• Caracas (Venezuela)

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Un congreso determinante

Diosdado Cabello / AVN

Diosdado Cabello / AVN

El PSUV llega a su III Congreso Socialista con riñas internas. La dirección nacional está dividida  y buena parte de las bases claman por más espacios de debate. Los militantes se acusan entre sí de “reformistas” o de “izquierdistas trasnochados” y algunos dirigentes advierten que en el partido está a punto de iniciarse un “proceso de diversificación” que puede tener consecuencias electorales

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Es 9 de julio y faltan 15 minutos para que Argentina y Holanda se vayan a penales en la segunda semifinal del Brasil 2014. Cientos de millones de personas en el mundo están pegadas a sus televisores sin perder detalle del encuentro. En el auditorio del Liceo Andrés Bello, sin embargo, un grupo de personas está en otra cosa.
“¡Hugo Chávez no era un reformista! Estaba convencido de que había que acabar con la sociedad capitalista. Buscó el poder político para destruir la economía del capital”, vocifera Rubén Mendoza, coordinador nacional de los Círculos Bolivarianos. Es el primero de tres ponentes que tiene el foro Revolución o Reforma, uno de los espacios de debate que han empezado a abrir las bases del chavismo en los últimos meses para discutir sobre el futuro del proceso.
Cuando el juego de fútbol llega a penales, en las inmediaciones del auditorio se escuchan gritos y aplausos. En la entrada del liceo un grupo de personas colocó un televisor para seguir el partido. Pese a eso, ninguno de los más de 50 asistentes a la actividad política se va para enterarse de qué pasó en Brasil. Mendoza sigue su ponencia.
“Creo en el rescate del pensamiento de Chávez. Muchos hablan de socialismo, pero el nido de alacranes sigue alrededor del poder. ¿El PSUV es el camino para solucionar eso? Solo si las cosas cambian. Quieren hacer con Chávez lo que hicieron con el Che: llenar todas las paredes de afiches con su cara, pero no prestarle atención a su pensamiento”. Con la frase, Mendoza termina la exposición y arranca aplausos a los presentes. El sonido se mezcla con gritos y otros aplausos que vienen de afuera. Argentina acaba de pasar a la final del Mundial, pero en el auditorio no lo saben. Tampoco parece importarles demasiado.
Federico Rojas, miembro de Insurgencia Comunista, y Nadia Mora, del movimiento Los Gayones, toman la palabra para seguir el debate. El primero denuncia que el Estado venezolano se ha convertido en el “más burócrata de América Latina” y lo critica por sus “altos niveles de corrupción”, por lo que pone en duda que se “autodestruya” para dar paso al poder popular. La segunda alerta sobre una “táctica reformista” que pretende conciliar los intereses de la burguesía con los del pueblo. “Eso es una ilusión”, concluye.
Encuentros como este son cada vez más comunes. En esa reunión informaron que al día siguiente habría un conversatorio en Parque Central organizado por el grupo La Comuna al Tanto, mientras que corrientes como Marea Socialista tienen reuniones semanales. “Sin partidos del mundial en medio, generalmente hay más de 100 asistentes”, bromea Mendoza.
Todos los que participan en esos debates, la mayoría miembros del PSUV, coinciden en que la tolda ha limitado los espacios de discusión, lo que los obliga a reunirse por separado con la esperanza  de ser escuchados en algún momento. Actúan con premura, pues saben que en una semana es el III Congreso Socialista del PSUV y que en esa instancia, que reunirá a más de 900 delegados, es en la que quisieran que se corrigiera el rumbo que lleva el chavismo.
Los estatutos del partido establecen que el Congreso Socialista es el máximo órgano de dirección del partido. La última vez que se convocó fue en 2010. Luego de un retraso de dos años, esa instancia volverá a reunirse con una agenda de trabajo determinada por los sectores de mayor poder de la dirección nacional y que deja por fuera varios pedidos de otros grupos. Es el primer encuentro sin Hugo Chávez –que siempre pidió que la organización fuera más que una maquinaria electoral y se transformara en la vanguardia del proceso–, lo cual sugiere que lo que ocurra allí podría ser determinante para el futuro del PSUV y, por ende, de la revolución.
Debate creciente. “Hay que apoyar a Maduro, pero tenemos que entender que nos traicionó. Se reunió a puerta cerrada con la burguesía y los precios se dispararon. Hay que discutir estos temas y salir a la calle a decir las fallas”, expresó en la ronda de preguntas del foro del Liceo Andrés Bello una militante que pidió que su nombre no fuera publicado por temor a represalias.
