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Sonría, un dron lo está sobrevolando

El uso de aeronaves a control remoto para reforzar la seguridad ciudadana fue anunciado por el general Gustavo González López/ Fotos: Archivo

El uso de aeronaves a control remoto para reforzar la seguridad ciudadana fue anunciado por el general Gustavo González López/ Fotos: Archivo

En Venezuela, la tecnología de los drones vuela alto y sin regulaciones. El ministro Gustavo González López incorporó estos equipos a los planes de videovigilancia en uno de los países más violentos del mundo, pero no están claros sus usos, la altura de vuelo y los sitios por los cuales pueden sobrevolar los aviones no tripulados, que podrían causar accidentes y violar el derecho a la privacidad. Desde el gobierno se prepara una legislación que será presentada en la Asamblea. Las empresas que prestan el servicio comenzaron a organizarse

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Las hélices emiten un zumbido. Giran con rapidez a la espera de la orden del control remoto que indica el despegue. Los drones no necesitan mucho espacio para ascender. A la señal del piloto se elevan en línea recta y son capaces de alcanzar un kilómetro de altura. Desde esa distancia un número indeterminado de aeronaves escudriñan la ciudad como parte del relanzamiento del Centro de Coordinaciones de Operaciones Policiales VEN-911, antes conocido como Emergencias 171.

El 911, ubicado en un edificio nuevo en La California Norte, centraliza toda la seguridad ciudadana –bomberos, ambulancias y policías–; pero el 24 de febrero el teléfono de la recepción era incapaz de realizar una llamada interna al área de tecnología. “Los servicios no han funcionado bien toda la semana, el Internet está lento… y el racionamiento de agua, seguro también afecta el suministro eléctrico”, razona la recepcionista.

Superadas las trabas tecnológicas, comienzan las burocráticas. Un trabajador del sistema de seguridad ciudadana, responsable de pilotar uno de los drones, se acerca a la recepción y explica: “No podemos decir cuántos son o dónde están por razones de seguridad”. Las aeronaves no se encontraban en la sede principal del servicio. “Yo no sé dónde está el que tengo asignado. Cuando hay que atender una emergencia me avisan y me llevan directamente al lugar que hay que monitorear”.


El uso de aeronaves a control remoto para reforzar la seguridad ciudadana fue anunciado por el general Gustavo González López, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, en Venezolana de Televisión. El 1° de febrero en uno de los programas de la televisora estatal presentaron un micro para mostrar los alcances del VEN-911, que de ahora en adelante funcionará con una plataforma integrada por 11 unidades móviles de alta tecnología, cada una con un sistema de monitoreo en tiempo real con aeronaves pilotadas a distancia. Además de Caracas, el plan piloto se implementa también en Nueva Esparta, Zulia y Barinas.

De acuerdo con las declaraciones de González López, las aeronaves tienen una “precisión de operación quirúrgica” al momento de ubicar, seleccionar, registrar o publicar información tomada, por ejemplo, en zonas de topografía difícil, ya que su “sistema de visión” cuenta con “cámaras que permiten captar desde alturas superiores a un kilómetro, con autonomía de vuelo cercana a los 50 minutos”.

La multiplicación de ojos vigilantes en la ciudad más violenta del mundo, según datos del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de México, se debe a los convenios hechos por el gobierno con China. El año pasado Maduro realizó dos viajes al país asiático que fortalecieron el plan de vigilancia. Se firmaron convenios para radares para la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la China National Electronics Import & Export Corporation (Ceiec) se convirtió en proveedora de los drones, aunque esa inversión no aparece registrada en la última memoria y cuenta del despacho de Relaciones Interiores ni en la de Defensa.

La compañía china, con una razón social que incluye desde ensamblaje de carros, dotación de perfiles de acero, importación de software y compras por trueque, tiene un capital de 85.981 millones de bolívares y en la página web del Registro Nacional de Contratistas no figura ninguna contratación con el Estado. Sin embargo, el informe de gestión de Interiores refiere que en 2015 la compañía suministró dos camiones cesta para darles mantenimiento a las cámaras de vigilancia instaladas en la Cota Mil. Además, recoge un intercambio de comunicaciones sobre un error de traducción que retrasó algunos planes del convenio y también amplió los desembolsos de dinero.

