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Hay que evitar a los magos de las cirugías

Absorver los riesgos / Fotomontaje

Absorver los riesgos / Fotomontaje

Las cirugías estéticas son elegidas. Programadas. Una decisión. Se evalúa el riesgo en función del beneficio. Aunque las condiciones sean las mejores, las cosas pueden complicarse: médico y paciente deben ir claros a la operación. En Venezuela se hacen, aproximadamente, 40.000 lipoesculturas al año. En una de estas intervenciones falleció la magistrada Ninoska Queipo

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Lidisay Pastora Galeno Aular es la coordinadora docente del posgrado de cirugía plástica del Hospital Domingo Luciani de El Llanito; está agremiada en la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Maxilofacial; sus compañeros de carrera la recuerdan como una estudiante afanada y de buenas calificaciones.

Galeno Aular estuvo detenida en el Sebin desde el viernes 12 de octubre hasta el jueves pasado, cuando fue trasladada al INOF. Está acusada de homicidio intencional a modo de dolo eventual. Una rima que significa, en traducción austera de los términos legales, que la especialista sabía que era posible producir un daño a la paciente por medio de una actividad particularmente peligrosa.

El 3 de septiembre la médico hizo una liposucción a la magistrada y presidente de la Sala de Casación Penal, Ninoska Queipo Briceño. Lo hizo en el Centro Médico Platinum, en Chuao. El lugar ­fachada blanca, letrero en plata­ fue fundado en 1996 y en 2005 se fusionó con otro centro ­que está ubicado en el CCCT­ para ofrecer atención en varias especialidades médicas, laboratorio, rayos X, unidad de tiroides, además de 5 quirófanos y 10 habitaciones.

Queipo Briceño murió el jueves 11 de octubre. Al día siguiente, el Ministerio Público solicitó medida de clausura asegurativa del centro y la incautación de la historia médica. Los familiares de la magistrada habían puesto una denuncia el 5 de octubre, cuando se encontraba en estado crítico de salud.

Dos hermanas de la fallecida son médicos: Naireth, cirujano plástico del Domingo Luciani ­fue profesora de Galeno Aular, con quien operó en otras oportunidades a la jueza­ y Nesma Queipo, especialista en Ginecología Infantojuvenil de la Clínica Leopoldo Aguerrevere, donde la magistrada fue internada, en terapia intensiva, después de agravarse y antes de fallecer en el Hospital de Clínicas Caracas. Aún no ha sido aclarado el motivo exacto de la muerte: algunos hablan de infección generalizada por bacterias resistentes adquiridas en el quirófano y otros de complicaciones con los niveles de hemoglobina.

Los datos anteriores permiten una afirmación simple: Ninoska Queipo Briceño no fue intervenida en una peluquería enmascarada de "estética" sin credenciales en el segundo piso de un restaurante chino. Todo lo contrario: estaba en manos conocidas, en un lugar que, en apariencia, cumplía con los requisitos para atender un caso ambulatorio y de poca complejidad como una liposucción. Pero, siempre que hay sangre, hay riesgos.


Negar Granado, abogado de Galeno, informó que la magistrada tuvo una reacción negativa a una transfusión sanguínea que se le realizó al día siguiente de la operación por la disminución de los niveles de hemoglobina. Desde la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Maxilofacial prefieren no hablar del caso de Galeno Aular. El asunto forma parte de un sumario legal y, dicen, no quieren entorpecer las investigaciones. Otros médicos también se excusaron de opinar sobre el procedimiento de la liposucción por temor a ser relacionados con el caso.

Sin embargo, el jueves redactaron un comunicado en el que, después de ofrecer condolencias a los familiares de la magistrada, apoyan la capacitación de los médicos agremiados. "Pensar que el desarrollo de una complicación sea producto de un acto intencional contradice la historia natural del acto médico y estamos absolutamente seguros del nivel de responsabilidad y capacitación de nuestros agremiados, entre ellos la doctora Lidisay Galeno, y no nos resta otra cosa que confi ar en que la ley sea instrumentada a través del espíritu de justicia", dice.