Aseguró que era miembro de una Unidad de Batalla Bolívar Chávez (UBCH) de Caracas, pero que la expulsaron cuando intentó introducir esos temas de discusión. “Hay sectores del PSUV infiltrados por gente de derecha que se quedó con el corazón blanco, los bolsillos verdes y se puso una camisa roja”, lamentó.
Los llamados a debate no se limitan a la base. Llegaron ya a lo más alto de la cúpula del gobierno y del partido colocando como protagonistas a figuras muy cercanas a Chávez. La carta del ex ministro de Planificación Jorge Giordani animó a que varios dirigentes expresaran su deseo de que se reaviven los canales de discusión. Héctor Navarro, miembro de la dirección nacional del PSUV y ex ministro de Educación, fue el más directo en el planteamiento y eso hizo que su militancia fuera suspendida. Lo mismo ha pasado con dirigentes a todo nivel, los cuales han sido tildados de “traidores” o “izquierdistas trasnochados” por el presidente Nicolás Maduro, el jefe de la Asamblea Nacional y primer vicepresidente del partido, Diosdado Cabello, y el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, quienes salieron de gira por el país.
No es de extrañar entonces que, pese a la presión de las bases, la dirección nacional no se haya planteado agregar más temas a las discusiones del congreso, según confirmó Ana Elisa Osorio, miembro de esa instancia. “El partido tiene que dar vida a los espacios de discusión y estimularla para que eso sea normal. La riqueza del debate es lo que permite construir unidad en la diversidad”, afirmó la dirigente.
 Choque de grandes.Las diferencias de criterio han pasado factura en la directiva de la tolda, compuesta por 31 dirigentes, entre los que están el presidente de la República, el de la Asamblea y el de Pdvsa, entre otros. Varias fuentes coinciden en que existen 3 segmentos con posiciones distintas. El primero es comandado por los equipos de Maduro y Cabello, los cuales están aliados con el objetivo de “mantener el poder” y conservar su control sobre la economía y el partido.
“Son los más fuertes y su alianza los hace imbatibles, lo que hace pensar que en el congreso no habrá cambios de importancia. Simplemente se aprobará un documento previamente escrito, se seleccionará a Maduro como nuevo presidente y se establecerán las fechas para renovar las direcciones a todo nivel a través del método que mejor les sirva”, indicó un dirigente de Caracas que prefirió no ser identificado.
Junto con Maduro y Cabello están figuras como Cilia Flores, Jorge Rodríguez, Héctor Rodríguez (que controla la JPSUV), Jacqueline Faría, Francisco Ameliach, Tareck el Aissami y, en menor medida, Rafael Ramírez y Elías Jaua. Aunque no todos pertenecen a un mismo grupo, integran el llamado Alto Mando Político, un círculo limitado de poder que, según denunció Navarro, reemplazó a la dirección nacional en la toma de decisiones.
El segundo segmento viene en crecimiento desde hace un año y es visto como un ala ideológica apegada al legado de Chávez. Está integrado por los diputados Freddy Bernal y Fernando Soto Rojas; Ana Elisa Osorio y Rodrigo Cabezas, miembros del Parlatino, y el suspendido Héctor Navarro. Dirigentes como el diputado Jesús Farías, que no integra la directiva pero encabeza la Escuela de Formación, y el gobernador de Táchira, José Gregorio Vielma Mora, también simpatizan con esta corriente. Miembros de las bases tienen la esperanza de que este grupo pueda abrir el debate en el congreso.
“Las principales preocupaciones que hay son el burocratismo, la poca preparación de los funcionarios que están en el gobierno y la corrupción. Esperamos que Bernal toque esos temas. Haremos que los delegados que vayan al congreso por nuestras zonas firmen una carta comprometiéndose a que llevarán esas preocupaciones a la discusión”, anunció un dirigente de Antímano.
Para este trabajo se solicitaron entrevistas a Cabello, Bernal, Jorge Rodríguez, Ameliach y Cabezas. Ninguno quiso responder.
El tercer segmento está compuesto por “neutrales” y otras figuras que han perdido peso político. En el primer lote están el gobernador de Anzoátegui, Aristóbulo Istúriz, y la diputada Blanca Eekhout. En el segundo se encuentran Antonia Muñoz, María Cristina Iglesias, María León, Noelí Pocaterra y Vanessa Davies, que ya no son convocadas a la mayoría de las reuniones de la dirección nacional, revelan las fuentes.
La semana pasada se filtró una carta que envío el exministro Navarro al comité disciplinario del partido para apelar su suspensión. En la misiva revela que la dirección nacional apenas se reunió unas cinco veces en los últimos seis meses de 2013, lo que prueba los distanciamientos internos a pesar de que se nieguen públicamente.

