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La activación urbana, vital para la oposición

Las regiones en las que vencieron candidatos opositores en 2008 aumentaron la participación, en relación con 2004, en un porcentaje cercano al promedio nacional. En este bloque figuran los estados donde el potencial de la MUD es más alto

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Entre 2004 y 2008, la participación nacional aumentó 15%: de 50,8% a 65,8%. En 8 estados hubo una movilización por encima de ese promedio, pero no de tal alcance como para romper la barrera de 20%. Fueron Sucre, Anzoátegui, Barinas, Mérida, Bolívar, Táchira, Miranda y Zulia. La oposición logró ganar los 3 últimos en los comicios de hace 4 años. Desde 2000, el chavismo sólo pudo conquistar Miranda una sola vez, y Zulia, nunca. Los rivales del Presidente de la República perdieron en 2004 en Miranda por la desmovilización del electorado: hubo 25.021 votos de diferencia a favor de Diosdado Cabello, en buena medida por la no participación de votantes de municipios opositores como El Hatillo, Chacao y Baruta, que registraron las abstenciones por encima de 50%. En 2008 la oposición recuperó la entidad gracias a la movilización de esos electores.

Zulia permaneció en manos de dirigentes del partido Un Nuevo Tiempo. La dirigencia de la organización –primero con Manuel Rosales y luego con Pablo Pérez– logró evitar la pérdida del estado en 2004, en un ambiente abstencionista, y en 2008, cuando la participación se recuperó. Maracaibo es un municipio que grafica lo sucedido: hace 4 años hubo allí un salto de 18% de participación, que abonó para que la oposición mantuviera una diferencia de 20% del electorado a su favor.

Anzoátegui –que ha permanecido tres períodos en manos chavistas– experimentó un salto de participación importante entre 2004 y 2008: se incrementó en 18,35%. Tarek William Saab pudo, como lo hizo el liderazgo zuliano, mantenerse en el poder a pesar de los vaivenes que sufrió la participación en la entidad. El aumento de la movilización de municipios opositores como Urbaneja entre una y otra elección no fue suficiente para sus rivales. Otras jurisdicciones como la de Simón Rodríguez ejemplifican que el incremento del número de electores que acudieron a las urnas fue un factor que inclinó la balanza a favor del chavismo.

La historia de las elecciones más recientes, sin embargo, marca un cambio de rumbo en el que los adversarios de Chávez han ganado terreno progresivamente: en las parlamentarias de 2010 obtuvieron ventaja de 8% por encima del chavismo que no pudieron replicar en las presidenciales del 7 de octubre.

En Bolívar ha habido tres períodos de gobiernos rojos. La ausencia de una candidatura única (Andrés Velásquez y Antonio Rojas Suárez no alcanzaron acuerdos para ello) dispersó el voto opositor hace cuatro años y favoreció la victoria del candidato del Gobierno: Francisco Rangel. El municipio El Callao puede tomarse como una réplica diminuta de lo que sucedió en la entidad: los dos aspirantes de la oposición sumaron 49% en conjunto, pero en la jurisdicción ganó el hombre del PSUV con 44% de los sufragios, que no representaron la mayoría.

La participación se incrementó en las últimas elecciones regionales en los estados andinos: Mérida (18,34%) y Táchira (16,94%). El primero lo ganó la oposición, con César Pérez Vivas como candidato, por un estrecho margen de 7.100 votos. En el proceso tuvo un papel decisivo el electorado urbano del municipio San Cristóbal. En la capital tachirense hubo un ausentismo superior a 51% en 2004, lo que permitió una victoria del PSUV. En 2008, en cambio, la abstención se redujo y los votantes opositores abrieron el camino de la victoria. Marcos Díaz Orellana, aspirante chavista, ganó las últimas elecciones estadales en Mérida con más de 37.000 sufragios de diferencia. Allí la oposición logró remontar en un municipio clave: Libertador, donde se asienta la capital del estado. De una victoria del partido presidencial se pasó a una de la oposición. El número de votos ganados en esa zona, sin embargo, no alcanzó para derrotar a los simpatizantes de Chávez, que sí fueron batidos en la justa del 7-O.

En Sucre, la abstención se redujo casi 18% entre 2004 y 2008. No fue un factor que influyó de modo determinante en el destino político del estado: candidatos respaldados por Miraflores resultaron victoriosos allí en los últimos dos comicios regionales.