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Las Caras del Pacificador - Rafael Dudamel

Las Caras del Pacificador - Rafael Dudamel

Rafael Dudamel recibió una bomba: una Vinotinto en su peor momento deportivo en 15 años. El DT pondrá a prueba su carácter severo desde hoy, en el primer partido de Venezuela en la Copa América Centenario

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La carrera de Rafael Dudamel está llena de satisfacciones. Pero ninguna se iguala a lo que sintió el 25 de mayo de 2013 en San Juan, Argentina. Aquella tarde, su selección sub 17 se clasificó al Mundial de la categoría. Era el segundo DT en hacer llegar a un combinado Vinotinto masculino a una Copa del Mundo.

El ex arquero nacido en Guama, Yaracuy, el 7 de enero de 1973 siempre tuvo un objetivo entre ceja y ceja: ganar. No por nada ha sido el único futbolista del país que ha jugado una final de la Copa Libertadores, con el Deportivo Cali (1999), o que ha levantado el título de la extinta Copa Merconorte con Millonarios de Bogotá (2001). También formó parte de Independiente Santa Fe y Mamelodi Sundowns en Suráfrica. En Venezuela jugó en ULA Mérida, Estudiantes de Mérida, El Vigía, Atlético Zulia y Táchira.

“Desde que lo conocí, cuando él tenía 14 años de edad, era un joven impulsivo. Un ganador innato. A tan corta edad impresionaba su facilidad de expresión. Tiene el don de la palabra y comunica con mucha propiedad”, cuenta Daniel Chapela, periodista que ha seguido de cerca la carrera del ex arquero, que esta tarde en Chicago va a su primera Copa América como estratega.

Como guardameta, su experiencia internacional le dio relevancia a la selección, sobre todo en el inicio de la etapa victoriosa de Richard Páez. Del encuentro contra Uruguay en 2001, cuando comenzó el boom Vinotinto, Luis “Pájaro”  Vera recuerda cómo sacó a relucir su jerarquía en un momento clave: “Ganábamos 1-0 en el minuto 88 y Álvaro Recoba iba a cobrar una falta cerca del área. Rafa pidió cinco hombres en la barrera, pero luego nos indicó a dos que nos abriéramos. Yo me le quedé viendo y pensé: ‘Este hombre está loco, ¿cómo va a abrir así la barrera?’. Recoba cobró y él sacó la pelota en el palo. Después dijo que abrió la barrera para ver la trayectoria. Fue todo experiencia”.

Carácter



El ex arquero no rehúye a la controversia. De hecho, a veces parece ser como el salmón, nadando a contracorriente. Su carácter rebelde es ampliamente conocido. Para bien y para mal.

“A la hora de ir a reclamarle los premios a Rafael Esquivel, él era uno de los cabecillas”, indica Pájaro Vera. “En ese entonces Esquivel no pagaba y había que discutir con él. Dudamel era el primero en hacerlo junto con José Manuel Rey, Gilberto Angelucci y mi persona”, recuerda el volante. “Su forma directa de decir las cosas lo hacía ser uno de los elegidos para capitanear, para reclamar. Eso sí, siempre era muy respetuoso”.

No obstante, a veces las pasiones se exacerbaban. Es recordado un episodio en la Copa Libertadores de 2004, cuando se fue a las manos con Giancarlo Maldonado en medio de un partido de una eliminatoria directa para la clasificación a octavos de final en Ecuador. “De joven era muy visceral”, señala Chapela.

“A veces  era explosivo, pero tiene mucha firmeza. A él nadie le va a imponer condiciones”, menciona Richard Páez, quien dirigió al yaracuyano en la selección nacional desde 2001 hasta que lo tuvo que sacar de la lista final de la Copa América 2007. El merideño prefirió darle experiencia a un joven Renny Vega, antes de llevar al veterano Dudamel al torneo que se celebró en suelo venezolano.

Como DT también tuvo mano dura. En la selección sub 17 era conocido por ser un padre severo para una generación revoltosa pero llena de talento. “Con él es mejor hacer caso y trabajar bajo su línea”, dice uno de sus ex pupilos. Fue conocido un castigo al grupo durante los Juegos Bolivarianos de Perú en 2013, cuando les confiscó algunas pertenencias a los muchachos durante el campeonato, lo que eventualmente llevó a Dudamel a disculparse públicamente con las madres de los convocados en una rueda de prensa.