“Bases contras las castas”

La crisis interna del chavismo comenzó con la muerte del líder, aunque las coyunturas electorales y políticas ocultaron la situación.
“Es una lucha de las bases contra las castas. Murió Chávez y parece que con él se fue la democracia. En el partido se impuso una línea estalinista. Primero se eliminaron las primarias para elegir los candidatos a alcalde, luego se arremetió contra quienes protestaron y ahora suspendieron a Navarro sin una investigación”, advierte Heiber Barreto, politólogo que junto con Nícmer Evans tiene un programa en Aporrea en el que analizan la situación del PSUV. Ambos empezaron a formar parte del grupo Marea Socialista.
La militante que en el foro del Liceo Andrés Bello denunciaba la traición de Maduro ve el III Congreso Socialista como un punto determinante. Tiene la esperanza de que sirva para enderezar el rumbo del partido abriendo un debate amplio. Otros dirigentes de base no le tienen fe a la reunión.
“El amor a la teta que tienen muchos altos dirigentes es más grande que su amor a la revolución. Los que están conectados van a buscar que nada cambie. Dependiendo del número de delegados que logre cada segmento de la dirección nacional, van a cuadrar entre ellos qué discutir”, señala el jefe de un eje del partido en una parroquia caraqueña.
Barreto es todavía más pesimista. Aunque el congreso active algunos cambios, considera que el daño del último año ya es muy grande y que no hay vuelta a atrás. “Viene un proceso de diversificación. Continuará la unidad bajo el legado de Chávez, pero habrá franjas distintas. Ya el propio Diosdado Cabello pidió que los que no estuviesen a gusto montaran tienda aparte”, explica.
Es difícil pensar en una revolución total e inmediata de las bases chavistas si se considera el carácter utilitario que las encuestas atribuyen a las simpatías políticas en Venezuela. “Hay temor a perder lo que se ha logrado, eso resquebraja la valentía”, decía la militante del foro.
Pese a eso, Barreto y dirigentes de base no descartan que los votantes se atrevan a pasarle factura al PSUV en las próximas elecciones parlamentarias. En los últimos comicios municipales hubo indicios de que eso puede ocurrir porque liderazgos regionales arrebataron triunfos al oficialismo. En Portuguesa, el estado más chavista en las presidenciales de 2012 y 2013, el partido de gobierno perdió 5 de 14 municipios por culpa de eso.
“En varios procesos electorales el PSUV ha requerido los votos del Polo Patriótico para poder ganar”, recuerda Oswaldo Ramírez, director de la Consultora ORC y experto en el tema electoral.

El analista, sin embargo, es cauteloso ante la fuerza que puedan tener los disidentes: “Habrá que ver si acumulan poder político y económico suficiente como para contar con una maquinaria respetable. Esto puede depender de que se sumen líderes considerables que estén en alguna posición de poder”.

Delgados elegidos  y delegados impuestos


Las bases del PSUV critican que los alcaldes, gobernadores, diputados y miembros de la dirección nacional del partido tengan automáticamente un puesto en el congreso por la posición que ostentan. El politólogo Heiber Barreto considera que esos delegados “natos” limitan la posibilidad de que el debate incluya los temas que verdaderamente quiere discutir la militancia.
El analista político y dirigentes de base piensan que la profundidad del debate dependerá mucho de los nombres que sean escogidos en las primarias de hoy. Hay muchos postulados conectados con la cúpula y que son calificados de “delegados natos disfrazados”. Mientras más de ellos vayan al congreso en representación de sus grupos de poder, la posibilidad de cambios reales será más limitada.


