• Caracas (Venezuela)

Siete Días

Al instante

La escuela modelo que dejó de ser

La Unidad Educativa Nacional Experimental Luis Beltrán Prieto Figueroa cambió de nombre y de proyecto. También perdió su fama y pasó a ser un plantel en constante reparación, emblema de los problemas de infraestructura de las escuelas venezolanas que mañana deben abrir sus puertas para el nuevo año escolar

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

I. No pase

El pasillo está repleto de cintas amarillas que prohíben el acceso. "No pase, no pase, no pase", multiplicado al cuadrado, al cubo. La Unidad Educativa Experimental Luis Beltrán Prieto Figueroa, "la Experimental" como todos la llaman,  dos semanas antes del comienzo oficial de clases está llena de obreros que martillan, ponen cemento, pintan. La foto tomada el 9 de septiembre de 2012 parece la réplica exacta de una que se hizo el 12 de septiembre de 2008. Después de 4 años se vuelven a hacer los mismos trabajos en la institución. Otra vez los 3.500 alumnos comenzarán un año escolar con la incertidumbre de si tendrán o no actividades académicas.

Lisbeth  Villalba camina por el pasillo central, ese corredor techado al estilo de los que diseñó Carlos Raúl Villanueva para la Universidad Central de Venezuela.  Es la directora del plantel. Se detiene un segundo ante la pregunta: "¿Empezarán las clases el lunes 17?". Sigue caminando ágil, mientras dice rápidamente y sin mirar a la cara que la respuesta la tendrá la comunidad educativa ese mismo día, no antes. La pregunta se repite con insistencia, esta vez aclarando que quien la hace no es una representante sino una periodista. La respuesta entonces es más contundente: el silencio.

No hay información para los medios.

Entonces, los trabajadores de la empresa constructora, sin voz autorizada para declarar, aclaran un poco las dudas. Las reparaciones son serias, dicen. Deben emprender la impermeabilización del techo, la rehabilitación del sistema de aguas blancas y negras, la recuperación del sistema eléctrico y el arreglo de los baños, sobre todo en el área de bachillerato. Aseguran que en una semana, (el 25 de septiembre) los niños de primaria podrían comenzar las actividades, pero los de educación media y diversificada tendrán que esperar dos meses más para volver a las aulas. Un docente de la institución ­que pidió no ser identificado­ refirió que se está evaluando la suspensión de las clases por algunas semanas, para evitar las enfermedades que la remodelación pueda causar en alumnos y maestros. De acuerdo con la Memoria y Cuenta 2011 del Ministerio de Educación, se había planificado arreglar 529 planteles, pero sólo se logró rehabilitar 163.

Hace cuatro años, por reparaciones similares, esta enorme institución (le calculan una extensión de una hectárea aproximadamente) cerró sus puertas durante dos períodos escolares. El temor es que otra vez ocurra lo mismo.

"La Experimental me da tristeza. Esa  estructura era histórica, no se merecía el estado en el que está. Cuando paso por la avenida Rómulo Gallegos, hasta volteo al otro lado para no verla", cuenta la docente Raiza Hernández, que se graduó allí en 1982 y luego vivió (y dice que ³sufrió²) como representante la escolaridad de sus dos hijos. "Esta escuela no es la misma en la que yo estudié", afirma. Cuenta que antes se llamaba Instituto Experimental de Formación Docente "y la calidad era otra". La voz se le corta al hablar. El recuerdo de lo que fue, de lo que es, la conmueve.

II. La época de oro

En una foto las alumnas uniformadas van por el pasillo, el mismo que puede verse aún desde la avenida a través de las rejas; en otra foto trabajan en carpintería; en otra, participan en una exposición colectiva de pintura. El 14 de septiembre de 1959, el Gobierno (era presidente Rómulo Betancourt) decretó la creación del Instituto Experimental de Formación Docente, que fue inaugurado el 15 de enero de 1960 en una enorme infraestructura que estaba destinada para un recinto militar. Se trataba de una institución única en el país, pues incorporaba la educación desde el preescolar hasta el bachillerato, con especial énfasis en la formación de maestros. Su primera directora fue Ruth Lerner de Almea, destacada educadora que después fue ministra de Educación y primera mujer venezolana embajadora ante la Unesco.

