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“Fue cómplice de un sistema corrupto”

Héctor Silva Michelena / ARCHIVO

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Héctor Silva Michelena se pregunta porqué el ex ministro esperó tanto para denunciar la corrupción de cadivi

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Quien fuera profesor de planificación del ex ministro de Planificación Jorge Giordani, afirma que es necesario tomar medidas duras para estabilizar la economía. Sin embargo considera que el presidente Nicolás Maduro no tiene la capacidad para resistir el costo político que implican

El autor de uno de los libros de texto clásicos para comprender la historia venezolana –El pensamiento económico venezolano en el siglo XX– fue profesor de Planificación Económica de Jorge Giordani a finales de la década de los años sesenta. Luego coincidieron y se visitaron en Europa mientras ambos estudiaban posgrados, el primero en París y el exministro en Londres. Cuarenta años después, Héctor Silva Michelena no duda de que la salida de Jorge Giordani del gabinete del presidente Nicolás Maduro despejará el camino para la aplicación de medidas de ajuste para equilibrar la economía del país.
El economista considera que el tiempo apremia para el gobierno y el Partido Socialista Unido de Venezuela. Afirma que la velocidad del deterioro es muy rápida, y la ausencia de elecciones en lo que resta de 2014 y hasta finales de 2015, cuando se prevé la realización de los comicios parlamentarios, favorece la toma de decisiones.
—¿Qué efecto tiene la salida de Jorge Giordani en el chavismo de base y en cuadros medios? ¿Tendrá impacto en el congreso del PSUV?
—Su carta es un testimonio de un marxismo dogmático y de un fracaso en la planificación económica del país. Ahora, no creo que su salida tenga gran impacto. El gobierno de Nicolás Maduro es presa de los militares que están en el poder. El presidente tiene la excusa de decir que es un democrático de origen, pero no de ejecución, porque aquí no se cumplen los postulados de la Carta Democrática, como lo acordó el sistema interamericano. La decisión de la salida de Giordani fue tomada por el entorno militar.
—¿Qué sectores se benefician de la salida y quiénes pierden? ¿Cómo se recompone la nomenklatura de la dirigencia económica luego de esta salida?
—Se beneficia lo que Giordani mismo denominó en su carta el bloque hegemónico: Diosdado Cabello, Miguel Rodríguez Torres y Rafael Ramírez, quien tiene en sus manos a Pdvsa. Giordani discrepaba de la independencia de Pdvsa y siempre quiso que estuviera bajo el mando de su estructura de planificación, al igual que Cadivi.
—¿Este es el antecedente de una serie de medidas a las que Giordani se oponía, decisiones impopulares como el aumento de la gasolina; o de racionalidad económica, como lo es la unificación de los tipos de cambio, que son de las que se han asomado?
—Sí. El gobierno tiene que tomar las medidas después del congreso del PSUV si piensa acomodar la economía para ponerla sobre bases equilibradas. Es lo que están discutiendo ahora. Vamos a ver qué dice la dirigencia del chavismo durante el congreso del partido. El timing es esencial: en cuanto a elecciones –que no habrá hasta finales de 2015–, tienen el tiempo a su favor, pero no en relación con la velocidad del deterioro económico, que es muy rápida. El barril de petróleo venezolano ha bajado a 98 dólares. Esa pérdida de 2 dólares pesa mucho en Pdvsa, que tiene una carga de gastos muy grande. Además, la inflación y el endeudamiento público –interno y externo– son considerables. Son medidas duras. Una de ellas es la unificación del tipo de cambio a la tasa de Sicad II. Esa es una devaluación violenta, de entre 70% y 500%, dependiendo del producto, parecida a la que implementó Carlos Andrés Pérez en su segundo gobierno. Las otras son el aumento de los combustibles y de las tarifas de los servicios públicos, como electricidad y telefonía. Tienen que correr ese riesgo y explicarlas muy bien. Si no las toman, el costo político es mucho mayor. Hay que reconocerle a Giordani que vio la crisis que es el desabastecimiento. Pero la escasez es una característica de la economía planificada. A Giordani no le gustaba ese efecto y pensaba que las estatizaciones se hicieron mal. Lo que no reconoció en su carta fue que todas las economías planificadas han fracasado, esencialmente porque las domina el partido socialista, la ausencia de mercados, el crecimiento de la burocracia y el control de precios.
—¿Tiene Maduro la capacidad para resistir el costo político de estas medidas?
—No la tiene. Maduro se desmorona y lo que está quedando es un poder hegemónico militarista que tiene la colaboración de unos pocos civiles, como Ramírez y Nelson Merentes. El Ejecutivo se enfrenta en estos momentos con lo que se anunció, el peor de los mundos: recesión con inflación y escasez. Un dato: la tasa del PIB no ha sido publicada por el Banco Central, pero cálculos de organismos internacionales y locales, y míos propios, indican que va a caer 2,5%. Eso impactará en el empleo. Estamos en riesgo, y en el futuro podría establecerse un gobierno de extrema derecha dictatorial, porque hay militares que podrían estar tentados a tomar el poder si continúa el deterioro económico, con ayuda de civiles.
—¿Cree que la salida de Giordani le dará un nuevo impulso al gobierno?
—No, tendría que cambiar radicalmente su discurso y adoptar medidas que estén a tono con el mundo, como, por ejemplo, el de virar a una economía mixta. Entre el siglo XX y XXI ese ha sido el legado más importante que han dejado los economistas. ¿Qué significa? Implica construir una economía capitalista con un Estado distribuidor y supervisor de los flujos de capitales. Así ha sido en Francia, Inglaterra. Las medidas de acomodo son claras. Con referirse a la Constitución de 99 se encuentran todos los lineamientos.
—¿Qué representó Giordani para Venezuela en estos 14 años?
—Cuando estaba Chávez vivo, Giordani fue una figura importante. Fue una suerte de mentor ideológico desde sus visitas a Yare, adonde le llevaba libros de Marx y Engels. Allí le hablaba de tesis muy antiguas que existieron entre los siglos XIX y XX sobre el derrumbe capitalista por sus contradicciones internas. Hemos visto que nada de eso ocurrió. La población de los países no se proletarizó, sino que buena parte ascendió a la clase media. Para Venezuela Giordani, aun siendo una persona honesta, fue cómplice de un sistema corrupto que no aportó a la economía venezolana por sus ideas obsoletas. ¿Por qué es ahora con la carta cuando denuncia la corrupción de Cadivi? ¿Por qué no lo hizo públicamente? ¿Por qué no ha dicho, que lo sabe, quiénes manejaron los 20 millardos de dólares que se dilapidaron? ¿Por qué no publican esa lista? Los socialistas actuales están lejísimos de las políticas económicas que dictaba Giordani, y más bien practicando el socialismo democrático. Los vemos con Francia, Brasil, Alemania, Chile. Ese el objetivo hacia donde debe apuntar Venezuela, porque este gobierno descuidó por completo la movilidad vertical: desde 1999 en el país la clase media se ha reducido de 50% a 20% de la población total.





