• Caracas (Venezuela)

Siete Días

Al instante

Un derecho por goteo

En el mercado viejo de Chacao los negocios tienen tanques privados para subsistir al desabastecimiento | Manuel Sardá

En el mercado viejo de Chacao los negocios tienen tanques privados para subsistir al desabastecimiento | Manuel Sardá

En un escenario de prolongada escasez surgen historias de inequidad. Vecinos de Chacao denuncian que el reparto de agua en el casco central ha sido severo, desorganizado, y consideran que se trata de un castigo por las protestas contra el gobierno. El presidente de Hidrocapital desconoce hasta cuándo será el racionamiento

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Marbella Latré estaba cocinando cuando escuchó un crujido que la incomodó. Era un murmullo que no reconocía. Siguió en las hornillas, pero se quedó con la duda. Después se lo comentó a la conserje, que le hizo una recomendación para hallar el origen del ruido. "Puse comida con veneno y murieron tres. Eran ratas. Por la falta de agua están apareciendo ratas por las tuberías". Hace poco vio salir una de la poceta. También hay invasión de cucarachas y zancudos. "Peor es el caso de una vecina que viaja mucho y otros vecinos han visto cómo caminan ratas adentro de su casa".

El 25 de mayo de este año Hidrocapital inició el Plan Especial de Abastecimiento de Agua Potable para Altos Mirandinos, Barlovento, Caracas, Guarenas, Guatire y Valles del Tuy, que raciona el servicio de acuerdo con una agenda de días y horas como respuesta a una sequía prolongada que, al momento del anuncio, llevaba rato levantando polvo. Cuatro meses después de la medida la empresa estatal no ha dicho hasta cuándo será y el cronograma se ha flexibilizado en varias zonas y en otras se mantiene. En el casco del municipio Chacao, donde vive Latré desde hace 14 años, el reparto es desigual, no cumple con el cronograma establecido, ha ido volviéndose más severo y está deshidratando a los habitantes.

Los habitantes de la zona llevan un boletín árido. A pesar de que los días y las horas en las que llega el agua cambian constantemente porque
Hidrocapital no cumple el plan que ella misma diseñó, los vecinos se las arreglan para dictar la agenda de cuándo y a qué hora llega el agua. "La
quitan el sábado a las 6:00 de la mañana, llega el domingo a las 7:00 de la noche.

Tienen dos lunes seguidos poniéndola, pero antes pasábamos tres días seguidos sin el servicio. El martes es sin agua, llega el miércoles a las 8:00 de la noche; la quitan el jueves y la ponen el viernes en la noche. Tenemos un tanque pequeño y racionamos media hora en la mañana y media hora en la noche", enumera Raúl Vilas, del edificio Don Dibo, que está encargado de revisar los tanques durante esta contingencia que se está volviendo rutina. "Para hacer una lavada de ropa necesito mínimo dos horas porque vivo en los pisos más altos y llega muy poquita agua", dice una vecina que pide no revelar su nombre.

Carlos Infante prepara dos cafés pequeños, sirve unos arancini y una pizza. En el café Trinacria de la calle Sucre no hay agua hoy, pero ahí se las
ingeniaron para que no les falte: conectan una manguera al tanque de una construcción vecina y con eso cocinan y preparan cafés. "Creo que los días más críticos son los lunes y los martes, pero eso varía y no estoy seguro. La manguera nos ha salvado", dice.

"Según Hidrocapital en esta parte viene solo de noche, pero por supuesto eso no se cumple. Ayer no hubo, hoy tampoco. Entra con poca fuerza y no tenemos idea de cuándo la van a poner. No hemos cerrado, pero sí hemos dejado de lavar y nos dedicamos solo a planchar cuando se acaba la del tanque. Vivo en Las Palmas y ahí el racionamiento son los martes y los sábados y se cumple exactamente esos dos días", dice Teresa Pérez propietaria de la Tintorería Oriental, en la calle monseñor Juan Grilc, a dos cuadras del Centro San Ignacio. Por ahí ve pasar, desde hace meses, a gente con tanques y bombas para instalarlos en sus hogares que se están quedando secos. Los techos del municipio se han ido pintando de azul-tanque este año.