Aspiradora. La técnica de la liposucción ­también llamada lipoescultura­ fue creada en Francia en 1977 por el médico Gerard Illouz. Antes, para eliminar el exceso de tejido adiposo, se cortaban los pliegos de piel y el efecto era el de un drapeado de cicatrices. Además, había mucha pérdida de sangre. Illouz ideó la técnica de las cánulas y la aspiradora de grasa que, con el tiempo, se estilizó. "La liposucción ha venido evolucionando y adoptando nuevas técnicas, menos invasivas. Antes las cánulas eran más gruesas y las máquinas de aspirar eran muy ruidosas. Había más posibilidad de edematizarse y de hemorragias", señala Jesús Pereira, presidente de la sociedad.

El especialista ofrece información de manual. Sobre la cantidad de sangre que se pierde en una liposucción -uno de los temas delicados, junto con las infecciones-, indica que es mucho menos de 10% de la cantidad de grasa extraída. "Es difícil de mesurar. La sangre es como el azul de metileno: lo pinta todo". El médico es enfático en señalar que no es recomendable ­ni usual­ extraer más de 3 o 4 litros de grasa. Por lo tanto, la sangre no será mayor de 300 mililitros (un poco más de una taza).

"La cantidad de sangre dependerá de los vasopresores (medicamento que produce el cierre de los vasos) que se usen en la solución que se inyecta al paciente para romper los glóbulos de grasa y poderlos aspirar. También depende de la cantidad de grasa que se extrae. Hay personas que realizan megalipoescultura, de 7 y 10 litros, pero no es lo usual", dice Ramón Zapata, vicepresidente de la sociedad.

Ambos coinciden en que, por ser las cirugías plásticas intervenciones programadas y electivas, se pueden tomar precauciones como la autotransfusión: con antelación se extrae sangre del propio paciente para usarla en caso de que sea necesario.

La liposucción es, después de las prótesis mamarias, la segunda operación más común en el país. En la sociedad calculan que se realizan entre 30.000 y 40.000 al año. Pereira refiere que entre 80% y 90% de las intervenciones quirúrgicas con fines estéticos se complementa con liposucción. "La intención no es quitar sobrepeso, sino mejorar el contorno corporal para un cuerpo con armonía", dice Pereira. Más senos, menos grasa; menos nariz, menos grasa; menos arrugas, menos grasa. Siempre menos grasa.

El especialista señala que el nivel de complicación de una liposucción es 2, siendo 1 el menor y 5 el mayor. De acuerdo con la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires está entre las cinco con más riesgo, aunque las complicaciones ocurren en menos de 5% de los casos. En 2011, la liposucción fue la intervención más común en Estados Unidos. Su precio, en Venezuela, está entre 15.000 y 20.000 bolívares.

Preguntar, entender. "Lo que el paciente no le cuenta ni al espejo debe decírselo al cirujano plástico", dice Jesús Pereira. ¿Hay alguna confesión más despiadada que la que se hace frente al espejo del baño? Así debe ser el tono del diálogo con quien va a modificar su apariencia para siempre.

"Muchas veces los pacientes traen en su mente un procedimiento imaginario que les va a cambiar la vida, las formas, la actitud. Es cierto que eso puede ayudarlos a mejorar la autoestima, corregir algún defecto, pero no produce cambios fundamentales en la persona.

Uno debe transmitir realmente cómo es el procedimiento, en qué se basa, cuáles son las probables complicaciones, cuál debe ser el reposo adecuado. Vemos ciertos magos de la cirugía diciendo que quien se opera puede ir a trabajar al día siguiente. Eso no es cierto. El que dice que a los dos días se puede montar bicicleta es un charlatán", asegura Zapata.

"La paciente venezolana suele ser muy exigente. Llega a la consulta informada.Nosotros tratamos de orientarla", expresa Pereira. La orientación incluye explicarle todo lo que podría pasar; todo lo que implica ese verbo condicional cuando se acuesta en una camilla.

Shock por pérdida de líquido, infecciones transmitidas por los instrumentos o por bacterias de los quirófanos, embolia de grasa (glóbulo pequeño que se desprende y corre por el torrente sanguíneo), daños a nervios, piel y tejidos; asimetría de la piel, cicatrización irregular, hemorragias. En el caso de la liposucción, estos son algunos de los trances.

"Desde el mismo acto anestésico hay riesgo. La persona debe hacerse todos los exámenes, descartar alguna enfermedad de base. El cirujano plástico no solamente produce cambios estéticos. Es un médico con conocimientos de medicina interna, cirugía general y posgrado de cirugía plástica.

Hoy en día la información está al alcance de todo el mundo", señala Zapata. Como al espejo, hay que decirlo todo.