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El 8D y el costo de la división

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Oposición o chavismo van divididos para los comicios en más de un tercio de los 335 municipios. En el pasado, eso se ha traducido en derrotas costosas

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El 23 de noviembre de 2008 Richard Mardo perdió la alcaldía de Maracay por 151 votos. Otro candidato apoyado por algunos partidos opositores sacó las centésimas de punto porcentual que el dirigente de Primero Justicia necesitaba para vencer a Pedro Bastidas, el abanderado del PSUV. La oposición desaprovechó así la oportunidad de controlar una ciudad que ha dominado el chavismo desde que llegó al poder.

El de la capital aragüeña no fue un caso aislado. Ese mismo año, Valencia se entregó por una división. En otros lugares, el PSUV también se vio afectado. En San Carlos, por ejemplo, una capital tradicionalmente roja, se coló un opositor luego de que los partidos que hoy conforman el Polo Patriótico se separaran.

En total, entre las regionales de 2004 y las de 2008, la oposición perdió 64 alcaldías por divisiones. En los primeros comicios, presentaron más de un candidato para 259 municipios. 36 de ellos (13,8%) se perdieron por esa razón. En 2008, la historia se repitió en 183 jurisdicciones, lo que ocasionó la derrota en 28 (15,3%).

El chavismo fue dividido a 167 alcaldías en 2004 y perdió 18,5% de los casos. Sus aliados se beneficiaron con el triunfo en 6 municipios, a la vez que la oposición arrebató 24 y un independiente venció. 4 años después los partidos oficialistas fueron separados en 239 jurisdicciones, lo que les causó derrotas en 20 lugares (8,3%) y benefició en 12 a la oposición.

En las últimas tres elecciones, el mapa electoral venezolano ha cambiado, lo que convierte a las municipales del 8 de diciembre en una oportunidad de oro que tienen el chavismo y la oposición para consolidar sus respectivos avances en localidades que no controlan actualmente. Sin embargo, esa posibilidad puede verse opacada por nuevas divisiones y cuestionamientos a algunos candidatos.

Aunque los partidos políticos más importantes de cada bloque han logrado pactar alianzas casi perfectas, algunas organizaciones se han negado a adherirse a la unidad, como es el caso del MAS en la oposición y del MEP en el oficialismo. A esto se suma una serie de dirigentes molestos que han decidido montar tienda aparte y aceptaron postulaciones de partidos ajenos a la MUD y al Polo Patriótico, que apuestan a lograr la instauración de una tercera vía que aglutine a los votantes cansados de la polarización.

Alianza para el Cambio, partido inscrito ante el CNE por los diputados suplentes Ricardo Sánchez y Carlos Vargas, antiguos miembros de la MUD, es una de esas toldas. En 102 municipios, presentaron las candidaturas a alcalde de varios disidentes de la oposición. A su vez, el MAS postuló dirigentes propios en 109 jurisdicciones de 14 estados. En el resto, apoyarán a las figuras de la MUD sin unirse a la tarjeta única.

En el chavismo, Vanguardia Bicentenaria Revolucionaria (VBR), el partido del comandante Yoel Acosta Chirinos, que participó en el golpe de Estado que lideró Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992, lanzó aspirantes para más de 100 municipios en todo el país. Son en su mayoría dirigentes del Polo Patriótico cuyas candidaturas no fueron aceptadas por las direcciones nacionales del PSUV y el resto de sus aliados.

También hay alcaldes del partido de gobierno en Zulia, Barinas, Aragua, Lara y Trujillo que no fueron colocados para ir a reelección, por lo que se separaron para impulsar aspiraciones propias apoyadas por toldas como ORA y Juan Bimba.

El panorama muestra que, en al menos un tercio de los 335 municipios, tanto oposición como oficialismo presentan divisiones, y eso sin contar las aspiraciones por iniciativa propia que fueron registradas. En total, el CNE reportó 2.024 abanderados a alcalde.

Diferencias actuales

Para el 8 de diciembre las divisiones existentes son diferentes porque, en su mayoría, involucran a individualidades y no a los grandes partidos. Pese a esto, los analistas coinciden en que pueden afectar a los dos bandos en lugares específicos.

“Hay casos muy concretos en el que una división podría pesar. Están Barinas, Girardot o el municipio Libertador, donde puede haber una derrota para la oposición si (Antonio) Ecarri logra morder una votación significativa”, comenta Edgard Gutiérrez, especialista en consultoría política.

Heiber Barreto, politólogo y colaborador frecuente en Aporrea, coincide con esta visión y advierte que, a medida que se acerquen las elecciones, se pudieran ver intensas negociaciones para lograr que un candidato se retire si las encuestas muestran que puede restar los votos de la victoria.