Método
La participación de los delegados se hará mediante 2 voceros por cada estado, 2 por los movimientos sociales y 2 por la JPSUV
Los voceros tendrán 5 minutos para hablar de cada tema discutido
La toma de decisiones se hará por consenso. De no ser posible, será por mayoría de los delgados presentes
Habrá invitados nacionales e internacionales de partidos aliados al PSUV

Primarias sin actas de votación

Hoy son las elecciones internas en las que 7,6 millones de militantes del PSUV podrán escoger a 535 delegados para el III Congreso Socialista. Los comicios, sin embargo, se celebrarán bajo un clima de desconfianza, pues los 5.156 candidatos no tendrán acceso a las actas de votación que entregan normalmente las máquinas del CNE en cada centro una vez terminados los procesos de elección.
“Los técnicos del CNE nos explicaron que uno de los chuletones se lo quedarán ellos y el otro irá directamente a la dirección nacional. A los candidatos no les quedará ninguna prueba, por lo que no se sabrá quién ganó por sector ni cuánta gente votó. Dicen que nos enteraremos luego por el partido, pero parece extraño. Estamos fritos y van a querer meter los que les dé la gana”, denunció el jefe de una UBCH de Antímano.
Ya existen dudas sobre todo el proceso porque en la etapa de postulaciones fueron elegidos como candidatos dirigentes cercanos a las cúpulas del PSUV. En El Valle, por ejemplo, Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente, opta por un puesto; lo mismo ocurre con Richard Canán y Olga Azuaje, cercanos a Elías Jaua, en municipios de Miranda; el ministro Haiman el Troudi en El Recreo, y el ministro Ernesto Villegas en Catia.
“Muchos de los candidatos no tienen ningún trabajo en las comunidades por las cuales se están postulando o ni siquiera viven ahí”, advirtió otro militante.
El proceso de postulaciones se hizo el mes pasado y fueron escogidos los dirigentes que contaron con más respaldo de las UBCH de cada sector. Fuentes de base destacan que el problema es que estas estructuras son controladas en 70% por funcionarios que tienen contacto directo con alcaldes, gobernadores o ministros, por lo que se termina imponiendo la voluntad de estas figuras. Por la misma razón es que estas instancias no terminan de funcionar como espacios de debate y se denuncia la disidencia.
En el PSUV hay molestias sobre los métodos de selección desde que fueron escogidos a dedo los candidatos para las elecciones de gobernadores del 16 de diciembre de 2012. Desde aquella oportunidad la directiva se ha valido de la potestad que da el artículo 5 de los estatutos del partido para tomar decisiones por cooptación y consenso.
Un sector de la dirección nacional respalda que en el congreso se debata sobre el artículo 5 para garantizar que la toma de decisiones sea siempre democrática. “Algunos piden mantenerlo y otros quieren que prevalezca la elección directa y que el consenso solo aplique para casos excepcionales”, informó Ana Elisa Osorio, miembro de la directiva. Aunque el tema no está en la agenda del encuentro, la dirigente aspira a que se incluya.
Ese asunto cobra especial relevancia porque en lo que queda de año deben renovarse todas las autoridades del partido y el método que se utilice para hacerlo puede ser determinante en el resultado del proceso. Los nuevos directivos manejarán el destino de la tolda en los próximos dos años.


Cronograma
El Congreso se realizará entre el 26 y el 29 de julio. Luego se activará el calendario para la elección de autoridades.
Del 21 al 25 de julio: Reuniones preparatorias entre delegados para la Plenaria Nacional.
26 de julio:
Instalación del Congreso. Se espera la presencia de Nicolás Maduro.
28 de julio:
Homenaje a Hugo Chávez en el 60 aniversario de su nacimiento.
29 de julio:
Cierre y entrega de documentos con las conclusiones de los distintos puntos que se debatieron.