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La fórmula para ganarle al chavismo en su feudo

Un ciudadano ejerce su derecho al voto / Alexandra Blanco

Un ciudadano ejerce su derecho al voto / Alexandra Blanco

Las elecciones municipales del 8 de diciembre demostraron que la base opositora sigue siendo urbana y el chavismo se mantiene fuerte en las zonas de menor población. Sin embargo, las victorias de oposición en 13 municipios históricamente pesuvistas señalan que el mensaje de la MUD es capaz de calar en los sectores donde domina el oficialismo. Así como ocurrió con AD durante la crisis de los partidos, el PSUV va perdiendo las capitales y ahora también cede espacios en las zonas más rezagadas económicamente. Y, al igual que el partido blanco, aún le queda una referencia nacional: Caracas

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Chaguaramas es un municipio con un índice de pobreza de 41,7% y una población de 12.966 personas. Se encuentra en el estado Guárico, en pleno corazón de los llanos, la región más chavista de Venezuela. El 7 de octubre de 2012, Hugo Chávez ganó la jurisdicción por 30,3 puntos, algo usual para un lugar que hasta el 14 de abril de 2013 fue conquistado siempre por el oficialismo con una diferencia promedio de 41,5 puntos. El pasado 8 de diciembre, sin embargo, algo cambió en Chaguaramas: Yovanny Salazar, candidato a alcalde por la Mesa de la Unidad Democrática, sorprendió al vencer a su rival oficialista por 751 votos, lo que equivalió a una importante ventaja de 11,6 puntos.

En San Rafael de Onoto se vivió un relato similar. Esta jurisdicción llanera tiene 17.623 habitantes y se ubica en el norte de Portuguesa, el estado que Hugo Chávez y Nicolás Maduro ganaron con mayor porcentaje el 7 de octubre y el 14 de abril. El candidato unitario, Edgar Miranda, aprovechó una división de las filas chavistas para imponerse con 31,5% de los votos. Sorpresas así se registraron en otros dos municipios donde la oposición jamás había logrado acortar a menos de 15 puntos la diferencia a favor del chavismo. En Mellado, Guárico, venció Orlando Hernández y en Arismendi, Sucre, triunfó Enrique Franceschi.

En total, la oposición prevaleció en 13 jurisdicciones con tendencia chavista clara y sostenida. Todas cuentan con una población menor a los 80.000 habitantes, lo que caracteriza a los espacios de mayor dominio del oficialismo. 5 de esas victorias fueron conseguidas por Voluntad Popular, el partido que coordina Leopoldo López; 3 las logró Acción Democrática; 2 Copei; y Avanzada Progresista, Un Nuevo Tiempo y un independiente consiguieron otra cada uno.

Estos casos particulares fueron excepciones a estudiar entre los 246 municipios de menos de 100.000 electores; 73,9% de los cuales fueron conquistados por los candidatos del Gran Polo Patriótico. De esta forma, las tendencias de los últimos años se mantuvieron y la mayor fuerza de la MUD quedó concentrada en las ciudades más grandes, mientras que el Partido Socialista Unido de Venezuela prevaleció en las más pequeñas. Dentro de la oposición, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo mostraron mayor fuerza en las urbes.

Sin embargo, analistas y líderes de VP, AD y Copei consideran que esos pequeños avances en los municipios menores son una muestra de que el mensaje opositor puede calar en las jurisdicciones más chavistas para empezar a transformarlas. En 2014 no hay elecciones planificadas, por lo que la oposición tiene tiempo para iniciar un trabajo de presencia que le podría aportar frutos en un mediano plazo entre 31,7% de la población que, según cifras del INE, vive en municipios con menos de 100.000 habitantes.

