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Toña Granados: “No hay buen solista en el poder sin un buen acompañamiento”

Para Toña Granados, un arreglo para la conciliación sería “La canción del caminante”, de Chelique Sarabia | Foto Henry Delgado

Para Toña Granados, un arreglo para la conciliación sería “La canción del caminante”, de Chelique Sarabia | Foto Henry Delgado

La cantante y arreglista que una vez fue capaz de cantar sin acompañamiento musical en el Teresa Carreño por una falla en el sonido durante un concierto, sostiene en el ping-pong que a los dirigentes de oposición no los dejan cantar porque “los meten presos” y enfatiza: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista

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—¿En qué son anda el país?
—Más que son, en un barbarazo… ¡Acabó con to!

—¿Un canto a la revolución?
—¡E-res-un-lo-bo-y-siem-pre-ves-ti-do-de-pi-el-de-o-ve-ja-que-to-do-ma-ne-ja-a-su-con-ve-nien-cia!.. Si no se la saben, búsquenla en mi primer disco con Manzanero.

—¿A la oposición?
—¡Yo-no-me-voy-yo-me-que-do-a-quí!

—¿Protestan hoy los cantantes de protesta?
—Lo hacen, solo que antes cantaban a favor de Cuba y ahora lo hacen en contra. Otros se desvirtuaron para enchufarse.

—¿Protesta cuando canta?
—¡Claro! Se entrega el alma y por tanto se ama más a Venezuela. Acabarán con lo material, pero no con la esencia.

—¿Arreglaría un himno a la MUD?
—¡Claro! La oposición es una sola. Si no nos damos cuenta, estamos acabados.

—¿El instrumento que más le acompaña?
—La guitarra.

—¿Es el país un concierto de cuerdas o de cuerdos?
—De cuerdas, faltan los cuerdos.

—¿La ovación inolvidable?
—Cuando alterné con Bertín Osborne y Ángela Carrasco… Y cuando los viejitos le pidieron a Pdvsa que me contratara para cantarles en La Estancia.

—¿La han confundido con Toña la Negra?
—No solo eso, me han pedido autógrafos como Olga Tañón (risas).

—¿El autor preferido para interpretar?
—Todos los autores venezolanos. Yo exijo a los productores tener al menos dos venezolanos en mis discos.

—¿Su referencia?
—Morella Muñoz y Simón Díaz.

—¿Una voz revolucionaria?
—Renny Ottolina.

—De ser un animal cantor…
—(Carcajadas) No hay ningún pajarito tan chillón.

—¿Y el pajarito que habló?
—Ese rebuzna.

—¿Cómo sobrevive un cantante en Venezuela?
—Muy tristemente. Tiene que salir del país para ser reconocido y apreciado.

—¿A cuál mandatario le cantaría?
—En los noventa les canté a Fidel Castro y al rey Juan Carlos. Hoy no tengo ni idea.

—¿Su nota personal?
—Soy un “sol” (carcajadas).

—¿El color de su voz?
—Color del alma, blanco brillante.

—¿El aroma?
—A rosas.

—¿El sabor?
—Ardiente, a salsa picamiel.

—Cuando canta “Miénteme”, ¿en qué piensa?
—En las cadenas.

—¿Ha mentido blancamente?
—Soltaría la carcajada. Me delato yo misma. Soy muy frontal y sincera.

—¿Una música para llorar?
—Los orfeones y los coros.

—¿Para libar?
—No bebo… Qué broma (carcajadas). Pero me sigo riendo igual.

—¿Ha terminado abrazada a una rockola?
—¡Ay, no! (carcajadas) Habría que beber mucho.

—¿Feminista?
—No. Absolutamente de pareja.

—Con mujeres en los poderes, ¿es esta una revolución feminista?
—Bueno, ellas no son tan féminas.

—¿Soledad Bravo o Cecilia Todd?
—Ambas. Los valores artísticos no tienen ideología; son tocados de Dios.

—¿Primera o Milanés?
—Ambos; le cantan a la gente pobre.

—¿Independiente o pro MUD?
—Totalmente independiente y venezolana. Hay que involucrarse. Todos critican, pero no reclaman.

—¿Una pieza para los idos?
—¡Yo-no-sé-qué-ha-cer-no-sé-qué-pen-sar-si-he-de-vol-ver-o-me-voyyyyyyyy!

—¿Para las FANB?
—¡Se-sol-tó-la-rien-da-de-tu-ma-no-iz-quier-da!

—¿Una locura en el escenario?
—Una vez en el Teresa Carreño se fue el sonido y canté a cappella.

—¿Cuándo se le desarrolló ese vozarrón?
—Nací con él. A los 4 años cantaba con papá, en el piano, y mamá, en la guitarra. Mis tres hermanas hacían el resto.

—¿Cantaría a cappella en el balcón del pueblo?
—Cuando se vayan. Al pueblo le canto hasta en el techo de un rancho.

—¿Tiene esto arreglo?
—Todo lo tiene. En Venezuela tenemos con qué.

—¿Un arreglo para la conciliación?
—“La canción del caminante”, de Chelique Sarabia, en 1973, que representó la unión. La letra es una pedrada a los que hoy se empeñan en hacer perder la esperanza.

—¿Un temor?
—Que no se supere el resentimiento.

—¿Es oportuno un solista en el poder?
—No hay buen solista sin un buen acompañamiento.

—¿Desentona la oposición?
—No los dejan cantar. Los meten presos.

—¿Qué tal una bailanta entre oficialistas y opositores?
—(Carcajadas) Pero con la Billo’s.

—¿Al son de la orquesta que ostenta el poder?
—¡No!.. Desafina. Tiene una batuta desastrosa y malos músicos.

—¿Se las cantaría al gobierno?
—Con esta: ¡Sa-bes-me-jor-que-na-die-que-me-fa-llas-te-que-lo-que-me-pro-me-tis-te-se-te-ol-vi-dó!

—¿A la boliburguesía?
—¡Po-bre-del-po-bre-que-vi-ve-so-ñan-do-el-cie-lo!

—¿Y a la mayoría Ni-Ni?
—“La Maricutana”. Siempre creen que están bien, sin importarles el país.

—Un mundo sin boleros…
—Un mundo sin amor.

—Pese a todo, ¿sigue gozando un “bolero”?
—Encantada de la vida (carcajadas). Debemos seguirlo gozando.

—¿Serenatera?
—¡Siempre!.. Mientras se pudo.

—¿Una serenata para el soberano?
—¡Des-pier-ta-dul-ce-a-mor-de-mi-vi-da!

—¿Qué pasaría en Venezuela si persistiese el mismo tenor?
—No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista… Por eso, ¡yo-no-me-voy-yo-me-que-do-a-quí!