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Un año de promesas y pantalla

El presidente Maduro dio por hecho que la nueva reunión se va a celebrar el jueves | Foto AVN

El presidente Maduro | Foto AVN

Nicolás Maduro acumula 422 apariciones en televisión desde que ganó las elecciones. En más de 500 horas en los medios, cifra que duplica el promedio anual de Hugo Chávez, intentó construir una identidad con la cual muchos no terminan de conectar. Llega a su primer aniversario en Miraflores con una evaluación de gestión negativa, una popularidad reducida y protestas en las principales ciudades

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ra cerca de la medianoche y en Miraflores reinaban la sorpresa, la molestia y el alivio. La presidente del CNE, Tibisay Lucena, acababa de declarar a Nicolás Maduro ganador de las elecciones presidenciales del 14 de abril. A través de dos pantallas montadas para la ocasión, los chavistas congregados en el lugar se enteraron de que el triunfo llegaba con 600.000 votos menos que el 7 de octubre y con una ventaja de poco más de un punto porcentual.

Los recuerdos de la última victoria de Hugo Chávez lucían más lejos que nunca. El ambiente no era de júbilo.

³¿Por qué lo escogió a él?², se preguntaba una señora que había llegado a la casa presidencial para celebrar y ahora se sentaba confundida en una acera.

Esa es la interrogante que Maduro lleva un año tratando de responder. Con ese objetivo ha acumulado 422 apariciones en televisión, 145 de ellas junto con bases populares y 26 en el marco de movilizaciones de calle. Estuvo en la pantalla en 79,9% de los días del año, acumuló más de 500 horas en los medios con el fin de construir una identidad propia y contrajo 2.450 compromisos en todo el país buscando conectar con aquello que su antecesor llamaba ³el pueblo². Esta cruzada comunicacional le costó al Estado más de

45 millones de bolívares, según números de la Memoria y Cuenta del Ministerio de Comunicación e Información de 2013.

De las apariciones televisadas, 102 fueron en actos del llamado Gobierno de Calle, estrategia política que llevó al mandatario a recorrer 55 municipios y le permitió entrar en contacto con las comunidades tras ser proclamado el

19 de abril.

³Era un desconocido para el chavismo. Llevaba 6 años como canciller y hacía más trabajo hacia fuera que hacia dentro. Tenía la necesidad de que lo conocieran y el Gobierno de Calle le permitió lograr eso para convertirse en un líder nacional², comenta Andrés Cañizalez, de la ONG Monitoreo Ciudadano y experto en Comunicación Política.

Maduro heredó todo el espacio mediático de su predecesor, que en 14 años acumuló más de 3.500 horas en televisión, según datos del diputado Julio Borges, de Primero Justicia. Eso da un promedio de 250 horas al año, la mitad de lo registrado por el actual Mandatario en los últimos 12 meses.

³Es común que en televisión hablen de él y digan que es un obrero solidario que se transformó en el primer presidente chavista. Se intenta construir su personaje², comenta Edgard Gutiérrez, consultor político. Decenas de actos han contado con la presencia de amigos del presidente. Se ha repetido que nació en Caracas, que su casa de juventud era sitio de reunión de dirigentes políticos y que era un excelente lanzador que podría haber llegado a las Grandes Ligas.

Pero la adaptación del mandatario a ese tipo de exposición no fue fácil. En más de una ocasión se peleó con dirigentes comunales que expusieron críticas al gobierno. Un video del 17 de julio en Delta Amacuro, en el que se le ve bajarse de una tarima para encarar a un simpatizante que ³no escuchaba², se viralizó en Internet. ³Este hecho no se repite², decía mientras se acercaba a la persona.

Su primer año fue atípico. La crisis con la que arribó a Miraflores tras los resultados cerrados del 14 de abril no le permitió tener la tradicional ³Luna de miel² de la cual gozan la mayoría de los gobernantes. Debió comprobar internacionalmente su legitimidad, lo que lo llevó a pasar 27 de sus primeros 103 días en el extranjero, y dentro del país su liderazgo no cuajó hasta que inició una campaña contra los especuladores y los precios altos en noviembre. Pero todo eso se derrumbó al poco tiempo cuando la inflación alcanzó 56,2% al cierre de 2013 y la actriz Mónica Spears fue asesinada el 6 de enero. La inseguridad y la economía, los dos grandes monstruos del oficialismo, parecieron conjugarse.