La fórmula

El 1 de noviembre de 2008 el coordinador de VP, Leopoldo López, fue inhabilitado políticamente, lo que imposibilitó que obtuviera la candidatura opositora para la Alcaldía Metropolitana. Sin un cargo público que asumir, y habiendo declinado a favor de Henrique Capriles en las elecciones primarias de 2012, el ex alcalde de Chacao tuvo el tiempo necesario para recorrer el país: “Asumí un camino distinto y junto con un equipo de trabajo decidimos articular nuestro propio partido político”.

El dirigente hizo hincapié en estados donde la oposición tenía poca fortaleza, como Trujillo, Monagas y Apure. Se reunió con líderes sociales y representantes de gremios y sindicatos para unirlos a su propuesta e ir formando un partido estructurado con una base organizada. Es decir, rescató la forma tradicional de construir política desde lo local.   

Oswaldo Ramírez, director de ORC Consultores, advierte que para la MUD es esencial cambiar la forma en que se aproxima a los ciudadanos si quiere empezar a ganar terreno en las zonas rurales que algunos dirigentes denominan “la Venezuela profunda”. “La oposición tiene que dejar de enfocarse en la comunicación más mediática. La penetración de los medios y de Internet es menor en los lugares donde hay que recortar brechas mayores. El acercamiento debe ser hecho cara a cara y boca a boca con un trabajo de hormiguita. Hay que regar todos los días la planta para cosechar los triunfo 2 o 3 años después”, afirma.

Esto fue en parte lo que hizo VP.  “De cada 100 bolívares que tenemos de recursos, 80 los gastamos en fortalecer nuestra estructura. Tenemos 58 sedes en todo el país y más de 7.000 redes populares compuestas por 5 o más personas y organizadas alrededor de la misma cantidad de centros de votación. Nuestro objetivo es tener una red por cada uno de los más de 13.000 centros”, indica López.

La finalidad de la redes es hacer diagnósticos sobre la situación de las comunidades, proponer soluciones y hacer contraloría a los funcionarios públicos. Ese estilo de organización recuerda al que tiene el PSUV, que cuenta con una Unidad de Batalla por cada centro electoral. De igual forma, así como la tolda de gobierno editó el Libro Rojo que contiene sus principios, VP ofrece a sus afiliados un Libro Naranja (en referencia al color de ese partido). López, sin embargo, aclara que las organizaciones son totalmente distintas por su ideología y porque el PSUV, dice, se financia con los recursos del Estado.

El domingo pasado, VP conquistó municipios como Páez, en Apure (donde se encuentra Guasdalito), y Maturín, la capital de Monagas. López cuenta que en los últimos años visitó esos lugares más de 15 veces para apoyar a sus candidatos, que fueron realizando un trabajo permanente.

Antes del debilitamiento de los partidos políticos, que se agudizó en la década de los noventa, un lugar era la cita ineludible para los que hacían o aspiraban hacer política y para los ciudadanos con quejas y propuestas: la casa del partido. En cada pueblo había una, con los logotipos de los principales partidos pintados a brochazos en las paredes. Eran una referencia geográfica. Para materializar las victorias que obtuvo en los municipios Mellado e Infante, en Guárico, AD regresó a sus orígenes. “Mantuvimos la casa del partido abierta y los dos dirigentes que salieron victoriosos vienen moviéndose desde hace años. Con un trabajo de contacto directo, y no solo de vallas y pendones, se pudo capitalizar el desgaste del oficialismo, que había tenido dos gestiones muy malas”, agrega Pedro Benítez, secretario político de la tolda blanca.

Oswaldo Ramírez explica que, para conseguir este tipo de victorias, es imprescindible contar con liderazgos locales creíbles y con arraigo popular. Sostiene que un buen mecanismo es transformar a los líderes sociales en políticos y aportarles una maquinaria organizativa en la que se puedan apoyar antes, durante y después del proceso electoral. “Tienen que ser personas que sepan interpretar los problemas locales y trabajen en función de asociar a la gente para conseguir soluciones pensando en el bienestar colectivo”, concluye.