La entonces ministra Carmen Meléndez pidió contratar a Ceiec para habilitar 5 centros de comando regionales adicionales a 6 que ya había dotado. “38 días después, mediante comunicación Nº CEIEC-RIJP20150227-02, la empresa Ceiec indicó que la comunicación donde se negaba la construcción de los Centros de Comando tuvo un error de traducción y presentó una propuesta de implementar siete (07) Centros de Comando, Control y Comunicación, más la adecuación del Centro de Comando del municipio Sucre, estableciéndose de esta manera la implementación de dos (02) Centros de Comando adicionales para el estado Sucre y el estado Barinas, reduciendo en equipos periféricos 1.300 cámaras y 36 estaciones bases (Long Term Evolution–LTE), con un costo de Bs 75.600.000,00 y un costo adicional de Bs 1.795.500,00, los cuales asumiría la misma empresa”, refiere el documento.


Son pocos los detalles que el ministro ha dado sobre los drones. Pero en sus declaraciones en VTV esbozó las posibilidades y sus expectativas. El funcionario dijo que con los equipos podrían diseñar operaciones con patrones de vuelo nocturnos preestablecidos para hacer labores de reconocimiento.

“No son como los drones comerciales, fueron reforzados para que tengan mayor alcance”, afirma el piloto de uno de los equipos. Un dron de uso comercial puede estar como máximo 25 minutos en el aire y por recomendaciones del fabricante –y de seguridad aérea– no debe sobrepasar los 500 metros de altura.

Los drones anunciados por González López tuvieron su debut durante el plan Carnavales Seguros 2016 para vigilar vías nacionales, aunque durante el balance del asueto no informó sobre los resultados de su uso. Esta Semana Santa volvieron a ser parte del operativo de seguridad y, según el ministro, se desplegaron dos aeronaves en Caracas y una en Barcelona, Maracaibo, Chichiriviche y en las islas Coche, La Tortuga y Los Roques. 

Dos días después del lanzamiento, durante losCarnavales, Lilian Tintori habló de ellos: “Anoche un dron sobrevoló mi casa grabando por las ventanas. Violando mi intimidad y la de mi familia”, escribió en su cuenta de Twitter el 7 de febrero.

 

Vigilantes omnipresentes. La lucha contra la inseguridad desde el aire no es novedad. El 19 de octubre de 2014, el ex ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, anunció que para abril de 2015 en Venezuela habrían instaladas 50.000 cámaras para monitorear áreas de alta concentración de personas. Esas cámaras, junto a un número de drones sin precisar, estarían integradas al 911.

Años atrás, cuando Juan Barreto estaba a cargo de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, emprendió una cruzada similar contra la inseguridad: en 2007 invirtió 3,4 millardos de bolívares –antes de la reconversión monetaria– para sobrevolar Caracas con tres globos aerostáticos manejados a control remoto. Los dirigibles comprados y fabricados en Corea de Sur medían 14 metros de ancho, 4 de largo y podían permanecer en el aire 4 horas continuas. Después debían recargar el combustible para volar otra vez. Los globos despegaron y cayeron. En noviembre de ese mismo año la alcaldía introdujo una demanda contra la empresa Comercializadora Puente Electronics, C. A. por incumplimiento de contrato y cobro de dinero,  daños y perjuicios. En abril de 2011, el Tribunal Supremo de Justicia falló contra la empresa y decretó el embargo de 8.963.136 bolívares de sus bienes. La sentencia también exoneró a Barreto de cualquier responsabilidad, que alegó que había pedido una cosa y le trajeron otra. Tal vez se trató de otro error de traducción.

“Sobrevuelan casas, graban la intimidad, los rostros y hasta las placas de los vehículos, incluso podrían tener tecnología de reconocimiento facial y esa es una circunstancia peligrosa para la privacidad. Los drones son potencialmente omnipresentes. No sabemos cuándo pueden estar sobre nuestras cabezas, el uso que darán a la información o dónde quedará almacenada”, cuestiona Marianne Díaz, directora de la Fundación Acceso Libre.

La activista en derechos digitales señala que el uso indiscriminado de estos equipos, incluso por parte del Estado, puede tener consecuencias sobre los derechos a la intimidad y la privacidad. “Establecer restricciones y garantías a los ciudadanos en cuanto a su privacidad y la protección de sus datos personales parece urgente, antes de que abramos los ojos y nos encontremos en un estado omnipresente de vigilancia masiva”, advierte.

 

Regulaciones. Autoridades de distintos países han creado legislaciones o se encuentran revisando el uso de los drones. En Estados Unidos, entre enero y agosto de 2015, la Administración Federal de Aviación (FAA) detectó 721 incidentes relacionados con drones que pudieron afectar el vuelo de aviones comerciales. La FAA prohibió volar los aparatos cerca de estadios de beisbol de Grandes Ligas y de la NFL, de eventos deportivos universitarios de primera división y de carreras automovilísticas importantes. Además de la regulación –que algunos aparatos traen de fábrica– se les impide volar en zonas fronterizas, cerca de aeropuertos y estar a más de 500 metros de altura; aunque según su grado de sofisticación hay equipos que pueden superar por mucho este margen.