Sobreexposición. Maduro no solo copia a Chávez en la posición que juega en el diamante de béisbol. También sigue el modelo de tener sus propios programas de televisión. El 14 de marzo de 2013 estrenó Diálogo Bolivariano, donde tenía como invitados a ministros y gobernadores. Tras 27 ediciones ese espacio desapareció el 28 de agosto, luego de que Delcy Rodríguez se hiciera cargo del ministerio de Comunicación e Información. 6 meses después, el pasado 11 de marzo, fue presentado En Contacto con Maduro, programa radial transmitido los martes y al cual se pega la red pública de televisión.

Roberto Malaver, reconocido moderador de VTV que estuvo como invitado en la primera edición de este espacio, advierte que el presidente debe cuidarse de no caer en la sobreexposición. ³Puede perjudicarlo. Siempre que un producto es sobreexpuesto se empiezan a crear dudas. Cada espacio tiene su lenguaje y los medios son complementarios. No hay necesidad de abarcarlos todos al mismo tiempo. Los canales de televisión deberían informar que el presidente habla, pero no hay necesidad de que se unan a la transmisión², considera.

Malaver justifica las continuas apariciones con la idea de que Maduro debe ³defenderse de una guerra mediática² que busca perjudicarlo. Cañizalez opina que el objetivo es simplemente ³demostrar que él es el que manda², por lo que transmite consejos de ministros, entregas de recursos y actos de todo tipo.

Rubén Mendoza, dirigente pesuvista de El Valle, critica que Maduro intente copiar demasiado a Chávez, lo que genera ruido en la base de seguidores.

³Tiene que expresar su propio estilo y capacidad. Utiliza las mismas frases, se desenvuelve igual por televisión. La gente quiere que siga el legado de Chávez, pero no que trate de ser una copia², advierte.

El primer año de Maduro en el poder llega en medio de sus peores niveles de

popularidad: 57,07% considera negativa su gestión en el último sondeo del IVAD; a la vez que 69,7% de los encuestados por Venebarómetro opinan que la situación del país es ³negativa². Dos factores se han conjugado para producir ese descalabro: su imagen de debilidad y la acumulación de promesas incumplidas.

³La gente le ve la mano muy floja. Hay muchas injusticias de diferente índole. En el caso de los alimentos, los buhoneros se llevan la mercancía subsidiada y la venden a tres veces su precio. Pareciera que no tiene fuerza para frenar eso. No frena a los opositores y se hace la vista gorda ante algunos chavistas², denuncia José Castillo, dirigente del PSUV que el año pasado fue botado de la UBCH Antonio José de Sucre, de Los Magallanes de Catia, por no aceptar las candidaturas de alcalde y concejales impuestas por la dirección nacional.

La opinión del dirigente revela una realidad: la gente responsabiliza a Maduro de los problemas del país, algo que no sucedía con Chávez. En el último estudio del IVAD, 53,1% señaló al gobierno como responsable de los problemas.

Los focus groups hechos por la encuestadora Delphos arrojan más luz sobre el

tema: ³La gente piensa que tiene menos cualidades que Chávez. Alrededor de él se ha creado una imagen idealizada de todopoderoso y eso deja en evidencia a Maduro, que tiene menos carisma. A Chávez lo justificaban criticando el entorno. Lo que pasa con Maduro es que pertenecía a ese entorno tan criticado², explica Félix Seijas, director de la firma de análisis.

Subibaja. El mejor mes para el presidente fue diciembre. Las medidas de control de precios que tomó contra Daka y otros locales comerciales en noviembre oxigenaron su gestión.  ³Mostró fortaleza y determinación. Fue capaz de hacer cosas fuertes y eso le permitió reagrupar su mercado², sostiene Edgard Gutiérrez.

En los últimos dos meses de 2013, habló de economía en 74% de los días que tuvo apariciones televisadas, utilizó 4 veces la Ley Habilitante para tomar medidas económicas, lanzó 3 misiones y prometió que las rebajas de precios llegarían a todos los rubros.

Pero en enero la situación cambió cuando la escasez llegó a un tope récord de 28% y la inflación siguió su ritmo ascendente. ³Antes de Daka, su popularidad estaba en 41%. Luego de eso subió a 51% para bajar nuevamente con el inicio del año. Cayó primero a 46% y ahora está en 41%², informa José Antonio Gil Yepes, director de Datanálisis.

El asesinato de Mónica Spears hizo que Maduro volcara su atención hacia la inseguridad. Tocó ese tema en 80,2% de las veces que salió en televisión hasta febrero y llegó a declarar la pacificación como ³su principal misión².