En Guasdalito, Apure, triunfó Lumay Barreto, líder local nacida en la propia ciudad que fue ganando afectos poco a poco. En 1995 fue candidata independiente a la alcaldía y en las parlamentarias de 2010 perdió por 30 puntos de diferencia contra el candidato pesuvista. Tres años después remontó esos números y logró sus aspiraciones. En Río Caribe, Sucre, prevaleció Enrique Franceschi, que lleva haciendo trabajo político desde antes de 2004, cuando se postuló a la alcaldía por primera vez y perdió por poco más de 15 puntos.

La historiadora Margarita López Maya, profesora de la UCV, piensa que la oposición debe hacer un esfuerzo para que este tipo de líderes tenga mayor perfil, lo que aumentará la diversidad de su dirigencia. “El liderazgo está ahora muy asociado a la clase media profesional. Eso es legítimo, pero se necesitan otras caras con las cuales las distintas regiones y estratos sociales se puedan identificar”, indica.

Además, el secretario político de AD advierte que la unidad es otro factor fundamental para mantener las posibilidades de avanzar. Añade que Henrique Capriles, ex candidato presidencial por la MUD, visitó una vez el municipio Infante para respaldar a su candidato, lo que ayudó a animar al electorado.

El mensaje

El esfuerzo organizativo tiene que ser complementado por un buen mensaje. Para conseguirlo, López Maya sugiere que la oposición debe dedicar tiempo a reflexionar sobre el fenómeno del chavismo y las razones por las cuales ha sido tan atractivo. “La inmediatez de lo electoral no ha dejado pensar demasiado en eso. Es un fenómeno irracional de afecto y que se basa en valores poco modernos como la épica y el machismo. No se puede menospreciar, hay que entenderlo para debilitarlo”, advierte.

López y Benítez aseguran que la experiencia de VP y AD en las pasadas municipales demostró que el discurso crítico contra el gobierno no puede ser dejado de lado, aunque se haga política en sectores altamente chavistas. “Nuestra línea fue no quedarnos callados ante los atropellos de los que son víctimas los venezolanos. El pueblo está humillado y quiere un cambio. Se debe hablar de las ineficiencias del gobierno y de la corrupción”, considera el ex alcalde de Chacao.

Ramírez resalta que la oposición debe hacer un gran esfuerzo para que los votantes de las zonas más humildes rompan con la idea de dependencia del Estado. Añade que estos son los sectores donde los programas sociales del oficialismo fueron más efectivos, por lo que se tiene que hacer entender que esas ayudas no obligan a entregar apoyo político y que es posible brindar mejores oportunidades en el futuro.

El secretario general de Copei, Roberto Enríquez, admite que este es el mayor reto que enfrentan. “En las poblaciones humildes, el gobierno nacional, el regional y el local logran un control mucho mayor de la sociedad que en las grandes capitales”.

El reto

Los analistas aconsejan que la base unitaria debe hacerse más ancha para involucrar a sectores sociales y no solo a partidos políticos. El trabajo para lograr eso, sin embargo, es difícil. El secretario general de Copei sostiene que el logro de planes unitarios en la oposición no es fácil debido a que, aunque hay mucha unidad en los propósitos, las ideas que se tienen para alcanzarlos son muy distintas. No obstante, explica que es trascendental el mantenimiento de una organización unitaria.

En 224 municipios, 66,8% del total, los candidatos de la MUD sacaron, por lo menos, 30% de los votos en las pasadas elecciones municipales, lo que sugiere que en muchos de ellos hay liderazgos locales apreciables sobre los que se puede empezar a construir una propuesta diferente. “La política no es un cargo. En Pedro Camejo, Apure, teníamos un buen candidato que no pudo ganar. A todos los que quedaron en su situación los seguimos acompañando con mayor entusiasmo y con la idea de que la victoria solo se retrasó 4 años”, manifiesta Leopoldo López.