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El aparataje que sustentó el supuesto fraude, según Franklin Nieves

Susana Barreiros, Nelson Mejías, Narda Sanabria, Deyanira Nieves y Luisa Ortega son señalados por el ex fiscal Franklin Nieves

Susana Barreiros, Nelson Mejías, Narda Sanabria, Deyanira Nieves y Luisa Ortega son señalados por el ex fiscal Franklin Nieves

El ex fiscal detalla cómo se forjaron las pruebas para fundamentar la acusación y condena contra Leopoldo López a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión por los delitos de asociación para delinquir,  instigación, daño e incendio. De acuerdo con la versión del ex fiscal, el montaje abarcó varias instituciones y participaron sus máximas autoridades

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—¿Cuál fue la presión que usted consideró insoportable y lo llevó a tomar la decisión de huir del país y denunciar fraude en el caso de Leopoldo López?
—Cuando condenan a Leopoldo López pensé que la jueza Susana Barreiros se iba a apartar de nuestra acusación por asociación para delinquir, instigación pública, daños e incendio. Pero acogió todos esos delitos. Claro, ella también estaba vigilada por los funcionarios del Sebin y de todos los cuerpos de seguridad que teníamos alrededor del Palacio de Justicia. Si ella decidía de otro modo, íbamos a salir presos todos de ahí.

—¿Cómo toda la Fiscalía y todo el Cicpc se pudieron articular para cometer este supuesto fraude?
—Obligando a los funcionarios de seguridad de la Fiscalía a que declararan que cuando Leopoldo López se retiró de la manifestación del 12 de febrero empezaron las agresiones a la sede del Ministerio Público. Pero eso es totalmente falso, como consta en los videos; claro, en los videos que nosotros impedimos que se incorporaran como pruebas de la defensa. Él hizo un llamado a la calma, a que no cayeran en provocaciones y se retiraran en paz. Esas agresiones comenzaron después de las 4:00 pm y a esa hora Leopoldo estaba bien lejos de ahí. Incluso uno de los funcionarios del Sebin me dijo que ellos se habían infiltrado en la marcha, que fueron ellos los que comenzaron a lanzar piedras contra la sede de la Fiscalía para motivar a la gente a que hiciera lo mismo.

—¿Funcionarios del Sebin le confesaron que se infiltraron en la marcha?
—Sí. Recuerda que esa marcha no estaba custodiada. La PNB y la Guardia Nacional llegaron después e hicieron una emboscada. Comenzaron a rodear la marcha en la iglesia Corazón de Jesús y por el Liceo Andrés Bello. Me imagino que con la intención de que si se producían hechos de violencia poder aprehender a Leopoldo López y a algunas otros dirigentes de oposición para vincularlos con los hechos de violencia. Unos estudiantes de la Escuela Cristóbal Rojas confesaron haber incendiado las patrullas del Cicpc y haber arrojado piedras contra la Fiscalía.

—¿Cómo se hacía el trabajo de manipulación de los testigos?
—En la Dirección de Delitos Comunes se tomó la entrevista de todos los funcionarios de seguridad de la Fiscalía, en presencia del capitán Diego Verde, el director de Transporte y Seguridad. Ellos tenían que decir lo que uno les pusiera. Uno ya tenía unos hechos narrados ahí, medio los modificaba para que todas las declaraciones no fueran iguales y eso era lo que valía: “Leopoldo incitó a la violencia”, “Cuando se retira Leopoldo es que ocurren los hechos”. Y así fue que lo montamos, bajo las instrucciones de Nelson Mejías y las presiones de los jefes directos de cada uno de los funcionarios que declararon.

—¿Como hicieron para manipular a los testigos del Cicpc?
—Igualito. Los funcionarios del Cicpc fueron llamados a la Fiscalía 2ª nacional, a la de Narda, y a la 47ª, la de Juan Canelón, la que inició la investigación de los estudiantes. Ahí se tomaron las entrevistas y muchos funcionarios manifestaron que no estaban de guardia ese día, pero como aparecían en el acta policial de aprehensión que se hizo en la División Contra Hurtos, tenían que declarar. Aparecen 56 funcionarios, muchos de los cuales no estuvieron ahí y otros que no aprehendieron a nadie, pero fueron obligados a declarar que sí habían participado, bajo la amenaza de Narda Sanabria de que si no lo hacían le iban a abrir averiguaciones y destituirlos.

