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“Venezuela es un concierto de pasiones”

Huáscar Barradas, flautista y compositor | Foto: Williams Marrero/El Nacional

Huáscar Barradas, flautista y compositor | Foto: Williams Marrero/El Nacional

Huáscar Barradas, flautista y compositor

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—¿Es Venezuela un concierto de vientos?
—Es un concierto de emociones, de pasiones, de ilusiones y de amores.
—Aparte de presentar La mágica historia del flautista de Hamelín, ¿persuadiría el regreso de millón y medio de connacionales?
—Por supuesto, esa flauta mágica lo puede todo.
—¿Podría con flauta árabe levantar al país?
—¡Claaaro! Hay melodías árabes hermosas. Además, le monto una guataca latina para despertar a todo el mundo.
—¿Y eliminar el chikungunya?
—A la flauta la he probado con ratas, culebras y cuaimas. De pronto le saco una melodía al chikungunya y se acaba este sufrimiento.  
—¿Se parecen la flauta y la política local?
—¡Nada más parecidas! Ambas pueden sonar suaves o gritadas, melodiosas o fastidiosas, rítmicas, divertidas, burlonas, faranduleras, serias y mentirosas. Se acomodan según la necesidad.
—¿Un flautista de la política?
—Hay demasiados y muchos virtuosos. Para tocar bien la flauta hay que manejar muy bien la lengua. Y si hay algo que hacen extraordinariamente bien los políticos venezolanos es utilizar la lengua.
—¿Ha mandado a alguien con su música a otra parte?
—A todos los que están desafinando en la orquesta de Venezuela. Son unos cuantos.
—¿Se lo han hecho?
—Cuando he desafinado me mandan bien lejos. Por eso trato de estudiar bastante para no poner la torta.
—¿El instrumento que desafina la orquesta del poder?
—La orquesta tiene siempre un director que controla y desafina; hay que corregirlo y ayudarlo a mejorar. Ahora, si la orquesta está formada por músicos de muy bajo nivel ni que venga Toscanini va a sonar bien.
—¿Y la que aspira al poder?
—¡Muchos aspiran. Solo la gente puede decidir quién se queda en la orquesta.
—¿Un candidato para la batuta?
—Mucho talento venezolano regado por todas partes.
—¿Un ritmo impenetrable para su flauta?
—“El venao”… “El baile del perrito”.
—¿Entre hip-hop, reguetón y changa?
—¡Me mataste! Es una pregunta muy fuerte para un músico.
—¿Entra en trance?
—De vez en cuando la energía está en un punto máximo de placer.
—¿Influencias extraterrestres?
—Por allí están metidas en algunas composiciones.
—De no ser músico...
—Basquetbolista en la NBA.  
—¿Un lugar para inspirarse?
—Praga, Mochima, Choroní.
—¿Baila como toca?
—¡Ni de broma! Pero tampoco estoy tan grave.
—¿Qué tiene de flauta la mujer?
—¡Todo! Tierna, romántica, amable, dulce, comprensiva y sobre todo amorosa.
—¿Verbigracia?
—Será Lila Morillo. Es una superstar…  Avasallante. ¡Lo máximo! (carcajadas).
—¿Zuliano regionalista?
—Orgullosísimo de ser zuliano regionalista evolucionado.
—De ser el maracucho un instrumento…
—La tambora.  
—¿Y el caraqueño?
—El timbal, las congas.  
—Luego de 30 años de trayectoria, ¿provoca ser músico en Venezuela?
—Tanto, que Venezuela produce músicos extraordinarios como Australia canguros. Ser músico en este país es una bendición.
—¿Hay tocata o fuga en el talento nacional?
—De todo un poco. Los que se van de fuga también tienen derecho a internacionalizarse. Mira todo lo que logró el Puma por fugarse; o pregúntale a Oscar D’León (risas).
—¿La traba del movimiento musical?
—La autolimitación. No permitir soñar.
—¿Llevaría los conciertos a los barrios?
—Lo he hecho muchas veces desde que tenía 11años. También en hospitales, fundaciones, estadios. Es una responsabilidad sacar la música de los teatros para que llegue a la masa.   
—¿Su primer recuerdo musical?
—La música de Fantasía de Walt Disney me impactó para toda la vida.
—¿Es revolucionaria su flauta?
–Ha intentado cambiar cosas que no le gusta y reinventar la manera de ser interpretada. Es arriesgada. El que intenta revolucionar tiene que atenerse a las consecuencias positivas y negativas. El revolucionario es un soñador.
—¿Y usted?
—Soy un soñador empedernido. Creo en la igualdad y en el derecho que tiene todo el mundo de ser feliz.
—¿Tienen melodía propia el capitalismo y el socialismo?
—¡Claro! El capitalismo y el socialismo están presentes en cada nota que interpreto.
—¿Qué tararea cuando se hace el loco?
—El “Tucu perro” de Los Corraleros de Majagual.
—¿Prestaría su flauta para una marcha militar?
—Si va a traer beneficios para el país y la comunidad, por supuesto que sí.
—¿Requiere el país de una recomposición?
—Sí, sería bueno arrancar a componer de cero, a ver si la partitura final suena un poquito más armónica.
—Mientras, ¿una canción de cuna para el soberano?
—“Niño lindo”. Esa no pierde con nadie.
—Si su flauta hablara…
—¡Ay, papá! Ya fuera presidente de este país (carcajadas).
—¿Qué pasaría en Venezuela si gobierno y oposición constituyeran un combo musical?
—¡Estoy listo para incorporarme a esa banda ya!