A eso se sumó la paralización de las promesas y del Gobierno de Calle, que entre enero y febrero solo tuvo una actividad televisada. Gente como Castillo sintió que el empuje de noviembre había sido una mera estrategia para ganar alcaldías.

³En Catia prometió viviendas en el terreno La Jugla, una cancha vertical, asfaltado de calles, un muro de contención y recuperar 7 módulos de Barrio Adentro. Dijo que en 60 días arrancaban las obras, pero hasta la fecha no se han ni acercado², asegura Castillo.

En Valencia anunció que a finales de 2013 serían abiertas 2 estaciones de metro que siguen cerradas. En Mérida aseguró que el teleférico hasta el Pico Bolívar sería reabierto y no ha ocurrido. Además, Misión Vivienda solo entregó 201.000 de las 380.000 casa prometidas para el año y la cifra de asesinatos por mes en Caracas se mantuvo por arriba de 350.

Las protestas contra su gobierno, iniciadas el pasado 12 de febrero, dieron a Maduro un nuevo tema sobre el cual enfocarse. Desde el 26 de febrero, cuando instaló la Conferencia de Paz, ha hablado de diálogo y de esa instancia en 74,2% de sus apariciones públicas. Otra pieza clave ha sido la denuncia de conspiraciones. En promedio, revela 1 cada 2,9 días desde el inicio de las manifestaciones. Durante todo el año ha denunciado 44 conspiraciones que buscan afectar su gobierno o matarlo.

Las protestas también tienen influencia sobre el tipo de actos que realiza.

Hasta el 12 de febrero había protagonizado 13 actos de calle, cifra que se duplicó desde entonces en un intento por demostrar que la base chavista está activa defendiendo su gobierno. En febrero también cuadriplicó sus apariciones en cadena, según cálculos de Monitoreo Ciudadano.

Las marchas y concentraciones se han destacado por la poca asistencia de público. Esa realidad se refleja en los sondeos de opinión. En el estudio de Venebarómetro, 21,3% de los encuestados dice estar dispuesto a salir a la calle si Maduro los llama. Además, la represión a las manifestaciones ha dañado la imagen de su gobierno: 55% de los encuestados por IVAD piensan que ³se está convirtiendo en una dictadura².

³El presidente no se ha ganado el cariño del pueblo. Le falta oír y dar más participación a las comunidades. A la dirigencia le pasa lo que ocurrió con los gobernantes al final de la cuarta república: no oyen y se dedican a hacer política de radio y televisión. A Chávez le podías escribir cartas y llevarlas a Miraflores, eso hoy ya no existe², lamenta José Castillo.

En abril, la estrategia comunicacional volvió a cambiar y el mes fue calificado como ³el de la victoria². El Gobierno de Calle se reactivó y en los primeros días acumuló 4 actividades. Con estos actos regresaron las inauguraciones y los recorridos por interior. También el oficialismo debatió con la MUD los principales problemas del país y en ese encuentro Maduro fue uno de los voceros oficiales más receptivos. Sin embargo, cuidó su imagen de ³mano dura² ante sus simpatizantes al hablar de los llamados presos

políticos: ³hay momentos de perdón y hay momentos de justicia. Este es un momento de justicia justa². El segundo pitcher que dirige la presidencia de Venezuela empieza a lanzar rectas intentando salir de un inning difícil.


 

 

Gobierno Reactivo

Nicolás Maduro heredó una difícil situación tras la muerte de Hugo Chávez, pero, en vez de tomar medidas necesarias con rapidez, esperó que los problemas se acumularan. ³Toman decisiones reactivas sin planificación. Un ejemplo es que, al igual que el gobierno de Chávez, no cumplen con el presupuesto nacional², señala Anabella Abadí, analista de Entorno y Gestión Pública de ODH Consultores.

Al cierre del primer año, algunos índices hablan por sí solos: la escasez llegó en enero al porcentaje más alto de la historia de Venezuela, la inflación anualizada del país fue la más elevada del mundo, las reservas internacionales cayeron 16,7% y la militarización de las calles no detuvo la inseguridad.

Roberto Malaver, periodista y moderador de VTV, defiende la gestión y asegura que la imposibilidad de desarrollar una mejor planificación se debe a la coyuntura del país. ³Este año fue muy fuerte y se vive en una lucha permanente con la oposición. Se tiene que estar respondiendo a situaciones y eso limita la posibilidad de generar una coherencia. Este año no tenía elecciones, pero la oposición salió a hacer guarimbas y no permite posicionar una estrategia², explica.