Chareli Romero, empleada de Plomer, una venta de artículo de plomería, tiene un registro particular de la situación: "A mediados de julio se comenzaron a vender los tanques como pan caliente. Tuvimos que ponernos como en los supermercados: uno por persona. Hay un boom con la venta de tanques. Las fábricas no tienen actualmente". Costaban 2.000 bolívares y llegaban a 10.000 o 15.000 con los accesorios. "Pese a que somos una empresa de plomería, lo que llega de agua no alcanza para llenar los tanques. Aquí trabajamos 50 personas y el tema de los baños y el comedor es fuerte. Sufrimos como comerciantes por las guarimbas y ahora esto del agua". Extraño.

"Algo está pasando que no es normal. Es extraño porque el centro de Chacao está en una cota de 840 metros de altura, pertenece a las zonas bajas que no necesitan de bombeo porque el agua llega por gravedad. En las zonas altas del municipio se ve un mejor abastecimiento. Hay un problema localizado que no debería estar pasando y nadie está atendiendo. Es cierto que el Lagartijo, una de las fuentes de agua que están sufriendo más por la sequía, abastece al este de Caracas, pero esa escasez tienes que distribuirla para que no se sienta. Se debe pedir escasez con principio de transparencia porque todos los ciudadanos tienen los mismos derechos", dice José María de Viana, ex presidente de Hidrocapital.

En la esquina de la calle Páez y la avenida Úslar hay ocho miembros de la Policía Nacional Bolivariana con trajes antimotín. Están ahí desde que se
iniciaron las protestas contra el gobierno, en febrero de este año. En esa avenida con nombre de intelectual, opositores y policías se enfrentaron en
largas jornadas de violencia. Fue el último bastión de los opositores al gobierno de Maduro. La Alcaldía de Chacao acaba de levantar un estudio de campo en el que censó el suministro en los edificios del casco. Así diagnosticaron el área más crítica. Si se superpone el mapa del servicio actual del agua a un mapa de las protestas de calle que comenzaron en febrero de 2014, muchas de las calles coincidirían. Los vecinos lo dicen claramente: es una sanción. "Están castigando a Chacao por antirrevolucionario. Ya es demasiado tiempo, dice Rui Gonsalves, de la lunchería Papaima. "Ya dos meses antes de mayo, cuando comenzó el racionamiento, nosotros teníamos problemas. ¿A qué se debió? Ya todo el mundo lo sabe. Tal vez es que Maduro toma mucha agua", comenta Vilas mientras sale del estacionamiento. "Él lo que toma son represalias. Él y Rodríguez Torres nos la están cobrando", dice la vecina que pidió no revelar su nombre. "Están castigando a Chacao por portarse mal", añade una empleada de una tienda. "Esto ocurre desde esa época de las protestas", corona Pérez. "Representantes de Hidrocapital vinieron a principios de agosto a una reunión con el alcalde. Queríamos saber en qué podíamos colaborar para solucionar esto porque había vecinos muy molestos. Nos dijeron que no se podía hacer mucho porque no estaba lloviendo en los embalses. Cuando preguntamos por qué en Libertador se había mejorado el suministro, nos dijeron que allá vivía más gente. Es decir, de alguna manera reconocieron que sí hay discrecionalidad y que Chacao está en la cola", dice Gladys Rodríguez, directora de gestión urbana de la alcaldía.

"El problema de fondo es que el prestador del servicio está profundamente politizado", añade De Viana.

El 26 de septiembre el alcalde Ramón Muchacho introdujo una demanda de reclamo "por prestación deficiente del servicio público de agua potable
contra la empresa estatal C.A. Hidrológica de la Región Capital". Es un llamado de atención con una petición inusual: recibir una mejor asistencia.
"¿Qué quisiéramos? Que Hidrocapital presente un informe en el que diga por qué están prestando mal el servicio, por qué no cumplen con el plan de
racionamiento. Pedimos una explicación técnica, como merece cualquier ciudadano. Esta es una acción que muy pocas veces se ha intentado. Como
anécdota puedo decir que la funcionaria que lo recibió en el tribunal no sabía qué nomenclatura ponerle", señala José Manuel Muñoz, síndico del
municipio. "Ese recurso lo debieron haber metido hace tiempo", lamenta Teresa Pérez mientras engrapa tiras de papel rosado en la ropa de la
tintorería.

