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“Situación en Venezuela amerita mayor intervención de Colombia”

Camilo Gómez, ex comisionado de paz de Colombia / CORTESÍA

Camilo Gómez, ex comisionado de paz de Colombia / CORTESÍA

Camilo Gómez, ex comisionado de paz de Colombia, negó llevar a cabo una negociación paralela con las FARC. Cuestionó el actual proceso de negociación que se celebra en La Habana por considerar que no incorpora los distintos actores políticos y sociales del país.  Para la segunda vuelta electoral del 15 de junio, apoya a Óscar Iván Zuluaga a quien considera el hombre del cambio

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El ex comisionado de paz del gobierno del ex presidente de Colombia, Andrés Pastrana (1998-2002), y ex candidato a la vicepresidencia por el Partido Conservador, Camilo Gómez, expresó que a la par de los buenos oficios de Venezuela en las negociaciones de paz, entre Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, quisiera ver una posición más radical de Caracas frente a los ataques que se sufren en Colombia por parte de la guerrilla.

Gómez, cuyo partido hizo alianza para la segunda vuelta electoral del próximo 15 de junio con el candidato a la presidencia del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, calificó de débil la posición del candidato-presidente del Partido Social de Unidad Nacional, Juan Manuel Santos, en la búsqueda de una solución a la crisis en Venezuela, razón por la cual cree que Colombia debe tener una mayor intervención.

De igual forma, considera que el mandatario es el responsable de la polarización política en su país.

--Se agudizó la polarización política en Colombia de cara a la segunda vuelta electoral entre el ala conservadora-militarista del aspirante Óscar Iván Zuluaga y la moderada del candidato-presidente Juan Manuel Santos? --Hay una polarización generada por el gobierno de Santos. Dividió al país entre los que supuestamente quieren la paz y los que no. Esto no es útil. Todos los colombianos queremos la paz pero no necesariamente cómo lo está haciendo Santos. Eso generó más polarización. Una campaña presidencial como la actual tiene como característica que, en la primera vuelta (25 de mayo), 70% de los colombianos no quiso la reelección. Lo que se siente es que no hay interés en que el país vuelva a elegir al presidente Santos por temas distintos a la paz. Hay inconformidad con los sistemas de salud y educación e incumplimiento con el desarrollo de infraestructuras, entre otras razones.

--Los colombianos tuvieron la oportunidad de expresar esa inconformidad a través del voto en la primera vuelta electoral y por el contrario hubo la abstención más alta en los últimos 20 años (60%). --Fue una abstención más alta de lo usual. Vamos a ver cuánta abstención se produce en la segunda vuelta, pero sí hubo un voto mayoritario en contra de la reelección. Un 70% de los ciudadanos votó por candidatos distintos a la opción de Santos y eso mostró que no hay interés en la reelección del presidente.

--En tal caso, el que se hayan medido cinco candidatos a la presidencia también explica la dispersión del voto. --Ese voto vamos a ver cómo se comporta en la próxima elección con sólo dos candidatos. Ahora un elector o vota por la reelección o lo hace por un gobierno diferente.

--¿Zuluaga representaría realmente un gobierno diferente cuando responde a la visión del expresidente Álvaro Uribe? --Sí, tiene una línea y pertenece al partido político fundado por el presidente Uribe (Centro Democrático) pero sería un gobierno distinto al actual.

--¿Qué sería distinto? --La política del candidato Zuluaga estaría centrada en temas relacionados con la seguridad urbana, la lucha contra la corrupción que fue el acuerdo que firmó el Partido Conservador y una orientación económica distinta basada en el fortalecimiento del aparato privado y la reindustrialización de Colombia que se ha perdido. A diferencia del candidato Santos que ha apostado a una solución más estatista que en Colombia no ha resultado muy eficiente.

--¿De ganar Zuluaga la segunda vuelta significaría el cierre de las negociaciones de paz entre Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que comenzó a finales de 2012 en Cuba? --Cuando se concretó el acuerdo entre la candidata Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador) y Zuluaga se acordó continuar con las negociaciones pero con condiciones y mostrando al país qué es lo que se está negociando. La paz la queremos todos, no sólo Santos.

