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Los hábitos colgados de Martín Zapata

Martín Zapata, Rector de la Universidad Católica Santa Rosa | Foto: Antonio Rodríguez

Martín Zapata, Rector de la Universidad Católica Santa Rosa | Foto: Antonio Rodríguez

Ex sacerdote y rector de la Universidad Católica Santa Rosa, fue un hombre polémico que no se alejó de la vida pública ni de la política. Acusado de apropiarse de la casa de estudio ­un bien de la Iglesia Católica­, murió a los 46 años de edad el martes pasado. La pelea legal ­por la que hasta Benedicto XVI se interesó­ sigue en tribunales ahora sin su principal protagonista

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A veces la gente sí cambia. De ropa, de piel, de textura, de contornos. Martín Enrique Zapata Fonseca cambió de hábitos y, también, los colgó.

Hasta cambió, un poco, su mirada sobre la política venezolana: de ser considerado un "cura rojo" pasó a decir, el 31 de julio de 2012 en una de sus últimas entrevistas, que Hugo Chávez era "el menor de los males" que se elegirían el 7 de octubre. Un escueto mensaje que acompaña una foto suya ­con toga y birrete­ colgada esta semana en la página web de la Universidad Católica Santa Rosa habla, precisamente, de mudanzas: "La vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma".

El martes, Zapata murió de un infarto en su casa. Tenía 46 años de edad. Ex sacerdote cercano a la Teoría de la Liberación, rector de la Universidad Católica Santa Rosa, enfrentado con la Arquidiócesis de Caracas en una batalla legal, vocero frecuente en los programas de Venezolana de Televisión, criticado por los alumnos, elogiado por los alumnos, los últimos años de su vida estuvieron atravesados por la polémica. Iglesia, poder y política son sustancias irresistibles; estupefacientes de la imaginación. De ellos estuvo adobada la vida de Zapata. Y hasta el papa Benedicto XVI participó en la trama.

Un ejecutivo. "Fue absolutamente sorpresivo. Ya nos habíamos reunido para reiniciar nuestras actividades y Martín no tenía ningún malestar. Fue un infarto, uno solo. No tenía problemas coronarios que conociéramos, su salud era excelente, hacía deporte, iba al gimnasio. Tenía la vida normal de un ejecutivo de hoy que se somete a mucho estrés", dice Jorge Luis Ramírez, vicerrector académico de la Universidad Católica Santa Rosa, que, de acuerdo con las normas internas, suplirá al rector hasta que la junta directiva nombre a un sucesor.

Los alumnos de esa casa de estudio comienzan mañana las clases como estaba marcado en el calendario. Sólo habrá un minuto de silencio y una misa el martes por el rector fallecido. Las inscripciones se hicieron sin problema la semana pasada. "El ambiente de la universidad, más allá de la lamentable muerte del rector, es de normalidad", asegura Ramírez.

La presencia de Zapata, sobre todo en los revueltos años posteriores a 2003, no solía ser indiferente entre alumnos y empleados, atrapados en un sandwich de lucha de autoridad: la institución católica reclamaba sus derechos originales sobre la universidad y Zapata se valía de pliegues legales para producir su particular y politizado cisma ondeando la bandera de la inclusión social.

Recientemente, la presencia de Zapata en los pasillos de la Universidad Santa Rosa no era tan usual, refieren algunos profesores consultados que prefieren no identificarse.

Cuentan, sin embargo, que el rector estaba muy interesado en la imagen que de él tuvieran los medios de comunicación. Poco antes de morir había concedido entrevistas a varios semanarios, a Radio Caracas Radio y a la emisora de la web Noticias 24.

Mario Villegas lo entrevistó para Noticias 24. "Me pareció un tipo con mucha vitalidad y energía. Un hombre con vocación de protagonizar cosas y que ni él mismo tenía claras.

Le pregunté si andaba en plan de postularse a algún cargo de representación popular y dijo que no. Me llamó la atención que se veía muy sano, hacía ejercicio. Había dejado el sacerdocio y no me quedó claro si tenía pareja o no", dice. En la grabación de la entrevista es evidente que, como señala Villegas, Zapata "no se ahorraba epítetos y calificativos para criticar la gestión de algunos funcionarios chavistas y de aquellos a los que llamaba `focas’ por la tendencia de aplaudirle todo a Chávez".

2003: el alzamiento. En el estatuto constitutivo de la Fundación Universitaria Santa Rosa pareciera estar la clave de esta compleja historia de demandas, medidas cautelares, apelaciones y fallos judiciales.

El 12 de agosto de 2003 la Arquidiócesis de Caracas junto con el entonces presbítero ­y también rector­ Martín Zapata crearon la fundación para que sirviera de apoyo económico a la Universidad Católica Santa Rosa, establecida en 1999.

Aunque la Iglesia conservaba el control de la casa de estudio, en el artículo 14 del estatuto se señala: "El documento constitutivo estatutario podrá ser modificado cuando así lo disponga el vicecanciller. O el canciller a solicitud presentada por el Consejo Superior".

Para la fecha, Zapata fungía de vicecanciller y monseñor Nicolás Bermúdez, arzobispo auxiliar, era el canciller. "No sé qué ocurrió. Nosotros lo discutimos, se hizo un borrador y ahí no había nada de eso.

Se estipulaba, como es lógico, que el canciller era la máxima autoridad. Yo le tenía plena confianza (a Zapata) porque hablamos en varias oportunidades al respecto", declaró Bermúdez a El Nacional para un reportaje publicado el 4 de junio de 2006. Al parecer, valiéndose de las facultades del artículo 14, Zapata habría hecho cambios que le permitieron aumentar su poder dentro de la universidad, desmembrándola de la Iglesia venezolana ­institución de la que él mismo se desligó­, haciendo crecer desmesuradamente su matrícula y acercándola al gobierno chavista.

"Lo que hizo Zapata es como si un oficial de la Fuerza Armada se levantara contra el ministro de la Defensa y tomara control de la institución castrense", dijo con un símil uniformado el cardenal Jorge Urosa en 2007. Al año siguiente Zapata aseguró que el cardenal Urosa lo había suspendido de su investidura sacerdotal por sus posiciones políticas.

En la conversación con Villegas, aparentemente, el asunto de su relación con la Iglesia parecía conjugarse en pasado. "Sentía que el conflicto era una página pasada. Le traje el tema porque esos días se realizó la reunión entre Elías Jaua y la Conferencia Episcopal Venezolana y saludó como positivo ese diálogo", recuerda el periodista.

El vicerrector académico se deslinda de este asunto: "Todo está en tribunales y depende exclusivamente de los tribunales. La consultoría jurídica de la universidad definirá si la ausencia de Martín va a modificar los procesos legales".

En 2006, durante la visita de Hugo Chávez al Vaticano, el papa Benedicto XVI pidió al Presidente que la universidad conservara su carácter católico y retornara a la Arquidiócesis. Inicialmente se intentó tomar en cuenta la exigencia papal, pero después Zapata retomó el control de las aulas con una línea alejada de la doctrina eclesiástica, a pesar de que desde tiempos coloniales ha existido esta vinculación. Además, fue el propio Zapata quien, al llegar al Rectorado, le añadió la palabra "católica" al nombre de la universidad. A veces la gente sí cambia.