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El círculo de confianza

Paolo Gabriele / AP

Paolo Gabriele, ex mayordomo del Papa / AP

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Paolo Gabriele, el mayordomo infiltrado

Era la primera persona que saludaba a Benedicto XVI cada mañana y la última que lo veía cada noche. Preparaba el desayuno, el almuerzo y la cena del Papa, y hasta le suministraba los medicamentos. Paolo Gabriele era una de las nueve personas laicas que compartía la rutina diaria con el sumo pontífice.

Casado y con tres hijos, se dedicó a robar y fotocopiar cartas enviadas y recibidas por Benedicto XVI desde que comenzó a trabajar como su mayordomo en 2006, y se las entregó al periodista italiano Gianluigi Nuzzi con el objetivo de develar casos de corrupción dentro de la Iglesia Católica.

Cuando allanaron su residencia en el Estado de la Ciudad del Vaticano, la Gendarmería italiana encontró escáneres, fotocopiadoras y todo el material de oficina necesario para ejecutar una filtración masiva de documentos que la prensa internacional ha llamado “Vatileaks”. Fue condenado a 18 meses de prisión por “robo agravado”.

 

Tarcisio Bertone, el camarlengo

El cardenal italiano de 78 años de edad llevará las riendas del Vaticano a partir del 28 de febrero, cuando se haga efectiva la renuncia de Benedicto XVI. Popular por ser hincha de la Juventus y guardar un balón de fútbol debajo de su escritorio, en 2007 se convirtió en camarlengo, el funcionario de la corte papal que administra los bienes del Vaticano y declara la defunción de un papa. Ahora le corresponde organizar y presidir el cónclave que elegirá al próximo pontífice, por lo cual se especula que tendrá una gran influencia en la decisión. La prensa italiana ha pronosticado su destitución varias veces por su presunta vinculación a blanqueo de capitales en el Banco del Vaticano y a la filtración de documentos en el escándalo Vatileaks. Muchos cuestionan su estrecha relación con políticos italianos de oscuro desempeño. Ratzinger insiste en que sigue siendo su mano derecha.

 

Georg Gänswein, el incondicional

Secretario personal de Benedicto XVI y prefecto de la Casa Pontificia, este arzobispo alemán es tan apuesto que a los 57 años de edad ha sido comparado por la revista Vanity Fair con el actor George Clooney. Gänswein es el hombre que recibe toda la correspondencia papal y filtra los contactos que establece el sumo pontífice con cualquier persona que solicite una audiencia. Está previsto que acompañe a Ratzinger en su etapa de retiro en el monasterio Mater Eclesiae.

 

Alfred Xuereb, el segundo asistente

El sacerdote maltés es el segundo secretario de Benedicto XVI, miembro de la “familia pontificia” que vive junto al máximo jerarca de la Iglesia Católica en el apartamento papal. Asiste a Ratzinger y a su primer secretario, Georg Gänswein, en obligaciones diarias como diseñar la agenda del sumo pontífice y gestionar los contactos con altos prelados de la institución, así como presidentes, ministros y embajadores alrededor del mundo.

 

Birgit Wansing, la secretaria

Famosa por su pericia al momento de descifrar la menuda caligrafía de Benedicto XVI, tiene por obligación actualizar la bibliografía que produce el Papa cada día. Es una de las pocas mujeres que tiene acceso directo a la amplia biblioteca personal de Ratzinger.

 

Las cuatro laicas consagradas

Carmela, Loredana, Cristina y Rosella son las cuatro laicas consagradas a asistir al Papa en las tareas domésticas diarias. Viven junto al pontífice en el apartamento papal, todas son italianas, cumplen votos de obediencia, castidad y pobreza, y son miembros de la comunidad Memores Domini del Movimiento Comunión y Liberación.