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Las cifras rojas del Banco de Sangre

Banco de Sangre / Omar Veliz/El Nacional

Banco de Sangre / Omar Veliz/El Nacional

El Banco Municipal de Sangre atiende en promedio a 70 personas que donan sangre por día y a  los 120 pacientes que van a consultas especializadas. Sólo en 2012, la institución hizo 34.702 transfusiones de sangre

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“Otra vez las rolineras delanteras” es lo que piensa el chofer Raúl Rodríguez cuando se le apaga el Saipa iraní, modelo Turpial, identificado con el logo del Ministerio de Salud y la Misión Barrio Adentro que conduce convertido en el transporte de una particular carga: sangre para salvar vidas.

Rodríguez baja los asientos traseros del automóvil y organiza encima cuatro cavas grandes  y varios sobres que transportan hemoderivados (glóbulos rojos, plasma y plaquetas) a los 14 hospitales caraqueños adscritos al Banco Municipal de Sangre del Distrito Capital. El vehículo iraní es el único con el que cuentan para realizar esta tarea.

En plena autopista, Rodríguez llama al coordinador, José Gregorio Partidas, y le informa que el carro tiene una falla y no podrá llevar los hemoderivados a las parturientas de la Maternidad Concepción Palacios. Son las 10:30 de la mañana. El supervisor llama a la Dirección de Administración del banco, desde donde se comunican con el Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Allí le dicen que no hay carro ni ambulancia disponible para relevar al que está varado en la vía. A Partidas le toca resolver valiéndose de un método que se ha vuelto tradicional: contacta al mototaxista Jean Pierre Castro y al taxista de confianza, José Álvarez, para que auxilien a Rodríguez y se lleven los insumos médicos.

Álvarez y Castro ayudan a Rodríguez. Al primero le asignan el traslado del plasma y los glóbulos rojos, que de acuerdo con las recomendaciones de los hematólogos del banco deben mantenerse a muy bajas temperaturas. Sin embargo, las cavas en las que están depositadas son del tipo playero y no tienen termómetro. Al segundo le entregan los sobres con las bolsas de plaquetas, que deben mantenerse a 21 grados centígrados. Ambos parten con destino a la maternidad y continúan el recorrido. Ya el Banco Municipal de Sangre les debe a estos choferes 6.000 bolívares por todas las carreras que han hecho desde el mes de abril.

De esta forma viaja la sangre que necesitan los hospitales de una ciudad que, sin tregua, se desangra por la violencia: todo depende de un  carro familiar del año 2010 que falla a menudo y que el ministerio no tiene cómo reemplazarlo. El grave problema de transporte es uno de los tantos que aqueja al Banco Municipal de Sangre, centro de referencia nacional del donante de sangre, enfermedades hematológicas, terapia transfusional y administrador de la sangre de la Gran Caracas.

Bien estratégico

El Turpial arranca cargado de esperanza de vida para otros, pero nunca es suficiente. Los índices de donación de sangre en Venezuela siguen muy por debajo de los estándares internacionales. La Organización Mundial de la Salud estipula que, anualmente, debe haber al menos entre  40  y 50 donantes de sangre por cada 1.000 habitantes y en el país sólo hay 17, de acuerdo con cifras del Programa Nacional de Bancos de Sangre del Ministerio de Salud.

Para que un país pueda obtener toda la sangre que necesita en un año basta con que 10% de su población sea donante, señala la organización de la ONU. Si la población total en Venezuela es de 28.946.101 habitantes, según el más reciente censo nacional de población y vivienda, en el país deberían existir al menos 2.894.610 donantes por año. 

Las últimas estadísticas del Programa Nacional Banco de Sangre –publicadas el año pasado– reflejan que en 2011 hubo 509.957 donantes, lo que representa 1,76% de la población nacional. Si no hay suficientes donantes siempre habrá escasez en la reserva de sangre del país administrada por la red de bancos de sangre. Para el Banco Municipal de Sangre lo ideal es tener una reserva que permita cubrir 2 semanas en las que no hubiese ni un donante, eso equivale a 300 bolsas de sangre: existen sólo 50.

La directora del Banco Municipal de Sangre, Nelly Vásquez, indicó que entre  julio de 2012  y marzo de este año la institución recibió una asignación de 1,6  millardos de bolívares por parte del Ministerio de Salud. Esos recursos forman parte de la iniciativa número 119468, titulada Implementación de Estrategia para la Prevención y el Control de VIH/Sida, Tuberculosis, Asma y Fortalecimiento de los Servicios de Bancos de Sangre, cuyo monto total es 517.330.950 bolívares, expuesto en el proyecto de Ley de Presupuesto 2013 ante la Asamblea Nacional.

