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“Hay un cortocircuito entre gobierno, PSUV y FANB”

Arnoldo José Gabaldón, ingeniero y ex ministro de Obras Públicas / Manuel Sardá

Arnoldo José Gabaldón, ingeniero y ex ministro de Obras Públicas / Manuel Sardá

Arnoldo José Gabaldón, ingeniero y ex ministro de Obras Públicas

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—¿Tiene la culpa el Niño de la crisis eléctrica en Venezuela? 

—Si,  el niño que está enterrado en eso que se llama ahora el Cuartel de la Montaña.

—¿El génesis del electricidio?

—Años de mala administración, decisiones disparatadas como la de generación distribuida, la estigmatización del río Caroní, la desprofesionalización de las empresas eléctricas, el mantenimiento deficiente y, sobre todo esto, una pavorosa corrupción.

—A pesar de que las reservas del Guri están casi en su cota crítica, el gobierno asegura el suministro eléctrico…

—No habrá apagón generalizado, pero sí muchas ciudades racionadas y –lo más grave– industrias y comercios paralizados por falta de energía.

—Como ministro de Obras Públicas en la década de los setenta, ¿qué haría ante la crisis?

—Lo que hice permanentemente: tratar de generar los mayores beneficios para Venezuela.

—¿También usted tenía una luz?

—Sí, la llevo debajo del sombrero.

—¿Es una luz que el gobierno reconozca el fracaso del plan de ahorro durante Semana Santa?

—Al menos pareciese que existe la intención de empezar a darles veracidad a las declaraciones de los funcionarios responsables del servicio eléctrico. Aunque no sé si la expresión de sinceridad del viceministro pueda acarrearle su destitución.

—¿Lo electrizante del racionamiento eléctrico?

—Que podemos quedarnos todos inertes.

—¿Qué le racionaría al proceso?

—La demagogia, el clientelismo político, la corrupción y los defectuosos criterios administrativos que emplea frecuentemente.

—¿Racionaría el consumo de Estados Unidos?

El consumo exagerado de energía no es sustentable, sobre todo cuando proviene en su mayor parte de la quema de combustibles fósiles. En Estados Unidos están tratando de incorporar cada vez más fuentes renovables de energía.

—¿Cuántas plantas se hubieran instalado con 50 millardos de los 850 millardos de dólares que han ingresado por excedentes petroleros?

—Después de 2006 se gastó alrededor de dicha cifra en infraestructura eléctrica. Más de lo que costó Guri y las presas del bajo Caroní. Pero el despilfarro, las comisiones por intermediación de los cubanos y  la gestión de los llamados “bolichicos” nos dejaron muy poco de verdadero progreso.

—¿Incide el socialismo o el capitalismo en la eficiencia eléctrica?

—La historia muestra que en los países que tienen buen servicio de electricidad el Estado y la iniciativa privada han trabajado coordinadamente.

—¿Cómo recargar las pilas del país?

—Cambiando el régimen.

—¿La peor siembra del petróleo?

—La que no se hace. Por haber descuidado el desarrollo de la hidroelectricidad estamos quemando un petróleo que podríamos estar exportando. El retardo en la conclusión de la presa de Tocoma no tiene justificación.

—¿La más exitosa?

—Iniciar los desarrollos hidroeléctricos del río Caroní, a pesar de que los organismos internacionales de financiación se negaban a asistirnos, ya que pensaban que lo menos costoso era que avanzáramos en la termoelectricidad. 

—Ex asesor de la ONU, ¿dedica este organismo el mismo interés de antes por el caso Venezuela?

—En la actualidad nos tienen en la mira porque parece que requeriremos ayuda humanitaria.

—Ex parlamentario, ¿le cortarán la luz a esta Asamblea?

—La Asamblea Nacional  tiene que ser una gran turbina que le dé al país fuerza política para alcanzar mejores destinos.

—¿Qué reservan las reservas petroleras?

—Las grandes reservas petroleras pueden quedársenos enterradas si no tenemos recursos financieros y humanos y las mejores tecnologías para aprovecharlas.

—¿Cómo los bombillos ahorradores?

—Su objetivo fue apropiado, pero se dice que no teníamos por qué hacer triangulaciones con Cuba para adquirirlos ya que estos se encarecieron.

—¿Bastará el Caroní para las próximas generaciones?

—Si lo aprovechamos bien y desarrollamos otros saltos que todavía pueden ser viables.

—¿Su candidato para presidir Corpoelec?

—Existe en el país un conjunto de competentes profesionales sin uniforme.

—Miembro de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, ¿se ha alterado alguna ley natural en Venezuela?

—El gobierno intenta diariamente contrariar la ley de gravedad, pero todavía no lo ha logrado. Lo que se está derrumbando va cuesta abajo.

—¿La obra magna del puntofijismo?

—Establecer por primera vez en nuestra historia la democracia civil, aunque fuese de “medio pelo”, como decía Rómulo Betancourt. Él estaba seguro de que las próximas generaciones la perfeccionarían.

—¿De la revolución?

—Me cuesta mucho identificarla, aunque me devano los sesos.

—¿Qué opina ahora de la MUD?

—Es el eje de toda la empresa de democratización. A la MUD hay que asistirla y vigilarla para que cumpla con sus objetivos superiores.

—Presidente de la Copre entre 1986 y 1989, ¿qué queda del Estado?

—Muy poco. Por eso una de las prioridades al salir de este atafago es reconstruir las instituciones democráticas destrozadas por la llamada revolución.

—¿Qué demolería?

—La maraña de controles que tiene paralizado el aparato productivo del país.

—¿Qué recuperaría?

—La democracia civil.

—¿El cortocircuito nacional?

—La confusión entre el gobierno, el PSUV y la FANB.

—¿El lado claro de los apagones?

—Después de la oscuridad siempre viene la luz. Tengo seguridad de que estamos en la mitad de un alumbramiento.

—¿El lado oscuro?

—Las tremendas pérdidas materiales, el dolor de muchas familias y el proceso tan agresivo de empobrecimiento socioeconómico.

—¿Un mal cálculo de la democracia?

—Que era imposible que se retornase a una FAN con destino manifiesto.

—¿Vislumbra una luz en el túnel?

—Por supuesto que sí. De lo contrario me hubiese ido.

—En caso contrario, ¿quién será el último que apague la luz?

—No habrá último que apague la luz, pues los países sufren retrocesos pero más temprano se recuperan.

—¿Qué pasaría en Venezuela si cediesen las bases de la resistencia?

—Vendrían nuevas generaciones que no dejarían mal al país.