Al revés. El de Chacao es un tema que llegó a tribunales. Pero la inequidad del servicio de agua de Caracas es histórica, aunque con la incorporación de Taguaza en el sistema, en 1998, la situación que calentó la calle con protestas se enfrío, pero no por mucho tiempo. Desde esa fecha no se ha invertido en ampliar la distribución de la red de agua potable en la capital del país. Por ejemplo, la Memoria y Cuenta del Ministerio de Ambiente 2013 dice que Hidroven ­institución que agrupa todas las hidrológicas del país­ solo cumplió con 3% la meta de rehabilitación y optimización de las plantas mayores de potabilización de agua. Eso en un año que ya auguraba la aspereza del fenómeno El Niño.

En 1980 la revista SIC del Centro Gumilla publicó una nota del sacerdote jesuita Jean Pierre Wyssenbach en la que narraba las batallas por el agua
que padecían los caraqueños. Allí el presidente del extinto INOS en 1979, Alexis Carstens, dijo refiriéndose a la falta del servicio en los barrios:
"Hay sectores de Caracas que no reciben nunca agua, mientras que hay otros que siempre la reciben. Esto habrá que cambiarlo". Y cambió, pero no para mejorar la situación de todos. Ya en 1958 la ciudad daba para narrar sobre este tema. "Descendió por las escaleras del viejo edificio donde estaba situada su oficina y en el descanso encontró una rata muerta (...) de todas las casas salían animales enloquecidos por la sed. Gatos, perros, ratones, salían a la calle en busca de alivio para sus gargantas resecas". El relato, casi postapocalìptico, es de la crónica Caracas sin agua ­algo de realidad, algo de ficción- de Gabriel García Márquez. 56 años después los animales sedientos vuelven a inquietar a los caraqueños.

El déficit del Lagartijo

Por María Victoria Fermín

Un arco de concreto con una caseta de vigilancia vacía recibe a los visitantes del Parque El Lagartijo, en San Francisco de Yare, estado Miranda. Cruzar ese centro de recreación es necesario para llegar al embalse que lleva el mismo nombre y que, hasta que la sequía menguó sus aguas hace
meses, aportaba 25% del agua para Caracas El Lagartijo, construido en 1960, puede llegar a almacenar cerca de 80 millones de metros cúbicos de agua en 451 hectáreas. Al estar actualmente fuera de servicio según el último informe de Hidrocapital el 26 de septiembre, genera un déficit de 3.000 litros por segundo afectando particularmente al este de la capital. Sin embargo, el embalse La Mariposa puede funcionar como un gran tanque auxiliar.

Las instalaciones del terreno lucen vacías, como en desuso. En un local que parece de comida, pero está cerrado, dos mujeres corroboran la instrucción para llegar a la represa: "Sigan derechito, quitan una cadena que está ahí y pasan". El camino se hace un poco más empinado y rocoso. Finalmente se contempla el paisaje. Cielo abierto y montañas. Un sol fuerte pega en cada rincón de vegetación y se refleja en el agua: agua calmada, agua poca. Cerca de la orilla, un hombre que intenta pescar asegura que el embalse está en esas condiciones desde hace tiempo."Ha sido un verano muy caluroso; cuando está normal el agua llega hasta allá", dice mientras levanta la mano para señalar la altura de un terraplén de piedras a un costado. Los alrededores del embalse, también están solitarios. Un par de carteles desgastados del municipio revolucionario de Yare apelan a la consciencia: "El medio ambiente es de todos, consérvalo".

El aliviadero, una estructura que permite descargar agua del embalse cuando este se rebosa, solo tiene piedras, tierra y algo de basura. Edgar Mosqueda, residente de Yare, precisa que cuando llueve es con poca intensidad y por poco tiempo. De eso hace más de un año, dice.

Ernesto Paiva
Presidente de Hidrocapital

"No es verdad lo que dicen los vecinos"

En una breve conversación telefónica el ingeniero Ernesto Paiva, presidente de Hidroven y de Hidrocapital, dijo que desconoce hasta cuándo durará el plan especial de abastecimiento en Caracas y zonas vecinas.

—¿Hasta cuándo se extenderá el racionamiento de agua? ¿Depende de las lluvias?

—No tengo esa información a la mano.

—Los vecinos del casco de Chacao denuncian que el racionamiento en esa zona ha sido particularmente severo.

—No es verdad lo que dicen los vecinos. La Alcaldía de Chacao metió una demanda contra Hidrocapital por prestación deficiente del servicio de agua.
Ellos no han metido ningún recurso. Vaya a los tribunales y pregunte para que vea.