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“La cuarta no hizo tanta ‘oda’ como la quinta”

Cayito Aponte / Foto: Alexandra Blanco

Cayito Aponte / Foto: Alexandra Blanco

Cayito Aponte: humorista, actor, cantante 

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—¿Hay humor en tiempos de cólera o de colas? 

—¿Ahorita?, en tiempos de ira.

—¿Hasta cuándo tanta “oda” a la revolución? 

—Lástima que no soy Neruda.

¿La “oda” de la MUD?

—¡No oda!

—¿Sienten los humoristas competencia de

 algunos políticos? 
—Toda la vida; no digo competencia: envidia.

¿El presidente más cómico?   

—Al que le saqué más real: Carlos Andrés

 (carcajadas).

—¿Le jalaron las orejas durante el puntofijismo?

—¡No, vale!

—¿El cómico que debería ser presidente?   
—Algún presidente que debería ser cómico.

—¿Qué gana el humorismo en comunismo? 

—En comunismo no gana nadie (risas).

¿Un dictador para caracterizar?

—Me hubiera gustado Juan Vicente Gómez, pero estaba muy chiquito.

—¿Una nostalgia mediática? ­ 

 —RCTV.  

—¿La institución más jocosa? 

—Lo fue Radio Rochela.

—¿Extraña aquella audición? 

—Por supuesto, fue mi vida durante 51 años.

—En 57 años de vida artística, ¿cuál gobierno le ha dado mejor material? 

—Todos, menos uno. 

—¿Baila?   

Pegao.

—¿Cocina?   
—Todos los días.

—¿Qué cocina el gobierno?

—Una olla podrida.

—¿Y la oposición?

—La tienen montada en la olla  (carcajadas).

¿La cómica más seria?

—Está a la vista.

—¿Lava, plancha?

—Pero no presto la batea.

¿Es otra “oda” que, tras 16 años de revolución, la culpa siga siendo de la cuarta?

—La cuarta no hizo tanta “oda” como la quinta.

¿Un llanto? 

—Las colas. Ya hay colas hasta para llorar.

¿Un temor? 

 —No vivir un mañana mejor.

¿Se autocensura? 

—Siempre ando desnudo, pero con dos cartelitos: uno atrás y otro delante (carcajadas).

—¿Risa mata chequera? 

—(Risas) La risa no mata a nadie, le da vida a todo.

—¿Se han enseriado los humoristas? 

—Algunos están preocupantemente serios.

—¿Y usted?

—Yo no soy humorista, sino intérprete de humor.

—¿Un revolucionario para interpretar? ­

—No hay manera de interpretar a los   revolucionarios.

—¿Uno de la oposición?

—Por su calva y su ceja, Julio Borges se autocaricaturiza.

—¿Otro oficio?

—Ser padre de familia, no vayan a creer que es ser cura.

—¿Por qué en su e-mail escribe Cayito con doble ele (callito)?

—Porque “callito” con doble ele duele.

—¿Es la situación como alguna de sus zarzuelas, óperas bufas o tragicomedias? ­

—A Tosca, con uno de sus personajes: Escarpia… Imagínense cuál es el Escarpia aquí.

—¿Un militar que lo haya hecho reír? 

—Mi primer suegro, que era militar; hacía reír en familia, pero fuera de ella tenía cara de cañón.

—¿Un político que le hizo llorar? ­

—Todos.

—¿Se ríe de usted mismo? ­

—Cada vez que me veo en el espejo.

—¿Haría una “oda”  en las colas para comprar comida?

—Ya la “oda” está hecha; es más, creo que es odiísima.

—¿El género humorístico que encierra su vida? 

—A mí no me encierra nadie (risas).

—Como cantante lírico, ¿una melodía para el soberano? 

—Espero que el ¡Aaa-le-lu-ya! de Haendel.

—¿Una gracia convertida en morisqueta nacional? ­

—¡Ay, mijo! Déjalo hasta ahí; lo demás que lo entienda quien lo quiera entender.

—¿Una molestia?

—La hipocresía y la injusticia.

—¿Doblegaría la crisis a punta de risas? 

—Más bien la risa esta doblegada por la crisis.

—¿Qué tal una risoterapia al soberano?

—Aquí no hay ni soberano ni risoterapìa, sino una echadera de broma.

—¿Ha bajado su volumen humorístico?

—Nunca, sino todo lo contrario.

—Y el venezolano, ¿cuesta más hacerlo reír?

—Ahorita todo ha subido de precio.

¿Le arrancaría una sonrisa a la revolución? 

—Creo que no.

—¿Quién ríe de último ríe mejor?

—Sí, porque entendió de último el chiste.

—¿Quién reirá de último: el gobierno o  la oposición?  
—Venezuela.

—¿Incluiría humor al diálogo nacional?

—Por supuesto que sí.

—¿Propondría a un representante de la comicidad?

—Hay muchos, a cada uno le ha tocado su partecita.

¿Es Venezuela el país más feliz del planeta y no lo sabíamos?­  

—Venezuela tuvo una época feliz que todos desperdiciamos. Arturo Uslar Pietri dijo en los años noventa que si el país seguía así, veríamos en cada esquina a una persona con un plato esperando un poquito de sopa.

¿Imagina un paro humorístico? 

—Sería un paro cardíaco.

—¿Cómicos al poder? ­

—Ya está.

—¿Qué pasaría en Venezuela si volviese aquella audición?

—Que habría muchas familias felices cada lunes en Venezuela.