--Las FARC se mostraron cautelosas ante las exigencias de Zuluaga emitidas antes de la segunda vuela electoral. --Colombia no quiere el proceso de paz tal y como se está llevando a cabo, dividiendo al país cuando lo que se debió hacer es llamar a los distintos sectores en torno a la misma. Eso se hace convocando a las fuerzas políticas y los foros sociales alrededor del proceso, contando el contenido de los acuerdos y en qué se está avanzando y en qué no. El gobierno optó por no decir qué es lo que se está negociando y sacar unos comunicados generales. Yo lideré un proceso de paz en Colombia y si me pregunta qué hizo falta, yo le diría exactamente lo que está haciendo falta en este proceso.

--A la par de la demora en el proceso de negociación en Cuba se ha celebrado el cese el fuego puntual decretado por las FARC y el Ejército de Liberación Nacional y el acuerdo sobre drogas ¿Son avances o no? --No conozco ningún acuerdo de cese el fuego definitivo.

Simplemente hubo una decisión unilateral de la guerrilla que tampoco se ha explicado del todo. No se conocen los contenidos de los otros acuerdos firmados.

--El presidente Santos le acusa a usted de mantener con las FARC una relación paralela a la que lleva el gobierno. --No tengo nada que decir porque esa historia no es cierta. Me causa mucha inquietud cómo se enteró el presidente Santos que yo me reuní con el embajador de Cuba en Colombia (Jorge Iván Mora) en mi casa. Acaso ¿sigue a uno o sigue al otro? El embajador y yo somos amigos desde hace mucho tiempo. Hablamos de muchas cosas y desde luego el tema de paz. No tengo idea de dónde el gobierno sacó esa información.

--¿Fue una reunión de orden político? --No, como lo hago siempre desde hace muchos años con este embajador y con otros.

Fue de índole personal --Hubo cierta insinuación en su respuesta sobre cómo el gobierno se enteró de este encuentro, pero en este momento, sobre Zuluaga pesa una denuncia de espionaje electrónico. --La Fiscalía hasta el momento ha dicho que apareció un video que fue cuestionado en su integridad (una prueba de supuesta intervención de los correos electrónicos de Santos y de los delegados, en Cuba, de las FARC), pero esa investigación no ha culminado. Es muy importante que las investigaciones sobre eso, así como otros aspectos como la acusación de la participación del narcotráfico en la campaña de Santos, se conozcan.

--A Santos se le acusa de coquetear con La Habana y el proceso revolucionario en Venezuela ¿Cuál debe ser la política de Bogotá con Caracas? --Yo puedo plantear lo que en la campaña con Marta Lucía Ramírez dijimos: La posición del presidente Santos ha sido débil. No somos los únicos que la hemos criticado. La actitud ha sido permisiva. La situación en Venezuela es muy compleja y amerita, dentro del respeto a su soberanía, una mayor intervención de Colombia.

Debería acudirse a la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos. Desde Colombia se ve que hay un problema en la democracia venezolana. La oposición está siendo perseguida.

Además, hay tres millones de colombianos viviendo en Venezuela.

--¿Qué observación tiene sobre el supuesto vínculo del gobierno de Venezuela con la guerrilla? --Por mi experiencia, cuando en el gobierno del presidente Andrés Pastrana le solicitamos al presidente Chávez su intervención lo hizo, ayudó a Colombia en el desarrollo del proceso de paz y cuando hubo discrepancias se utilizaron los canales diplomáticos correspondientes para aclarar la situación. En la actualidad, quisiera uno ver una posición más radical del gobierno de Venezuela frente a los ataques que se sufren en Colombia por parte de los grupos guerrilleros.

Hay que diferenciar los dos escenarios: Uno es la colaboración con la paz y el otro es colaborar para evitar que se presenten problemas en la frontera.