiento público a los partidos, lo que complica dar a conocer propuestas y organizar una estructura, actividades altamente costosas, sostiene Ángel Álvarez. Todos los gastos de las organizaciones deben ser costeados ahora con capital privado, algo que en el pasado no ocurría porque los partidos políticos recibían dinero del Estado para sus actividades proselitistas.

"La situación del financiamiento es un problema para todo el mundo que no sea gobierno. Es una manipulación gubernamental, un procedimiento descubierto por Chávez en 1999 para reducir a los partidos políticos que eran sus adversarios y dependían del financiamiento público.

Así eliminó las maquinarias partidistas, que son un obstáculo para los regímenes personalistas", advierte Álvarez.

Las opciones independientes son las más afectadas en este caso, pues no cuentan con una gruesa base de militantes que les den recursos y sus opciones tienden a recibir menos capital de actores privados debido a que parten con menos posibilidades de éxito.

"Regresar al esquema del financiamiento público haría más fácil competir. Las campañas serían mucho más igualitarias, lo que evitaría la asimetría actual", sostiene Carlos Vargas, dirigente de Alianza para el Cambio.

La oposición asegura que también se ve afectada. "Hay una persecución permanente del gobierno al sector privado y a los empresarios que desean ayudarnos con recursos", denuncia Roberto Enríquez, secretario general de Copei..

Julio Borges, coordinador nacional de Primero Justicia, advierte que en el último año esta situación se ha agravado, especialmente después del caso del diputado Richard Mardo. "La gente está ahora más reacia a colaborar, incluso dudan en dar dinero para trabajos sociales". Esto ha afectado directamente la funcionalidad del partido. "Antes teníamos más de 200 casas en todo el país. Ahora nos quedan unas 70", asegura Borges. La participación en la MUD, entonces, es necesaria hasta para el principal partido de la oposición.

Adiós a las minorías. Al analizar los cambios, Salamanca concluye que se crearon las herramientas necesarias para que el control de la política quedara en manos de los poderosos en el ámbito político o el económico. Pero el retroceso no paró allí. El experto lamenta que 10 años después, en 2009, se promulgó la Ley Orgánica de Procesos Electorales, que terminó de transformar el sistema comicial venezolano en uno "cuasi mayoritario" que beneficia la existencia de un gran partido que es continuamente sobrerrepresentado mientras mantenga la mayoría de votos.

La conversión se logró al entregar una serie de responsabilidades al Consejo Nacional Electoral que pueden crear injusticias si se manipulan con esa intención. Una de ellas es la repartición del número de cargos que se eligen a través del voto nominal, sistema mayoritario en el que el ganador por un voto se lleva todo; y el lista, mecanismo que beneficia la re
partición proporcional de escaños según los sufragios obtenidos por cada partido político.

En el caso de las municipales, antes de que entrara en vigencia la nueva ordenanza, 60% de los cargos para las concejos municipales se elegían nominalmente y 40% por lista. Ahora, gracias a los cambios, el 8 de diciembre se escogerá 71,5% de los escaños a través de votación mayoritaria y sólo 28,4% de manera proporcional. En los municipios más grandes, donde se eligen más concejales y la oposición tiene mayor fuerza, el porcentaje de cargos a elegir por vía proporcional es menor a la media. Esto puede generar una profunda desproporción dependiendo de cómo se dé la votación en los circuitos.

Pero eso no es todo. La ley señaló que la votación nominal no debe tener ninguna incidencia sobre el voto lista. En la práctica, esto legaliza las llamadas Morochas y permite que los grandes bloques se queden también con los escaños del voto lista.

Así, para que las planchas de concejales que acompañan -por ejemplo- a Ecarri y a Arrieta puedan ganar aunque sea un escaño en diciembre, deberán vencer a los dos grandes bloques en al menos 1 de las 7 circunscripciones en las que se dividió al municipio Libertador. La otra vía es que saquen más votos que uno de los polos en la suma total.

Ante este sistema, la unión en grandes polos para alcanzar la mayoría de votos es algo vital, lo que lleva a Salamanca a considerar que vivimos en una época de grandes bloques electorales. Enríquez, de Copei, confirma esta situación al admitir que el escenario ha obligado a que los partidos opositores se unan en la MUD a pesar de tener perspectivas ideológicas distintas. Es por esto que, de lado y lado, las divisiones generadas por dirigentes independientes generan rechazo, pues son vistas como escollos para lograr la mayoría necesaria para controlar el sistema.

Sin Chávez. Los independientes mantienen esperanzas de cambiar el mapa político nacional el 8 de diciembre. Respaldan su teoría argumentando que los venezolanos se han cansado de ver que sus problemas diarios no se resuelven por culpa de diatribas políticas.

"Los problemas no los puede resolver ni el chavismo solo ni la oposición sola. Es necesario un esquema mancomunado con distintas opiniones.

La polarización radicalizada es una de las peores cosas que le ha pasado al país", advierte Felipe Mujica, secretario general del MAS.

Por otra parte, muchos apuestan a que la desaparición física de Hugo Chávez genera una nueva realidad.

"Cada vez que un hombre fuerte desaparece en Venezuela, los cambios políticos y sociales son gigantes. Pasó con Betancourt, con Gómez, con Guzmán y con Páez, que fueron grandes caudillos", explica Antonio Ecarri.

El dirigente alega que en sectores populares lo están recibiendo con los brazos abiertos en cada uno de los casa por casa nocturnos que está haciendo. "Yo no voy con un discurso de peleas, sino uno solo: ¿Cuáles son tus problemas y cómo los podemos resolver?".

Luis Salamanca no descarta que en un tiempo se materialicen cambios en la política nacional porque la gente empieza a sentir hartazgo ante la polarización. Sin embargo, considera que el 8 de diciembre luce todavía muy temprano para que eso ocurra.