—¿Las principales pruebas, los informes periciales de Rosa Amelia Asuaje y Mariano Alí sobre los discursos y los tuits de López, también fueron alteradas?

—El 16 o el 17 de marzo me llamó Nelson Mejías y me dijo que fuera a su oficina. Cuando llego, me dice: ‘Necesitamos hacer una experticia en semiótica’. Yo pensé en Andrés Cañizález, que me había dado clases en el curso de locución en la UCV y le digo que con él podíamos hacer ese peritaje de manera objetiva. Pero me regañó, me dijo que ese tipo es un escuálido, que él iba a favorecer a Leopoldo López y sacó dos currículos del escritorio y me dijo que esos eran los que íbamos a pedir que se juramentaran.

—Al parecer hubo inconformidad con los primeros informes que consignaron Asuaje y Alí.
—Nelson Mejías no estuvo conforme porque ahí no se vinculaba a Leopoldo López con los hechos. Mejías decía que debían colocar tales y cuales cosas, que argumentaran mejor que él incitó a los estudiantes a la violencia. Ella le agregó lo que le pedían, que los discursos de Leopoldo López incitaban a la violencia. Mariano no lo modificó y en el análisis de los 707 tuits por ningún lado aparecían llamados a la violencia. Nelson se molestó y le reclamó a Mariano porque ese informe no servía. Mariano se molestó y se fue a Mérida y posteriormente dijo que no iba a asistir al juicio porque tenía que operarse de la columna. Pero luego Nelson lo convenció de que terminara el informe y cinco días antes de que fuese la audiencia preliminar él se vino a Caracas. Nelson le pagó el pasaje y el hospedaje en el hotel Alex, en la Candelaria.

—¿Por qué sacó dinero de su bolsillo para cumplir una función de la Fiscalía?
—No sé. Él siempre sacaba su tarjeta para pagar los hoteles de Rosa Amelia y Mariano, la comida. Me imagino que después él solicitaba reembolso en la Dirección de Administración.

—¿En alguna oportunidad Narda Sanabria y usted reflexionaron sobre los delitos que ambos estaban cometiendo?
—Siempre comentábamos las irregularidades que se estaban cometiendo, pero recuerda que ella es la mujer del director general de Actuación Procesal, Jesús Eduardo Peña Rolando. De todas todas, ella iba a cumplir las instrucciones y las va a seguir cumpliendo todavía.

—Usted le hizo un llamado a sus colegas a que denuncien este tipo de irregularidades en la Fiscalía. ¿Quién pudiera atreverse a hacer lo mismo que usted?
—El mismo Juan Canelón, que ahora es director de Antiextorsión y Secuestro. Él sabe que esas entrevistas se realizaron así, que no se demostró incendio en la Fiscalía. A los funcionarios los pusimos a decir que habían botado el extintor que habían usado para apagar el incendio de la biblioteca, y eso es falso. Ahí no hubo fuego, los videos así lo demuestran. Si usas el extintor, queda un polvo blanco y en la inspección que hicieron nuestros funcionarios de la Unidad Criminalística Contra  la Vulneración de Derechos Fundamentales ellos no encontraron rastro alguno, y tampoco se veía polvo en las fotografías. Eso evidencia que no se usaron los extintores. Ahí lo que se colectaron fue tres espoletas de bombas lacrimógenas que se lanzaron desde adentro de la Fiscalía, y eso fue el detonante para que los estudiantes lanzaran piedras. Eso se ve en el primer video de la Fiscalía, que lo cortaron.

—¿La Unidad Criminalística también participó en el fraude?
—No. Ellos hicieron su actuación de manera objetiva. Pero cuando les tocaba declarar en el juicio oral y público los invitábamos a la Fiscalía y les decíamos que ratificaran que sí hubo incendio, que hubo sustancias acelerantes e hidrocarburos. Todas esas instrucciones se las daban en la Fiscalía de Narda, previamente concertadas con Nelson Mejías.

—¿Qué tanta intervención tuvo la fiscal Luisa Ortega Díaz?
—Ella tenía conocimiento de todo lo que se estaba realizando ahí.

—¿Daba instrucciones precisas?
—No. Las instrucciones las daba Nelson Mejías. Yo nunca hablé con la doctora Luisa de este caso. Pero desde su computadora, o de cualquiera de su despacho, ella puede acceder a la mía y ver todas las diligencias que se practicaban.