RECUADRO

El planificador constreñido

En los años setenta el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad Central era un hervidero de ideas. Jóvenes profesores, con posgrados en Europa y Estados Unidos, se empeñaron en diseñar políticas de planificación para enrumbar las economías del llamado Tercer Mundo –países de América Latina, Asia y África– a la prosperidad. Muchos eran, como Héctor Silva Michelena, militantes de partidos de izquierda. Ese esfuerzo se concretó en la formulación de la famosa Teoría de la Dependencia, junto con dos profesores invitados: el brasileño Fernando Henrique Cardoso, que luego sería presidente de su país, y el chileno Enzo Faletto. En esas aulas, Silva Michelena dio clases a Jorge Giordani, en el posgrado de Planificación Económica.
“Giordani había egresado de la UCV como ingeniero eléctrico y siempre le gustó la planificación económica. Lo conocí en 1967, en el tercer curso de la maestría de Planificación. Yo había egresado del primero en 1962 y ya era profesor en el área. Como alumno, fue estudioso. Sin embargo, notaba siempre una tendencia rígida en sus exposiciones, con un ahínco que se aproximaba mucho al dogmatismo. Convertía sus opiniones en un acto de fe. A mí, que era militante del Partido Comunista y había leído todos los libros de Carlos Marx, siempre me pareció que Marx era más flexible que Jorge. Tenía el problema del marxismo mal interpretado y se creía poseedor de la verdad”, recuerda.
Silva Michelena señala que uno de sus profesores, Jorge Ahumada, insistían en distinguir la planificación imperativa de la indicativa, que es la que se imponía, como en los países comunistas. “Pero Giordani ni siquiera seguía los postulados de planificación económica de la URSS sino de Albania, que eran muchísimo más ortodoxas. Por lo tanto, su planificación era constreñida”.