Los analistas difieren sobre la posibilidad de que los resultados del 8D puedan generar el surgimiento de una tercera vía política debido a que la polarización sea rota por victorias de partidos ajenos a la MUD o al Polo Patriótico.

Mientras Gutiérrez sostiene que la opinión pública está muy polarizada y la mayoría de las deserciones son “tercerías condenadas al fracaso rotundo”, Barreto señala que su éxito dependerá de si responden a las expectativas de las bases chavistas y opositoras, que se sienten poco reconocidas por las dirigencias actuales.

En 2010 el PPT acogió al gobernador de Lara, Henri Falcón, y lanzó una plataforma de candidatos independientes para las elecciones parlamentarias. Terminó acumulando poco más de 300.000 votos en todo el país y logró 2 diputados, lo que animó a que la dirigencia de ese partido se uniera a la polarización, la mayor parte hacia la oposición y el resto de regreso al chavismo.

Los representantes de Alianza para el Cambio y Vanguardia Bicentenaria apuestan a que esta vez la situación será diferente. A su juicio, la desaparición física de Hugo Chávez cambia el tablero y las bases descontentas podrían estar dispuestas a buscar nuevas opciones.

La MUD y el Polo Patriótico, sin embargo, siguen apostando a la polarización y por eso hubo negociaciones intensas para que los partidos más importantes mantuvieran la unidad. Tras las dudas generadas por el 14 de abril, se venden los nuevos comicios como un plebiscito a la gestión de Nicolás Maduro, argumento a favor del entubamiento del voto.

Maduro debe contentar a sus bases

Luego de que el chavismo escogiera sus candidatos a dedo, especialistas coinciden en que el principal reto del presidente Nicolás Maduro será reparar el daño que sienten los dirigentes de base cuyas opiniones no fueron consultadas. Si no se resuelve este percance, alertan que la disposición a participar en las votaciones puede bajar, lo que sería fatal en algunos municipios y afectaría el objetivo de sacar más votos totales que la oposición.

El politólogo y colaborador frecuente de Aporrea Heiber Barreto indica que el mandatario nacional debe buscar que los postulados ganen la legitimidad que les falta, pues en muchos procesos de selección ni siquiera se tomaron en cuenta los resultados de las asambleas de las unidades de batalla realizadas a principios de año.

Con este handicap de arranque, su capacidad de funcionar como un portaviones es puesta en tela de juicio. “Maduro no es Chávez, que era un líder que infundía confianza en las bases. Aunque se sentara con el empresariado, sabían que lo hacía con una estrategia y que no los iba a traicionar. El PSUV contrarió una decisión expresa de Chávez de que hubiera primarias y eso no genera confianza”, comenta.

Edgard Gutiérrez, consultor político, agrega que la crisis económica actual y las dudas de legitimidad que todavía persisten sobre el Gobierno hacen aún más compleja la tarea del Presidente. Añade que el chavismo activó estrategias de control de daño al anunciar los candidatos. Entre el viernes 9 de agosto y el martes 13, Maduro apenas realizó un acto televisivo, a la vez que Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV, nunca declaró sobre las postulaciones.

Capriles tiene que animar la participación

Henrique Capriles debe vender buenos argumentos sobre la situación general del país con el objetivo de que el electorado opositor acuda a las urnas con una afluencia mayor a la registrada normalmente en las elecciones municipales, sostiene el analista Edgard Gutiérrez.

Sobre la influencia que puede tener el líder opositor en municipios específicos, comenta que entrarán en juego diversas variables y la calidad de los candidatos importará mucho. “Aunque puede ayudar, Capriles no hace milagros”, dice.

Pese a que las primarias de la oposición se hicieron hace más de un año, el consultor político considera que la mayoría de los aspirantes ha tenido que “mantener la calle caliente” debido a los diferentes procesos electorales que se han registrado desde que fueron seleccionados, lo cual los beneficia.

Sin embargo, en lo interno de la MUD hubo descontento durante la selección de postulados a concejales y alcaldes por consenso, lo que afecta el panorama unitario. Francisco Bello, director de la encuestadora Pronóstico, indica que 96% de las concejalías fueron tomadas por los 7 partidos políticos más grandes, lo que ocasionó molestias y rupturas en los demás.

Capriles será importante para mantener agrupada a la base opositoras, pero insiste en que la nueva realidad del país es propicia para que algunos electores no se sientan “tan obligados” a mantenerse fieles a uno de los sectores. Por esto el politólogo Heiber Barreto piensa que el gobernador deberá superar la imagen de ser sólo  una opción para el antichavismo.