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“Si cierran la entrada a los transgénicos morimos de hambre”

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Gustavo Fermín, biólogo del Laboratorio de Biodiversidad y Variabilidad Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andres y del Instituto Jardín Botánico de Mérida cree que, en última instancia, el de los transgénicos es un tema sobre libertad individual. “La estrategia transgénica seria y bien usada puede solucionar problemas, pero tampoco se le puede obligar a un consumidor a comprar algo que no quiere”. Desde el punto de vista científico aclara las dudas más comunes que, sin embargo, no pueden escapar de la política.
 
1. ¿Se ha comprobado algún efecto en la salud por el consumo prolongado de transgénicos?
Esto es lo que más inquieta a la población. En este sentido no hay estudios que hayan abordado el efecto sobre la salud humana y eso representa un grave problema porque las organizaciones que se oponen a su uso tienen eso como bandera de lucha.
 
2. ¿Al tratarse de semillas genéticamente modificadas hay alguna posibilidad de que consumir esa planta altere las células de los consumidores?
Los animales vivos nos alimentamos de otros seres vivos. Al hacerlo, consumimos una enorme cantidad de ADN y de ARN de otras especies. No hay ninguna diferencia entre consumir el de un organismo modificado genéticamente y de otro que no. Lo único que nadie discute que podría ocurrir, aunque no ha ocurrido, es que en el proceso de transgénesis se usen genes resistentes a algún antibiótico y que al llegar a nuestro aparato digestivo la flora bacteriana adquiera la capacidad de hacerse también resistente a ese antibiótico.
 
3. ¿El uso de transgénicos podría contribuir con el aumento de la producción de comida?
Sí puede contribuir. ¿Lo ha hecho? No. Lo que ha ocurrido es que se han abaratado los costos de los cultivos y de la elaboración de alimentos procesados a partir de componentes transgénicos, pero con honestidad científica y humana debo decir que no han contribuido a mejorar la vida del consumidor. Los países que más sufren de hambre no son los que más usan esta estrategia; los desarrollados la utilizan para incrementar el valor de alimentos procesados, no frescos. Ha sido sumamente beneficioso para el productor, pero no para el consumidor. Pero el problema no es científico, sino político y económico.
 
4.¿El uso de semillas modificadas genéticamente puede alterar la semilla autóctona?
Lo puede hacer, pero con cualquier semilla que introduzcas, si está cercanamente emparentada con la autóctona, corres ese riesgo. El de la semilla autóctona es un discurso que no me gusta mucho. ¿Qué es? Ninguna que de las que hemos domesticado en miles de años de sedentarismo de la raza humana se parece en nada de la planta de la que deriva. Ahora estamos usando la tecnología con una fuerza que hace temer a la gente.
 
5. Pero con los transgénicos el agricultor quedaría en manos de unas pocas empresas, gigantes productoras.
Eso es cierto. Hay empresas que tienen el completo monopolio y eso es un peligro grave. Pero el tema no puede quedarse en un discurso meramente anticapitalista de los gobiernos del mundo que tampoco están garantizando el acceso de una semilla a los productores de su propio país.  
 
6. ¿Se importan alimentos transgéncos en Venezuela a pesar de la ley que lo prohíbe?
Absolutamente. Eso lo sabemos todos. En Venezuela también está prohibido taxativamente el ensayo de transgénicos en el campo, lo que conspira contra el investigador venezolano que puede dar solución a un problema local. Este gobierno y los anteriores saben que la mayor parte de los alimentos procesados que contienen soya y maíz son transgénicos. No lo dicen porque eso demostraría su incompetencia. Sin embargo, siendo generosos con el Estado, están tratando de evitar un problema mayor dejándolos entrar. ¿Qué van a hacer? ¿Cerrar los puertos? Nos moriríamos de hambre.