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Una ciudad socialista sin derechos

La tercera familia afectada por la muerte de un niño es evangélica. La madre sigue aturdida

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Al mediodía del 22 de julio sale del cuarto aferrada a una almohada en la que hunde la cara. Sin embargo, no alcanza a ocultar las cicatrices en el cuello, las rodillas ni el yeso en el brazo izquierdo.

--¿Qué quieres hacer en vacaciones? --Dormir.

--¿No quieres jugar? --No, sólo dormir y darles comida a las tres palomitas y a la tortuguita que tengo como mascotas.

A la niña de 11 años de edad no le es suficiente el sueño para sobreponerse a la tragedia. Su madre cuenta que el dolor que le causa una herida semiabierta en el abdomen no la deja descansar de día ni de noche. "Todos estamos agotados", dice la mujer, que trabaja de vez en cuando limpiando casas ajenas.

Durante 18 días la niña estuvo recluida en el hospital pediátrico Elías Toro. "Afortunadamente, los médicos comprobaron que mi hija no fue violada. Ahora lo que me queda es cuidarla mucho para que nunca más corra peligro", se compromete.

El cuidado de los padres es el primer eslabón del sistema establecido en la Lopnna, indica Milbeth Muñoz, consejera de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes del municipio Ambrosio Plaza.

"Hoy esa madre también es víctima, pero ella incurrió en descuido porque los hechos en perjuicio de su hija ocurrieron lejos del hogar y en horas cercanas a la noche. Sobre todo por que viven en una zona de peligro inminente como es Ciudad Belén", afirma Muñoz.

La consejera habla del lugar con angustia: "Ahí suceden hechos violentos a diario. Abusos sexuales, actos lascivos. La gente se lo calla porque convive con los malandros. Al Consejo de Protección le corresponde actuar después de los hechos lesivos. Es el Consejo Municipal de Derechos el responsable de realizar labores preventivas. Y sí, se dan charlas, se hacen jornadas educativas y de formación. Pero es que Ciudad Belén es una locura".

El conjunto residencial se comenzó a construir hace 3 años y medio como una ciudad socialista. Son 33 terrazas en la parte alta de la montaña que está en el extremo oeste de Guarenas. Cada terraza tiene 8 edificios de 20 apartamentos con 3 habitaciones, sala comedor, cocina y 2 baños. Allá han sido reubicadas familias damnificadas o que vivían en zonas de alto riesgo.

Las dificultades para vivir en Ciudad Belén comienzan en el acceso.

Hasta finales de julio la vía principal, conocida como la trocha, permanecía intransitable por derrumbes. La única posibilidad era atravesar el barrio El Tamarindo y el transporte público era escaso.

Lo que más resienten los vecinos es la falta de agua potable: "La que sale por los chorros es salada y sólo sirve para lavar y pasar coleto.

Todos los días tenemos que comprar el agua que traen en camiones cisterna", indica Victoria Tovar, residente de la zona.

Pdval y una textilera socialista ubicadas en la Terraza 1 están cerradas y los parques infantiles deteriorados. El solazo seca las áreas verdes y decolora los afiches de Chávez y las banderas del PSUV que abundan en las ventanas de los edificios.

"Para resolver los problemas de las comunidades no basta con darles una vivienda. En Ciudad Belén están aglomeradas, y en algunos casos hacinadas, un montón de familias disfuncionales. La violencia contra niños, niñas y adolescentes es apenas una expresión de ello. Una gran cantidad de los adultos están desempleados o no tienen un trabajo estable. No hay una escuela, solo un núcleo que ofrece hasta quinto grado de educación básica. Hay muchos muchachos indocumentados.

¿Entonces?, ¿les estamos garantizando los derechos a esos niños?", pregunta la consejera de protección del municipio Plaza.

Muñoz no esconde las deficiencias de la institución que dirige para dar respuesta el más recurrente de los problemas que afronta: el maltrato físico y psicológico. La tendencia es ascendente: de 71 a 139 aumentaron los casos entre el primer y segundo trimestre de 2013.

"Tenemos una estructura insuficiente para atender la gran cantidad de casos que nos llegan. La sede es inadecuada. Somos tres consejeras de protección, cuatro gestoras sociales (encargadas de hacerles seguimiento a los casos), una trabajadora social, una psicóloga y dos abogados. La demanda (en vez de la cantidad de casos) nos arropa.

Por ejemplo, las citas para atención psicológica que podemos gestionar a través de la alcaldía se están dando para noviembre", lamenta la consejera.

El Consejo de Protección de Plaza tramitó el traslado de la niña agredida el 30 de junio, de la escuela Creación Guacarapa (muy cerca del lugar de los hechos) al núcleo de Ciudad Belén. Después de que le dieron de alta, funcionarios visitaron a la familia y lograron que tuviera una primera cita con el psicólogo el 30 de julio. Los próximos encuentros serían el 13 y el 26 de agosto. "Pero no la pude llevar porque estaba lloviendo mucho", dijo la madre.

Muñoz sabe que, en estricto cumplimiento de la Lopnna, el grupo familiar se convierte en víctima y debería recibir atención integral. Pero en el Consejo de Protección de Plaza no hay capacidad para atender a la madre de la niña agredida, ni a las familias de los dos niños asesinados, una de ellas integrada por varios menores de edad.

Precisamente un adolescente, el sexto hermano de uno de los ultimados, publicó en la cartelera informativa del edificio en el que vive un cartel con la foto del presunto homicida y una inscripción: "Apodado El Loco. Monstruo asesino de las dos criaturas inocentes de la Terraza 1 de Ciudad Belén".

Una de las familias afectadas por el doble homicidio es evangélica. La madre sigue aturdida. Mira un programa de televisión cristiano en el que alguien habla de la justicia divina. Se cubre la cara con las manos, llora por varios minutos, se recupera y dice: "Sí, esa es nuestra única esperanza, que se imponga la justicia divina".