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La Trudeaumanía se hace viral

El joven político Justin Trudeau cumple seis meses como primer ministro de Canadá y desde el comienzo alzó las banderas del matrimonio igualitario, el aborto y la legalización de la marihuana. A las posiciones más controversiales se suman sus comentadas selfies con pandas, haciendo posturas imposibles de yoga o con guantes de boxeo. Más que electores, arrastra fanáticos

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Una primera dama bajo los efectos del peyote entona una canción durante un acto de Estado, mientras el equipo diplomático que la acompaña entra en crisis. “Señora Pérez, I would like to thank you. I would like to sing to you; To sing a song of love. For I have watched you with my eyes wide open, I have watched you with learning eyes”. La escena ocurrió en 1976, en una cena en Caracas que ofrecieron el presidente Carlos Andrés Pérez y su esposa Blanca de Pérez en el marco de la visita a Venezuela del entonces primer ministro de Canadá, Pierre Trudeau, junto con su esposa, Margaret Sinclair, y su hijo Michel.

De aquella visita del mandatario de una potencia mundial a un país que empezaba a despuntar en sus años de economía saudita hay pocos detalles. En la prensa venezolana solo se publicaron algunas fotos oficiales de los canadienses. La anécdota quedó registrada en el diario The Globe and Mail de Canadá. La nota agrega que el equipo diplomático  trató de cuidar las formas y quitarle el papel en el que estaba escrita la composición, pero la primera dama lo escondió en su vestido. La señora Trudeau terminó cantando la pieza frente a todos.

La espontaneidad de la primera dama de Canadá –que en su juventud se fue de fiesta con los Rolling Stones–  sirve para entender el origen del actual primer ministro, Justin Trudeau, el hijo mayor de Pierre y Margaret. Pero ahora no hay equipos que traten de contener el gen de la excentricidad que pasa de una generación a otra. Todo lo contrario. El primer ministro, que asumió el cargo hace seis meses, se convirtió en un mandatario viral que capitaliza likes, seguidores en redes sociales y fanáticos como un Elvis Presley de la política, y con bastante parecido físico. 

Ocurrió con su respuesta a un periodista en un evento en Ontario, donde anunciaba una inversión de 50 millones de dólares para el Instituto de Física Teórica Perimeter. El reportero le pidió en broma que explicará la computación cuántica; y, para su sorpresa, Trudeau respondió con propiedad y conocimiento sobre el tema. El video sigue sumando vistas en Youtube.

Ha hecho trucos con su bebé en los que lo balancea con una mano, maniobra que según el diario canadiense The Vancouver Sun aprendió de su padre. También mostró sus dotes de bailarín en un acto de la Asociación India de Canadá en el que bailó Bhangra (una danza regional de ese país); hace imposibles postura de yoga en medio de una reunión de trabajo;  ha participado en torneos de boxeo por caridad, en los que ha mostrado sus brazos tatuados, y recientemente se tomó fotos con pandas recién nacidos  en el zoológico de Toronto, de las que el humorista Andy Borowitz, de la revista The New Yorker, se valió para escribir una nota (al estilo Chigüire Bipolar) sobre la crisis de refugiados estadounidenses que viviría Canadá por culpa de esas imágenes, en caso de que Donald Trump  asuma la Casa Blanca.

“Trudeau está en Twitter, en Instagram, en Snapchat en todas las redes sociales; pero no solamente está, sino que también hace de ello una fuente permanente de información que tiene que ver con las necesidades y expectativas de la sociedad que está dirigiendo”, señala Mariana Bacalao, profesora de Opinión Pública en la UCV especializada en campañas en la Universidad George Washington

Es parte de esa camada de políticos hábiles en la cultura 2.0, como Barack Obama o el español Albert Rivera, que ha refrescado las posturas de centro-derecha. Bacalao afirma que  Trudeau ofrece a las nuevas generaciones la posibilidad de interactuar. Sin ser parte de esa generación nacida después de los años ochenta, el político gobierna para los millenials, esos que para 2025 constituirán 25% de la fuerza laboral global, según cálculos de Deloitte Consulting, y que ya están modificando las formas de comunicarse y gobernar. “Esta generación no solo quiere hablarle al presidente o a los candidatos, quieren que eso que están diciendo de alguna manera moldee el resultado y sea parte de la toma de decisiones”, agrega la especialista. Trudeau, que se ha declarado geek y trekkie, es un primer ministro del siglo XXI, dicen sus seguidores.

Bacalao añade que tiene atributos que lo ayudaron a construir esa imagen: desde el principio se dejó ver cómo es  y tomó posiciones riesgosas, como ir a favor del aborto, del matrimonio gay y la legalización de la marihuana. “Es más transparente y, aunque eso puede ser parte de una estrategia, creo que le da autenticidad y lo acerca más a la gente que votó por él y  buscaba cambio”.

La analista considera que equiparar su popularidad y facilidad para comunicarse con una buena gestión será un gran desafío para Trudeau. “La intensidad con la que circula en las redes se parece a la de un actor o un cantante y él asume ese riesgo de acompañar eso con eficiencia al frente del gobierno”.