A pesar de su explosividad, en la Vinotinto aseguran que se ha suavizado. Una circunstancia conveniente ante la dificultad que atraviesa la selección, que en lo deportivo vive su peor momento en los últimos quince años, con cinco derrotas en el inicio del premundial suramericano y un empate. “Su discurso maduro y sereno ha ayudado a bajar la tensión que hay en el equipo”, asegura Chapela después de verlos trabajar el martes, en Fort Lauderdale.

Dudamel llegó a la Vinotinto como una solución a la mano, rápida, para reemplazar a Noel Sanvicente después de una revuelta entre los jugadores, los federativos y el cuerpo técnico que lideraba el guayanés, en la que hubo cartas públicas; declaraciones destempladas del presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Laureano González; una crisis que se desbordó en noviembre pasado, cuando se habló de todo menos de fútbol.

La elección del técnico fue una solución acorde a un país en crisis política y social, sin dólares para importar comida ni para contratar a un DT extranjero que aliente a la afición futbolística. 

Su misión es desactivar una bomba de tiempo en sus minutos finales: debe crear un ambiente ideal con los futbolistas y retomar el sendero victorioso durante la Copa América. “Tenemos que recuperar la autoestima y en eso es que nos hemos concentrado”, expresó Dudamel antes de viajar a la concentración de la selección. “Ir a hablar con los jugadores permitió compartir ideas y conceptos, e intentamos buscar entre todos la solución a la situación en la que estamos”, añadió.


Táctica y estrategia



Páez piensa que la nueva misión futbolística de Dudamel no es sencilla. “Debe volver a ganar. Y eso no es fácil”, precisa el ex seleccionador nacional. “Él tiene conocimientos. Su trabajo en categorías menores está ahí. Sabe de sus días como jugador qué debe y no debe aplicar. Me gustaría que su equipo juegue, que vaya para adelante. Pero, sobre todo, que nos devuelva la autoestima”.

Para intentar desarmar el explosivo, Dudamel se encomendó a un grupo que combina experiencia y juventud. Su propuesta en los amistosos previos varió del 4-4-2 al 4-5-1, pero le faltó sacar resultados. Empató tres veces, contra Galicia (1-1), Panamá (0-0) y Guatemala (1-1), y cedió ante Costa Rica (2-1).

En la línea se muestra tranquilo. Hace gestos, aspavientos, pero no tan vehementes como cuando era jugador. “He visto que te da mucha libertad y confianza a la hora de jugar, y eso hay que aprovecharlo”, dice Alejandro “el Lobo” Guerra, jugador del Atlético Nacional convocado por Dudamel para integrar la actual selección Vinotinto.

“Es interesante. Rafa quiere sacarle el jugo a cada jugador”, agrega.

“Quiero un equipo que tenga la pelota y esté a gusto con ella”, ha dicho Dudamel. Su declaración de intenciones habla de su estilo. Un pacificador quebusca calmar las aguas con el discurso. Una misión nada sencilla.   


Hombre de fútbol y televisión

Con su verbo fluido, Rafael Dudamel fue fácilmente cautivado por los medios de comunicación. “Recuerdo que fui el primero en sugerir su nombre para estar en la televisión”, recuerda Daniel Chapela, quien trabajó con él en varias ocasiones. “En 1997, cuando estaba en RCTV, le propuse a Carlos González, gerente de deportes del canal, la posibilidad de contar con Rafa como comentarista. No se dio en ese momento, pero lo sugerí porque ya en esa época, después de haber jugado en Colombia, tenía un verbo curtido que le permitía explicar el juego mejor que la mayoría de los futbolistas. Después lo llamaron para Alemania 2006”, añade.

Después formaron una dupla como narrador y comentarista en Directv, entre 2009 y 2010. Dudamel demostró en sus intervenciones en televisión la misma facilidad de expresión de la que hoy hace gala en la selección. Tiene elementos para la pantalla: buena presencia ante la cámara y carisma. No teme exponer su criterio, porque se sabe seguro de lo que dice. “Esta experiencia y su rodaje como jugador, una época en la que fue dirigido por técnicos como Ángel Cappa y Reinaldo Rueda, entre otros, lo ayudarán con la selección”, asegura Chapela.