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“No bajes la cabeza”

Lázaro Sánchez, 33 años de edad, diseñador de moda

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El día que detuvieron a Lázaro Sánchez hubo 54 aprehensiones por manifestar –28 en Carabobo, 4 en Aragua, 14 en Miranda, 6 en Distrito Capital y 2 en Mérida–. Era 5 de marzo y se conmemoraba el primer año del fallecimiento del presidente Hugo Chávez.

A las 6:30 am Sánchez oyó un escándalo que lo hizo bajar a la planta baja de su edificio: las residencias Alto Alegre de El Paraíso. Una camioneta cargada con oficiales de la Guardia del Pueblo y 25 motorizados de este mismo cuerpo entraron a la torre, con armas en mano y apuntando a todos a su paso. “Al ver eso me escondí en la caseta de vigilancia, junto con otra vecina que iba a ir a caminar a la plaza Madariaga. Nos estábamos resguardando de los guardias y de las botellas que lanzaban los vecinos”, explicó Sánchez. Solo los detuvieron a ellos dos, aunque ninguno había participado en la guarimba que por semanas se instaló frente al edificio. Sánchez es diseñador de moda de alta costura y estaba listo para irse a trabajar. La mujer detenida con él se llama Nury Cavaniel, ama de casa de 48 años de edad.

“Un guardia nos apuntó y nos pidió salir de la caseta con las manos en la nuca. ‘Estas arrestado’, me dijo”. Le ataron las manos con un precinto plástico, utilizado como esposas. Lo montaron en una moto y luego lo pasaron a un jeep de la guardia. “Ahí fue cuando me pegaron el corrientazo”, recuerda Sánchez. En el traslado de su casa al comando de la Guardia Nacional Bolivariano, que está ubicado en El Pinar, Sánchez vivió lo que él califica de psicoterror: “Me insultaban y me amenazaban con matarme a golpes”.

Al llegar al comando les cambiaron las esposas de plástico por unas de metal. Supo de la llegada de la abogada del Foro Penal alrededor de las 8:00 am, pero no pudo hablar con ella hasta pasado el mediodía y solo por dos minutos.

“No querían cerrar la puerta. Mi abogada tuvo que decirles que se trataba de una conversación privada con su cliente”.

Más temprano, uno de los guardias le había solicitado el celular para revisarlo. Había fotos de una concentración en Altamira. “Esta es la evidencia de que eres un maldito guarimbero. Al final todos caen igualito”, le dijo el guardia al ver las imágenes.

A las 2:30 pm los trasladaron a la Medicatura Forense y al Cicpc de Parque Carabobo. “La calle del Cicpc estaba cerrada y nos tocó caminar dos cuadras esposados. Eso fue lo más humillante, pero Nury me dijo 'no bajes la cabeza, que nosotros no hemos hecho nada'”. Los llevaron de vuelta al comando de El Pinar, donde pasaron la noche. El 6 de marzo, a las 9:30 am, los trasladaron al Palacio de Justicia, pero la audiencia no comenzó hasta bien entrada la tarde. A las 6:00 pm continuaba el trámite. Les imputaron cinco cargos: resistencia al arresto, instigación a delinquir, obstrucción de la vía pública con carro propio –Sánchez aclara que no posee vehículo–, propinar insultos contra el gobierno nacional y agavillamiento. “La fiscal a cargo del caso pidió la pena máxima de 30 años de prisión, y luego agregó que se conformaba con la mínima, con medida de presentación cada 30 días”. El juez se inclinó por la medida cautelar. Sánchez y Cavaniel deberán presentarse cada 30 días, durante 8 meses. El diseñador todavía tiene la marca del corrientazo en el torso.