Se trata de un monto muy inferior al que Vásquez calcula necesario para el funcionamiento de la institución que se encarga de un bien estratégico nacional y que atiende a dos tercios de la Gran Caracas, es decir, más de 3 millones de personas. A juicio de la funcionaria, el Banco Municipal de Sangre del Distrito Capital debería recibir al menos 1,2 millardos de bolívares al mes para mantener tanto el Instituto Hematológico Nacional como las unidades que operan en 14 hospitales caraqueños.

La carencia de recursos ha provocado que el servicio de donación de sangre en el turno de la tarde esté suspendido desde hace más de un año y ha impedido el aumento sustancial de los sueldos de los 300 empleados del organismo. Por ejemplo, el salario de Vásquez es de 3.800 bolívares mensuales; el de un bioanalista, es de 2.500, al igual que el de una secretaria. Las autoridades del banco señalan que hacen falta 10 bioanalistas, 100 enfermeras hemoterapistas y 6 médicos hematólogos. “El déficit presupuestario afecta todo. No se pueden mantener operativos los laboratorios, las unidades de sangre tienen problemas, tampoco se puede prestar un servicio de calidad  para diagnosticar  y hacer seguimiento de enfermedades”, señala Vásquez.

Los problemas del Banco Municipal de Sangre son del conocimiento de la coordinadora nacional del Programa de Bancos de Sangre del Ministerio de Salud, Lía Talavera, quien asegura que su despacho busca soluciones, aunque niega las fallas presupuestarias denunciadas por la directora. “Estamos estudiando la adquisición de transportes nuevos, analizando las marcas de vehículos. Sin embargo, ellos tienen todo lo que necesitan. Les enviamos los insumos necesarios y equipos especializados. Su  presupuesto no está deficitario y está garantizado”, asegura.

Vásquez le recuerda a Talavera  que si  la sangre es un bien estratégico de la nación, es  el despacho de Salud el responsable de que el sistema de sangre sea una política de Estado. “El ministerio está obligado a dar los recursos suficientes  a sus bancos de sangre, especialmente al Municipal de Caracas; debe crear políticas y programas para atender, por ejemplo, las necesidades transfusionales de la ciudad, especialmente lo relacionado a la donación”, dice.  En el país existen 324 bancos de sangre, de los cuales 153 son públicos.

Sin voluntad

Desde hace poco más de dos años padecía una enfermedad que atacaba su sistema sanguíneo, que dinamitaba sus células. Al principio, cuando fue diagnosticada, la mujer recibía mensualmente donaciones de su tipo específico de sangre: AB positivo, el más difícil de encontrar. Los últimos meses debía viajar a otras ciudades para hallarlo y, la mayoría de las veces, recibía O negativo, el grupo donante universal. Su salud se fue deteriorando. Un sábado de enero de 2013, animada por su hija médico, se trasladó a Caracas en una ambulancia para recibir una transfusión en el hospital Vargas. A mitad de camino su corazón se paró.

Otras unidades, además del Banco Municipal de Sangre, están en mal estado. Vásquez da detalles acerca de dos: la del Hospital Periférico del Oeste Baquero González tiene fallas eléctricas, no tiene aire acondicionado y cuenta con una sola nevera para mantener la sangre; las paredes de la unidad de la maternidad tienen moho y filtraciones. “No estamos haciendo las cosas bien”, lamenta. Médicos de los hospitales Miguel Pérez Carreño y Domingo Luciani, que prefieren mantenerse en el anonimato,  plantean que en estas instituciones los pocos voluntarios que desean donar sangre “se espantan” porque deben  convivir con las dificultades del sistema de salud público.

Una de las tareas más importantes del banco municipal es incentivar la donación de sangre entre los caraqueños para atender a pacientes de emergencia, como víctimas de la violencia, embarazadas con hemorragias y quienes sufren accidentes de tránsito. La escasez se debe, sobre todo, a que no hay cultura de donación de sangre. Casi toda la que se recibe es por reposición –familiares o amigos de pacientes que acuden a reponer lo que estos han recibido–. Carmen Yánez, jefe de Medicina Transfusional del banco municipal, afirma que hay un déficit crónico de donantes. Indica que, en los últimos cuatro años, las donaciones a esta institución disminuyeron en 50%, al pasar de 28.000 en 2009 a las 14.000 actuales. De esa cifra, 13.300 fueron donantes por reposición y 700 voluntarios. Lo poco que se recibe va a parar al Turpial de origen iraní, en su diario e incierto recorrido.

EL DATO

A pesar de los problemas, el Banco Municipal de Sangre atiende en promedio a 70 personas que donan sangre por día y a  los 120 pacientes que van a consultas especializadas. Sólo en 2012, la institución hizo 34.702 transfusiones de sangre; efectuó 28.169 consultas médicas; atendió a 14.000 donantes de sangre; ejecutó 11.226 procedimientos terapéuticos y 3.164 quimioterapias, todo bajo la sombra del déficit presupuestario.