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Invap (Investigaciones aplicadas) es una empresa pública argentina / Prensa Casa Rosada

Invap (Investigaciones aplicadas) es una empresa pública argentina / Prensa Casa Rosada

La firma argentina a la que Venezuela encomendó la dotación de sus centros de radioterapia forma parte de la avanzada kirchnerista de promoción de sus empresas

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“Toda tecnología es política” se tituló la ponencia que ofreció Héctor Otheguy durante una jornada científica en Argentina el pasado 28 de agosto. Es el gerente general de Investigaciones Aplicadas, Invap, la empresa que desde octubre de 2004 tiene en sus manos el contrato que dio forma al Plan Nacional de Dotación de Equipos de Radioterapia y Medicina Nuclear de Venezuela. En la charla habló de la importancia geopolítica de esa empresa pública sureña, en especial para el área de defensa, que ahora ocupa gran parte de su producción.

El contrato para proveer equipos médicos se firmó en los albores de la relación binacional, cuando estaba reciente la firma del convenio integral de cooperación entre ambos países. El gobierno de Néstor Kirchner había comenzado una campaña de promoción de las empresas de su país que tenía ocupada a todas sus delegaciones y embajadas. La de Caracas era una de las más movidas, según los reportes de la prensa argentina. Las ruedas de negocios y visitas comerciales comenzaron a intensificarse en 2004.

Invap, empresa de investigación en el área nuclear y una de las principales exportadoras de tecnología argentina, entró en los planes del gobierno kirchnerista como una de las firmas que produciría bienes para transar con Venezuela a cambio de los envíos de combustible de Pdvsa. Encontró en Hugo Chávez a un buen cliente.

Al conocer detalles del contrato, el diario argentino Clarín señaló: “La exportación de tecnologías de punta –avalada por la Agencia Internacional de Energía Atómica– es también un instrumento de la política exterior, en un mundo en el que los países desarrollados cada vez más monopolizan este tipo de negocios. Por eso desde la dirección de Asuntos Nucleares de la Cancillería se apoya las gestiones de Invap en el exterior”.

Con el apoyo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández y la intermediación del Ministerio de Planificación Federal, encabezado por Julio de Vido, Invap logró contratos para la fabricación de radares y cámaras de reconocimiento para la Fuerza Aérea de Argentina, además de satélites.

Los socios del sur

La empresa, de capital público de la provincia de Río Negro, está enclavada en la ciudad turística de San Carlos de Bariloche. Fue creada en 1976 bajo el cobijo de la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina y tiene cerca de 900 empleados, según su página web.

Los contratos que esta firma y la filial argentina de Philips suscribieron con Venezuela para proveer equipos de radioterapia formaban parte de una macrorrueda de negocios entre los dos países, celebrada en 2004. Se financiarían con el fondo fiduciario creado con los recursos de la importación de fuel oil venezolano por 240 millones de dólares.

Invap se encargó de la coordinación de todas las obras civiles y tareas para el cumplimiento de los objetivos establecidos por el Ministerio de Salud, señaló la firma en la exposición sobre el proyecto en Venezuela, que hizo en 2009 en un simposio del capítulo latinoamericano de la Sociedad Americana Nuclear.

La compañía tiene representación en Venezuela desde finales de los años noventa, cuando vendió un equipo de cobaltoterapia al Hospital Antonio Patricio Alcalá de Cumaná, en lo que fue su primera incursión en el mercado local. Con la llegada del nuevo contrato, los argentinos delegaron en la empresa venezolana Meditron la responsabilidad de desarrollar las obras, instalar los equipos y mantenerlos. “Yo soy el brazo técnico que ejecuta el trabajo. Los contratos los tienen Invap y Philips de Argentina”, indica Antonio Orlando, presidente de Meditron, que tiene 40 años en el mercado local. Además de Invap, representa en el país a Elekta y a Philips, multinacionales que producen el resto de los equipos que llegaron al país gracias al convenio con Argentina. Otheguy no respondió las solicitudes de entrevista para detallar el estatus actual del acuerdo comercial.

El dato más reciente lo da el balance de Invap de junio de 2010, en el que reportan que se habían entregado todos los equipos y construido la mayoría de las obras de infraestructura. “Las demoras en las dos últimas obras fueron debido a cambios de destino ordenados por el Ministerio de Salud de Venezuela. Se calcula que la totalidad del contrato estará ejecutado durante el segundo semestre de 2010, si no surgen nuevos cambios que alteren el cronograma previsto”, indicaron.

Negociación problemática

El contrato con los sureños se firmó durante la gestión del ex ministro de Salud Roger Capella. “¿Por qué lo íbamos a hacer con algún otro país? ¿Con cuál lo haríamos, con Estados Unidos?”, dice el ex funcionario cuando se le interroga sobre los criterios que privaron para contratar a una empresa argentina, en lugar de negociar directamente con las casas matrices que producen los equipos de radioterapia o con sus representantes en Venezuela. Asegura que no recuerda los detalles de la negociación.

Orlando, que también preside la Asociación Venezolana de Distribuidores de Equipos Médicos, afirma que la compra no se hizo a proveedores venezolanos porque existía el compromiso rubricado con Argentina. “El Estado ahora hace sus compras fuera, a través de los convenios con Argentina, Cuba, China o Irán”.

Hugo Chávez asomó que las razones de solidaridad política justificaron la compra. En el Aló, Presidente del 6 de agosto de 2006, cuando presentó el acelerador lineal para radioterapia que acababa de llegar al Hospital Clínico Universitario de Caracas –actualmente parado por falta de mantenimiento–, dijo: “Se aventuran a decir que yo estoy regalándole a Argentina el petróleo, ¡no, no, no!, no estamos regalando nada, sólo que somos hermanos, pues”.

El desarrollo del contrato no estuvo exento de problemas. Orlando señala que hubo un retraso de al menos dos años. “Al poco tiempo cambiaron a Roger Capella por Francisco Armada. Él se oponía a este convenio, nunca llegamos a entender por qué. Hasta que al final dio su brazo a torcer. Las condiciones eran firmar el contrato, dar 30% de anticipo y abrir una carta de crédito. El anticipo lo pagaron en enero de 2006 y es en ese momento cuando comienza efectivamente el acuerdo”, precisa.

La Sociedad Venezolana de Técnicos en Radioterapia, Medicina Nuclear y Dosimetría se quejó en septiembre de 2005 por las demoras. En un comunicado, señalaron que los cursos de actualización para médicos, físicos y técnicos no habían empezado. A la fecha –admite Orlando– las cláusulas que implicaban formación de personal no se han cumplido.

Los problemas con los retrasos del convenio llegaron a la Cancillería de Argentina. En 2010, salieron a luz más de 30 cables secretos que en 2004 envió a Buenos Aires el entonces embajador de ese país en Venezuela, Eduardo Sadous, en el que revelaba detalles de cómo funcionaban los negocios entre los gobiernos de Chávez y los Kirchner. El diplomático redactó un cable en el que informó sobre su preocupación por la demora en la instrumentación del fideicomiso, que generaba problemas a las empresas Invap y Philips por la falta de pago del anticipo de 30% comprometido.

Los cables de Sadous cernieron más sombras sobre los negocios binacionales y sirven como insumos en el proceso legal que abrió la justicia argentina para investigar las presuntas irregularidades en la administración del fideicomiso con el que se cubren los intercambios bilaterales, la existencia de una “embajada paralela” encabezada por Claudio Uberti y el cobro de coimas para la obtención de los contratos con Venezuela en diversas áreas.