En la década de los sesenta, por su novedosa metodología, ganó centímetros en los periódicos. En 1966, El Nacional reseñó que el Instituto Experimental de Formación Docente era piloto para la reforma de la educación, tenía programas y sistemas de evaluación transformadores que servían de orientación a planteles públicos y privados. Además de las materias tradicionales, había otras que eran electivas: música, pintura, carpintería, deportes y pare de contar. Diez años después, la escuela seguía dando de qué hablar. En enero de 1975, el diario El Universal destacó los aportes que hacía la institución en la enseñanza de la matemática y su técnica del "aprender haciendo". Era de esas escuelas públicas en las que todos querían estudiar.

Aristóbulo Istúriz, que fue alcalde de Libertador, ministro de Educación y ahora es vicepresidente de la Asamblea Nacional, egresó de la Experimental en 1965 y muchas veces, en sus discursos públicos, ha dado fe de la calidad del plantel en ese momento. Rafael Guía estudió allí preescolar, primaria y bachillerato, se graduó en 1972 como maestro en mención Deportes y luego por 30 años dio clases en la misma institución. "Su objetivo era la experimentación de métodos en el campo de la docencia y formar maestros de calidad. El alumno creaba su propia forma de estudiar, además de las materias obligatorias tenía una amplia gama de electivas. Yo, por ejemplo, elegí gimnasia". Y fue gimnasta de alta competencia. "Entrenábamos en la institución y viajábamos por el país. También en cultura era una potencia, su estudiantina, su orfeón, fue un volcán para formar".  Raiza Hernández asegura que disfrutó como estudiante de esa época de oro: "Estuve en atletismo, los equipos de básquet y voleibol, el club de ciencias y de fotografía, viajé con el orfeón, ganábamos premios. Luego estudié en el Pedagógico, pero yo soy pedagoga gracias a la Experimental", expresa.

En 1983, con la decisión gubernamental de que los maestros se graduaran a nivel universitario, el ciclo diversificado de la Experimental eliminó la mención Docencia y los estudiantes egresaban como bachilleres integrales, con doble mención: Ciencias y Humanidades. La calidad siguió manteniéndose por un tiempo más, según Ileana Malito, directora del Centro de Servicio de la Acción Popular, que egresó como bachiller en 1991: "La infraestructura del colegio seguía siendo única, tenía muy buenos laboratorios, áreas verdes, un gimnasio bien equipado, los profesores eran excelentes".

En 1994 la institución cambió de nombre. Ahora se llamaría Unidad Educativa Nacional Experimental Luis Beltrán Prieto Figueroa, pero lejos de honrar al educador, empezó a desmejorar. A finales de la década de los noventa, Noguera sostiene que empezó la caída: ³No se reponían los puestos del personal docente que se jubilaba y había menos cargos a tiempo completo. Empezó a jubilarse también el personal obrero y no contrataban, por lo que se deterioraba cada vez más la infraestructura.

III. Década de obras

La Experimental tiene dolientes. Dentro de la institución y afuera. También en el Gobierno. Tiene dolientes porque ha cambiado el perfil del egresado.

También porque su infraestructura no ha hecho más que vivir una década de reparaciones que parece no terminar nunca. "Cuando mis hijos estudiaron en la escuela, yo la recorría con ellos y comparaba: aquí había unos jardines que ya no hay, aquí había un terreno para la práctica de atletismo que ya no existe. Ellos no hicieron gimnasia rítmica porque la dejaron de enseñar, tampoco fotografía; no tenían médico ni odontólogo como en mi época", se lamenta Raiza Hernández.

En 2002, los padres querían que la institución fuera bolivariana para lograr beneficios como la alimentación. Nunca se logró el objetivo, informó personal de la institución. El Ministerio de Educación no hizo la declaratoria.

En septiembre de 2002, el Plan Bolívar 2000 emprendió una primera reparación de baños y  comedor con una inversión de 160 millones de bolívares, según reseñas de prensa. Sin embargo, el proyecto se quedó a medias. "La empresa no terminó los trabajos", informa Noguera,  jubilado de la institución.