En España, Alemania e Inglaterra existen legislaciones específicas. En Latinoamérica también se ha abordado el tema. En República Dominicana el Instituto Dominicano de Aviación Civil desarrolló una norma sobre el uso y operación de los sistemas de aeronaves pilotadas a distancia o drones en su territorio. En Japón hay policías- drones que cazan a otros que vuelen fuera de norma. En Uruguay está reglamentado el uso recreativo y comercial de estos aparatos, al igual que en Chile y Argentina. ¿Y en Venezuela?

“Quien utilice una máquina de estas, con toda la normativa que viene, tiene responsabilidad por el uso de ellas”, asomó González López en VTV. Al parecer, la norma viene. Édgar Zambrano, presidente de la Comisión de Seguridad y Defensa de la Asamblea Nacional, explicó que han tenido intercambios informales con el Ministerio de Relaciones Interiores en los que les han informado de su intención de presentar una ley para regular las aeronaves pilotadas de forma remota. “Aún no la hemos recibido. Habrá que ver qué tan específica es y si no choca con la Ley de Aeronáutica Civil; pero es indudable que hay que regularlos porque ahora circulan abiertamente”.

El 17 de febrero, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil convocó a varios empresarios que utilizan drones para discutir los aspectos que debería considerar la regulación. La abogada Esther Durán participó en la discusión. “Podría ocurrir que haya que registrar todas las aeronaves, su tipo, a quién pertenece y con qué fin se utiliza. Cualquiera no debe pilotar un dron, quien lo haga debería tener una certificación y conocer las regulaciones del espacio aéreo”, afirma.

Durán asesora a quienes utilizan estos equipos: “Un dron puede ser muy beneficioso, en operaciones de búsqueda y salvamento, o para realizar trabajos audiovisuales; pero también se puede usar con fines no tan positivos. Con la cámara es muy fácil vulnerar la privacidad y hasta la seguridad del Estado, con ellos se podría traficar drogas, meter armas en la cárcel o espiar a la policía. Y alguien que no conozca las reglas del aire puede fácilmente ocasionar un accidente”.

La Ley de Aeronáutica Civil es la única referencia en Venezuela de una normativa que pudiera aplicarse a los drones. El artículo 81 señala que “los vuelos de objetos que sin ser aeronaves se sostienen y transitan por el espacio aéreo están sujetos a la inspección y control de la Autoridad Aeronáutica”.

El 6 de diciembre por disposición del Ministerio de Defensa se prohibió por primera vez en el país el uso de los aviones controlados en forma remota. Esa noche el ministro Vladimir Padrino López informó que entre las 78 incidencias electorales se registró el uso de un dron en las cercanías de un centro de votación, por lo que el Plan República se vio en la necesidad de bajar el equipo del aire.

Más allá de la coyuntura electoral, existe la duda sobre si estos equipos pueden volar sobre edificaciones como el Palacio de Miraflores, La Casona o Fuerte Tiuna. En teoría, sobre los drones aplicarían las mismas restricciones que existen sobre el helicóptero de Traffic Center, por ejemplo. El artículo 57 de la ley expresa: “Corresponde al Ejecutivo Nacional fijar y publicar las zonas prohibidas, restringidas y peligrosas para la navegación aérea”. La disposición aplica también para el uso del espacio aéreo por objetos que sin ser aeronaves se desplazan o sostienen en el aire.

Luis Enrique Vargas, abogado especialista en Derecho Aéreo, asegura que el gobierno ha sido descuidado con respecto a normar el uso de drones que, opina, pueden ser un peligro potencial para el tránsito aéreo. “No basta con que los equipos traigan unas configuraciones de fábrica. Es necesario tomar medidas preventivas, sobre todo cuando se trata de aparatos tan fáciles de transportar”.

Vargas afirma que sin un reglamento específico no se podría aplicar una sanción en caso de que un dron sobrevuele una zona de seguridad. “El problema está en que se tome una medida de forma discrecional. Si existiera un reglamento los ciudadanos tendrían claros cuáles son sus derechos, obligaciones y deberes”.

Durán agrega: “Aunque se les esté dando uso recreacional el riesgo es el mismo, porque utiliza el mismo espacio aéreo que todos los demás. Un dron no es un juguete. Un niño o un adolescente con un dron es un peligro mucho mayor porque asumen más riesgos con el aparato. Incluso el Seniat debería participar de estas discusiones para que en la aduana sepan qué hay que hacer cuando llega un dron al país”.

