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El delirio de Don King

Don King / Reuters

Don King / Reuters

Aunque vino a Caracas a apoyar un intento de revivir el boxeo en el país, al promotor estadounidense le gusta por estos días hablar de política y del presidente Hugo Chávez, a quien llama incansablemente "my brother, mi hermanou". En una visita de King en los años setenta, el Presidente fue su escolta

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Don King tiene 81 años de edad y sigue siendo el clown del boxeo. Un clown de cara triste y cuerpo gigantesco, que camina como un paquidermo, que ya no puede erizarse el cabello ahora blanco  más de dos centímetros, pero que aún hace reír. 

Usa una chaqueta enorme y gastada que pide a gritos que la cuelguen pronto en algún museo. En la tela de jean nevado están estampados su rostro, las barras y las estrellas de la bandera de Estados Unidos, además de frases como "Only in America" y "Rumble in the jungle". La prenda la decoran decenas de piedritas rojas y blancas de bisutería y chapas con la cara de Barack Obama. 

Las mangas ocultan una pulsera enorme, que uno supone costosísima, y apenas dejan ver tres anillos pesados con incrustaciones de lo que parecieran ser diamantes diminutos. 

Ese hombre que a decir del ex campeón de los pesados Larry Holmes "se ve negro, vive como blanco y piensa en verde"  fue traído a Caracas la semana pasada por empresarios y representantes del Gobierno que prometen revivir la actividad boxística en Venezuela. 

Pero más que de boxeo, a King le gusta por estos días hablar de política y del jefe del Estado de Venezuela, Hugo Chávez, a quien llama incansablemente "my brother, mi hermanou". 

Para los asistentes a la presentación de la iniciativa Viva el Boxeo fue todo un acontecimiento la presencia de King, un personaje que, aunque sobreactúa todo el tiempo, está emparentado con una época brillante de un deporte ahora venido a menos. 

Lo que no se esperaban quienes acudieron a la cita en el hotel Meliá Caracas, donde se ofreció la rueda de prensa con King como atracción principal, era que el famoso ex promotor de Muhammad Ali desatara una verborrea con un solo estribillo: "¡Uh! ¡Ah! ¡Chiaaabes no se va¡ Jajajajaja". 

Lo repitió tantas veces y con tanto histrionismo que no quedó más remedio que acompañarlo en sus carcajadas. 

Pero después de cada arenga, King caía en el sopor. Si no hubiera habido periodistas ansiosos por interrogarlo, seguro se habría dormido ante el palabrerío en castellano. Pero las preguntas lo salvaron del sueño y lo ayudaron a hacer su número. 

Así, a destajo, volvió a contar la historia de cuando en los años setenta vino con Ali a Venezuela y Chávez les hizo de escolta. Dijo que se sentía muy contento porque el Presidente está salvando a los niños de la calle, un ejemplo que instó a copiar al presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, que prometió venir si se programa en Caracas una pelea con Guillermo "el Felino" Jones, boxeador estrella de ese país. Además, King reveló con cara de solemnidad su "gran sueño": unir a Estados Unidos y Venezuela. De hecho cree que Obama le puede sacar tantos votos de diferencia a Romney como Chávez a la oposición. 

En otra digresión se lanzó una larga parrafada sobre el problema petrolero en Nigeria. Aseguró que en ese país africano las empresas explotan cruelmente a los ciudadanos, contaminan las aguas y enferman a los niños. King anunció que todo eso quedará denunciado en una película que él fi nanciará y se llamaráBlack November

Cuando un reportero le preguntó si había probado las arepas gritó: "¡Yo tener mucha hambre!". Y al solicitársele su opinión sobre las mujeres venezolanas, alzó todavía más la voz y, mirando a la traductora, que no pudo seguir la ametralladora de sus palabras, el promotor dijo más o menos: "Las mujeres son bellas, sin ellas no tendrían esta nación y es por eso que nunca entiendo cuando no les dan sus derechos... 

Así que ahora estoy feliz porque el presidente Chávez busca dar a las mujeres los mismos derechos, cuida a los pobres, esto es muy importante. ¿Cómo puedes tú, como un hombre que eres, decir que la mujer ocupa el segundo lugar si ella te trajo al mundo? Tú ni siquiera estarías aquí de no ser por ella. Esto es muy ridículo. El machismo es loco, porque esto es lo que es, tu madre fue una mujer. Amo a las madres, hermanas. ¡Oh cariño, te amo!". 

Dos horas después de su performance, con su risa atronadora y un puro de 25 centímetros en la mano que nunca encendió, King se tomó fotos con todos los que se le quisieron acercar. Parecía uno de esos muñecotes de Walt Disney. 

Si se hubiera quedado unos días más en Caracas se habría enterado de que la cartelera de boxeo que vino a promocionar resultó tan caótica como sus ideas.