Reconoce que la escuela siguió funcionando en malas condiciones, que desmejoraban más por el aumento de la matrícula y porque se habían construido espacios inadecuados que no estaban en la estructura original. El plantel alberga dos turnos de preescolar, dos de primaria, uno de bachillerato diurno; además de una escuela y un liceo nocturno, las misiones y una aldea universitaria: 3.500 estudiantes como mínimo.

En 2006, la Fundación de Edificaciones y Dotaciones Educativas del Ministerio de Educación y la Fundación para el Desarrollo Urbano y Ambiental de Miranda (era gobernador Diosdado Cabello) emprendieron otra remodelación de la infraestructura. Esta vez eran palabras mayores, pues contaban con un presupuesto de 8 millardos de bolívares. La reparación mayor implicó un gran sacrificio: los alumnos perdieron clases. No una semana. No un mes. Durante dos años académicos (2006-2007 y 2007-2008) no pudieron sentarse en sus pupitres, copiar del pizarrón o hacer preguntas. Tuvieron que estudiar con guías en su casa. L. R. fue una de las afectadas. Tenía 15 años de edad y estaba en noveno grado. Le tocaba debutar con esas dos materias que siempre asustan: Física y Química. "Teníamos que trabajar con guías, era horrible, doce, trece materias, nos reuníamos a veces en la sede del Pedagógico con nuestros profesores, no hubo exámenes".

Al año siguiente se cambió a un colegio privado y sufrió las consecuencias de la escolaridad irregular. Sus padres tuvieron que pagar profesores particulares para nivelar sus conocimientos. Un docente, que prefiere no decir su nombre, asegura que la generación que egresó en esos años tuvo muchas dificultades para entrar en la universidad, no aprobaban ninguna prueba interna. Raiza Hernández lo vivió con su hijo menor: "Él estaba en octavo grado, sólo veía al profesor una vez a la semana, no los evaluaban, ahora que estudia Ingeniería paga las consecuencias porque hay temas en matemática que nunca vio".

En febrero de 2008, el ministro de la Vivienda y el Hábitat, Jorge Pérez Prado (removido de su cargo un mes después), visitó la edificación y declaró que el trabajo que se estaba realizando era "de calidad". Aunque la institución abrió sus puertas en septiembre de ese año, el sacrificio de los estudiantes fue en vano: la mejora de la infraestructura no fue tal. "No se terminaron las obras, la calidad de los materiales era mala, desaparecieron el hermoso jardín central para hacer un patio de cemento con un desagüe pequeño que hacía que se inundara", según un profesor que prefiere no identificarse por temor a represalias.

Noguera añade que se tumbaron espacios construidos: "Incluso el gimnasio cuyo piso de madera era muy valioso, se eliminaron los salones de los talleres ­artes de fuego, mecanografía, computación­, se perdieron muchos equipos. Se extraviaron bienes, como tres pianos verticales", denuncia. Hernández era de la junta de padres en ese momento y afirma que la remodelación no acabó porque la infraestructura tenía más problemas de los que se pensaban.

Pico y pala again

"A todos los maestros, estudiantes, padres y madres, le decimos que aquí están los recursos aprobados por el presidente Hugo Chávez para colocar en las mejores condiciones a este importante grupo escolar del país", declaró a Venezolana de Televisión el vicepresidente ejecutivo, Elías Jaua, el 15 de mayo de 2012.  Se refería a la aprobación por parte del Consejo de Ministros de un crédito de 33,11 millones de bolívares para la remodelación integral de la Experimental Luis Beltrán Prieto Figueroa. Esta vez la tarea está a cargo de la Vicepresidencia Ejecutiva de la República a través de la Fundación Propatria 2000.

Jaua lo anunció como si fuera novedad, lo dijo como si nunca se hubiese invertido nada en esa institución. "Este crédito lo vamos a respaldar sin mucho problema", añadió un día después desde la Asamblea Nacional Aristóbulo Istúriz, sin referirse a que cuatro años antes el discurso de la reconstrucción es el mismo.

Mañana empieza oficialmente el año académico. En la Experimental suenan martillos, pulidoras, taladros. "No pase", rezan las cintas amarillas del pasillo central.  "No pase".