En el tema económico, el Gobierno denunció que la crisis es producto de una ³guerra económica². Abadí, sin embargo, no compra ese argumento.

³Se acumularon muchos desequilibrios. El problema cambiario es cada vez peor. En octubre de 2012, Jorge Giordani (ministro de Planificación) dijo que no devaluarían. En febrero del año siguiente devaluaron de 4,30 a 6,30.

Luego apareció el Sicad 1 y después el Sicad 2, pero la situación se mantiene crítica², indica.

En su primer día de operaciones, la tasa del Sicad 2 llegó a 51,8 bolívares por dólar, lo que se traduce en una devaluación de 722,2% respecto a la tasa de Bs 6,30. En enero, durante la presentación de la Memoria y Cuenta, Maduro prometió que esta última tasa se mantendría todo el año. Los economistas ven con buenos ojos el reajuste si significa una normalización en la oferta de divisas, lo cual no se ha materializado y el mercado paralelo continúa existiendo.

Otra respuesta de Maduro ante los problemas ha sido crear entes públicos.

Este año vieron luz más de 25 oficinas, entre las que destacaron varios viceministerios. El de la Suprema Felicidad Social, que administra misiones, atrajo la mayor atención.

 

Entre la FANB y el PSUV

Nicolás Maduro parece tener un atuendo preparado para cada ocasión. En 48,8% de los actos que tuvo con la FANB, utilizó una camisa con hombreras y bolsillos, generalmente de los colores de alguno de los 4 componentes de la institución. Siempre que se reunió con la Armada, vistió de blanco, color del uniforme de gala de ese componente.

También tiene una ropa seleccionada para reunirse con las bases del PSUV: en más de la mitad de esos actos usó rojo rígido. Para encontrarse con bases populares en general, consideró adecuado otro estilo: 41,8% de las veces se puso chaquetas deportivas, el atuendo preferido por Chávez en su última campaña electoral.

El presidente ha cuidado los detalles de su relación con todos los sectores de la sociedad, pues enfrenta retos particulares ante cada uno de ellos. En lo que respecta a los militares, representa el regreso de los civiles al poder tras 14 de años de un miembro del Ejército al frente del Ejecutivo.

Sobre el PSUV, debe conducir su transformación de una maquinaria electoral a una organización política, algo difícil si se consideran las tensiones internas que hay en la tolda.

Esta realidad se hace notar en el Gabinete Ejecutivo, que mantiene un cuidadoso balance: 25% de los ministros provienen del mundo militar, 18,7% son miembros de la Dirección Nacional del PSUV y el resto son civiles sin vinculación partidista fuerte o pública. Los militares manejan carteras clave, como el Ministerio del Interior, con Miguel Rodríguez Torres, y despachos importantes para la economía como Finanzas, Industrias, Alimentación y Electricidad.

La relación con Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, ha sido otro punto tratado con delicadeza. El dirigente tiene ascendencia dentro de la FANB y es por los momentos la máxima autoridad del partido luego de la muerte de Chávez. En 8 de 10 actos televisados que hizo Maduro con el partido, Cabello estuvo presente. Solamente faltó a 2 que hizo con la Jpsuv. El parlamentario también fue invitado a más de 30% de eventos del mandatario con militares.

Jorge Rodríguez, alcalde de Caracas, es otro que ha ganado mayor relevancia con Maduro en Miraflores. Fue el candidato más promocionado por el presidente en la campaña por las municipales junto al exministro Ernesto Villegas, reemplazado en el Ministerio de Comunicación e Información por Delcy Rodriguez, hermana de Jorge Rodríguez.

A finales de julio el liderazgo del mandatario dentro de la tolda será puesto a prueba. El 26 de ese mes inicia el Congreso Ordinario del PSUV, en el cual se deberá elegir el sucesor de Chávez en la posición de presidente.

En septiembre, Cabello propuso que fuera seleccionado Maduro, pero luego de eso ha cogido fuerza la posibilidad de eternizar a Chávez como ³presidente vitalicio². 

Ese encuentro ya genera polémica. Elías Jaua, miembro de la dirección nacional, informó que esta instancia no sería renovada en el congreso. La directiva pronto cumplirá un año con sus periodos vencidos, y dirigentes de las bases piensan que eso es peligroso. ³Si no se acaba el dedismo, el partido no podrá dirigir la construcción del socialismo², alerta Rubén Mendoza, coordinador de un eje en El Valle.