De tal palo tal astilla. La carrera política de Justin Trudeau Sinclair se inició en 2007 en el estacionamiento de un mercado. Junto con su esposa, Sophie Grégoire –que comparte con suegra los ímpetus vocales y que en un evento el Día de Martin Luther King Jr empezó a cantar espontáneamente una canción que le escribió a su hija– trataba de convencer a las personas de afiliarse al Partido Liberal. En 2013 llegaría su turno de llevar el liderazgo del partido que en 2015 lo conduciría al cargo de primer ministro a los 43 años de edad, el segundo más joven en la historia de Canadá.

Su elección acabó con 9 años de gobierno del conservador Stephen Harper, que entre sus decisiones más cuestionadas cuenta sacar a Canadá del Protocolo de Kyoto e intentar prohibir el uso del velo niqab a las mujeres musulmanas. Trudeau fue percibido como el antídoto contra los conservadores.

El primer ministro, que trabajaba como profesor en un colegio antes de entrar a la política, es conocido por ser muy enfático sobre sus ideas progresistas. Por ejemplo, se considera feminista y cree que es una lucha que también pertenece a los hombres. De igual manera ha mostrado compromiso en la lucha contra el cambio climático, y en julio se convertirá en el primer mandatario de Canadá en participar en la marcha de orgullo gay de la ciudad de Toronto.

Nacido en Ottawa y de origen francés, es el heredero de la Trudeaumanía. Al comienzo de la década de los años 70  Pierre Trudeau, con un carisma similar  e ideas como la implementación de un sistema de asistencia pública social y la promoción de un Canadá bicultural y bilingüe, construyó la imagen de un país incluyente y amable. Esos valores del padre –que fue primer ministro durante 20 años, entre 1968 y 1984, y que falleció en 2000 de cáncer de próstata– los ha hecho ahora una marca y en poco tiempo se ha convertido en una figura influyente en la política mundial. La viral fotografía de un gabinete multicultural que cuenta con 15 mujeres, inmigrantes, indígenas, minorías religiosas y un parapléjico evidencia esa intención de sacarle provecho al legado del padre.

Trudeau hijo, sin embargo, ha tratado de diferenciarse. “Desde que fue elegido primer ministro nunca eludió que es el hijo de su padre, pero hizo campaña como Justin y no Pierre. Tienen personalidades muy diferentes y él habló públicamente sobre esas diferencias. Su padre era famosamente cerebral, de alto intelecto, un estratega. Justin no se presenta así, sino como un líder fuerte que puede sacar lo mejor de la gente que lo rodea”, señala en una entrevista telefónica el experto en política canadiense John McArthur, del Instituto Brookings.

Crisis. El primer ministro de Canadá no ha sido inmune a críticas. El mandatario se vio en problemas cuando se hizo público que el sueldo de sus niñeras era pagado con dinero de los impuestos de los canadienses. Trudeau se defendió de esas críticas y dijo que usa el mismo presupuesto de su predecesor, Stephen Harper, pero lo adaptó a las necesidades de su joven familia.

Hace dos semanas Trudeau afrontó una de sus peores crisis por la decapitación de John Ridsdel, secuestrado en septiembre pasado junto con otro canadiense por el grupo yihadista Abu Sayyaf en Filipinas. Los terroristas exigían 8 millones de dólares por su liberación. El primer ministro, en rueda de prensa realizada luego de que se difundió un video de la muerte de Ridsdel, dijo: “Canadá no pagará a los terroristas directa o indirectamente”.

El gobernante prometió hacer justicia y ejecutar un rescate militar de las víctimas, pero expertos en seguridad han señalado que las intenciones de Trudeau son ingenuas.

Venezolanos encantados

Canadá ha recibido a venezolanos en busca de una mejor calidad de vida, en medio de duros inviernos e incendios voraces como los de la última semana en Alberta. Según datos del Banco Mundial de 2013, en ese país residen 12.962 venezolanos.

Ana Velezmoro, de 27 años de edad, es ingeniero y tiene cuatro meses en Canadá. “A mí me parece que a pesar del poco tiempo que tiene lo ha hecho bien, está reformando leyes para beneficio de los inmigrantes, todos los días menciona la inclusión de la mujer y apoyo a la igualdad”, opinó sobre el primer ministro canadiense Justin Trudeau.

Héctor Rivas, de 27 años de edad, lleva dos y años en Canadá. Escogió este país porque podía formarse como comediante de manera más económica que en Estados Unidos. Le agrada la diversidad de su gabinete político porque piensa que es importante para construir una sociedad menos racista.

Eva Colmenero se mudó de Venezuela cuando era adolescente, su familia escogió este país por su conocida amabilidad y por sus políticas migratorias. Ahora reside en Corea del Sur, pero vivió nueve años en Canadá y votó por Trudeau. Su motivación principal era sacar a Stephen Harper del poder. “Me parece que esta más al tanto de la manera de pensar de nuestra generación. No puedo opinar acerca de sus decisiones políticas porque no estoy al tanto”.