 

De mapeo a espías. En cuanto a sus usos el límite es, literalmente, el firmamento. El Ministerio de Agricultura y Tierras los utilizó en mayo de 2015 para hacer reconocimientos aéreos del tipo de cultivos que hay en zonas de Yaracuy. En octubre del año pasado, durante la Expo Caracas Productiva 2015, la Corporación Venezolana de la Juventud Productora explicó al público cómo funcionan los drones. Ese mismo mes el gobernador de Nueva Esparta, Carlos Mata Figueroa, informó que el 911 de su estado cuenta con un dron para sobrevolar la isla. Protección Civil en Cabimas, Zulia, utilizó uno para diseñar un mapa de riesgo de la jurisdicción, y en el festival Suena Caracas, realizado en noviembre, la Alcaldía de Libertador puso a disposición del evento dos drones para grabar el desarrollo de la jornada musical, pese a que entre las recomendaciones de los fabricantes está la prohibición de volar el equipo sobre aglomeraciones de personas.

Para Enrique Martín, especialista en aviación, el asunto está en no complicarse demasiado. “No es lo mismo que se tenga un avión pequeño, utilizado con fines recreativos por un niño, un adolescente o un adulto que lo utilice por el simple placer de volar, a alguien que lo use con fines comerciales y nada de esto se compara cuando se utiliza con fines militares. Si se va a legislar hay que hacerlo con lógica, no para crear más burocracia, ni prohibir por prohibir”, dice Martín.

En la Asamblea Nacional también se ha discutido el uso militar que pueden tener estos equipos. El 8 de enero de 2015, la entonces vicepresidente del Parlamento, Tania Díaz, declaró con respecto a la Ley para la Defensa de los Derechos Humanos y Sociedad Civil de Venezuela, firmada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama: “Esto puede pasar por el uso de drones para interferir nuestra comunicación soberana e incorporar contenidos a través de las señales radiales o televisivos que respondan a los intereses estadounidenses”. Al mismo tiempo, en la página web de la Agencia Venezolana de Noticias de cuando en cuando aparecen noticias que informan de ataques en Siria, Libia y Afganistán, mediante el uso de drones estadounidenses.

Pero el uso militar de los drones tampoco le es ajeno a Venezuela. El 30 de mayo de 2013 el presidente Nicolás Maduro inició las operaciones del Sistema Arpía de aviones no tripulados, en la Base Aérea Libertador de Maracay. Aseguró que con el plan buscaba preservar la paz y la seguridad del país, reforzar la vigilancia y control del espacio aéreo, la vigilancia de las fronteras y combatir el narcotráfico. Los aviones no tripulados del Sistema Arpía se construyeron con el respaldo tecnológico de Irán y serían manejados por efectivos de la FANB. Sin embargo, en los últimos dos años no se ha informado más nada de este proyecto.

 

Dron al rescate

La primera vez que se utilizó un dron en Venezuela para un rescate fue en Caracas. Protección Civil Sucre, con el apoyo de voluntarios de la ONG Rescate Caracas y del servicio de filmación y fotografía aérea Drone Tricolor participaron en la búsqueda del niño Manuel Alejandro Montilla, de 6 años de edad, lanzado al río Guaire por su padrastro el 20 de septiembre de 2015.

“Como puede alcanzar distintas alturas permite mirar lugares muy altos o a los que les resulta difícil llegar a un bombero sin poner en riesgo la vida”, explicó Gabriel D’Andrea, director de PC Sucre. Durante las labores de rescate se alcanzaron más de 14 horas de vuelo con los cuadricópteros –lo que constituye un número alto, considerando que un dron, por la capacidad de la batería, no puede estar en el aire por más de 25 minutos. D’Andrea subraya que también pueden utilizarse para revisar lugares de alto riesgo, en los que haya deslizamientos activos, para hacer mapas de riesgo o inspeccionar obras de ingeniería o tuberías.

Gilbert González, de Rescate Caracas, dijo que con el dron se utilizó el mismo protocolo de una búsqueda a pie; establecían una planificación previa del vuelo para no interferir con los helicópteros que participaban en la búsqueda. Por las características del dron fue posible visualizar en tiempo real las imágenes de la cámara; que luego se analizaban con mayor detalle en un monitor más grande. El niño nunca apareció. González llama la atención sobre la necesidad de tener destrezas al momento de manejarlo en emergencias: “El piloto viene a ser como los ojos del dron. No es volar por volar. Hay que saber volar”.