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Simón Alberto Consalvi en su oficina del diario El Nacional/Raúl Romero

Simón Alberto Consalvi en su oficina del diario El Nacional/Raúl Romero

Simón Alberto Consalvi escribía con la pantalla de la computadora con fondo azul para que no se le cansaran los ojos. Escribía libros y artículos de prensa. Era un twittero sagaz, ingenioso, fulgurante. Le gustaban los habanos, los dulces de todas partes y el café negro. No le bastaba haber sido presidente encargado de la República, ministro y embajador; además, era fotogénico. Aquí está SAC, el editor adjunto de El Nacional, el mejor amigo del afecto 

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“Simón Alberto Consalvi: un sobreviviente”, entrevista realizada por Maríaeugenia Morales y María Belén Otero, en Trincheras de papel, Los Libros de El Nacional y UCAB, Caracas, 2008.

Mi infancia transcurrió en una finca muy pequeña, minúscula, a la que mi abuelo llamó Cuba Libre. Él era un corso que había llegado a Venezuela a finales del siglo XIX. Probablemente le dio ese nombre por solidaridad con Cuba por la guerra de independencia que libraba ese país contra Estados Unidos.

Soy un campesino arrepentido de haber dejado el campo.

Comencé a escribir en la revista Juventud del liceo Simón Bolívar, en Tovar. En el comité editorial estábamos Orlando Araujo y yo.

Cuando mataron a (Leonardo) Ruiz Pineda, el 21 de octubre de 1952, comenzó la guerra a muerte. La gente ya no nos quería dar escondite, quienes estábamos en la clandestinidad teníamos que alquilar casas a nombre de otras personas. La última casa la alquilamos en Los Palos Grandes y la Seguridad Nacional agarró y torturó al dueño. Ahí vivíamos Antonio Pinto Salinas, Rigoberto Henríquez y yo.

Suscribo completamente una frase del historiador peruano Luis Alberto Sánchez, quien vino a Venezuela cuando tenía apenas 23 años y entrevistó a Juan Vicente Gómez. Para él, “ser historiador es una manera anticuada de ser periodista”. O invirtiendo el problema: ser periodista es una manera contemporánea de ser historiador.

¿Qué es lo que el lector quiere? El lector quiere una interlocución con el periódico. El lector quiere establecer un diálogo con el periódico. Quiere reflexionar, agudizar su imaginación y su conocimiento.

He hecho un recorrido por toda la profesión del periodismo.

Monte Ávila Editores y la revista Imagen fueron expresiones de un extraordinario pluralismo. En Imagen se hablaba de todo menos del gobierno.

Más allá de lo físico, me siento un sobreviviente de las experiencias políticas y de tantas frustraciones, de ver cómo la patria le cuesta a uno tan caro, de ver cómo la patria se le va diluyendo a uno. Sin embargo, sigo pensando en el futuro. Espero seguir sobreviviendo. Sobre todo, espero poder sobrevivir a mí mismo. ¡Amén!


Juan Vicente Gómez, Biblioteca Biográfica Venezolana, El Nacional y Fundación Bancaribe, Caracas, 2007

Juan Vicente Gómez fue epítome de la época de los “gendarmes”, teorizada por aquellos ideólogos que lo rodearon hasta la muerte. Implacable con sus adversarios, manejó el poder de tal modo que se garantizó su ejercicio vitalicio. En el obituario publicado por The New York Times en diciembre de 1935, se le consideró el segundo hombre más rico de América Latina.

Gómez le concedió una extraña entrevista a El Nuevo Diario el 5 de noviembre de 1928 con el único y exclusivo propósito de referirse a la rebelión de los estudiantes de ese año. (…) La entrevista es un monólogo. “El país –dice– sabe que mi corazón está siempre inclinado al bien, y que jamás pasa por mi mente la idea de causarle mal, gratuitamente, a ninguno de mis compatriotas”.

Si Gómez nació y murió en las mismas fechas que Bolívar, el destino le jugó una mala a la hora del sepelio: el 19 de diciembre se cumplían 27 años del golpe de Estado de 1908, celebrado desde entonces como gran fiesta nacional. El espectáculo del día fue diferente a la noche de la soledad.


Auge y caída de Rómulo Gallegos, Los Libros de El Nacional, Caracas, 2010.

La política atraía y rechazaba a Rómulo Gallegos. La política como ejercicio intelectual y como búsqueda de soluciones sociales lo atrajo siempre, y la política como disputa por el poder, sus métodos, sus agresivas maneras, lo alejaba. Fue, por tanto, una relación compleja y su papel político en la historia de Venezuela sólo puede comprenderse como el producto de una gran convicción, la fatalidad de su ejercicio en un momento dado del proceso venezolano.

Para quienes amanecimos al uso de la razón política el 18 de Octubre de 1945 y votamos por primera vez por un Presidente de la República, el ascenso y la caída de Rómulo Gallegos dejaron en nosotros tatuajes indelebles. Gallegos fue figura primordial de la historia de nuestro país en el siglo XX y debemos verlo dentro de ese contexto.

“Quiero ser el Presidente de la concordia”, expresó en su toma de posesión el 15 de febrero de 1948. Pero esas palabras cayeron en el desierto.

Es posible hablar de una concepción galleguiana de la vida y podría afirmarse, además, que Gallegos tuvo una imagen idealizada de Venezuela, de la Venezuela que rodeó su infancia, su adolescencia y su juventud. De allí nació su concepción de la política. Frente a un mundo de arbitrariedades y de barbarie como fue el que conoció en los años primordiales de su vida, él opondría una actitud ética, intransigentemente ética de la política, algo así como una reminiscencia del Contrato Social, la teoría de que las buenas palabras y los buenos ejemplos bastaban para domar a la fiera y persuadir al enemigo. En cada época, no es difícil comprobarlo, los hombres para hacer más leve su tránsito crean mitos que terminan confundiendo con la realidad.

 

Profecía de la palabra. Vida y obra de Mariano Picón-Salas, Tierra de Gracia Editores, Caracas, 1996.

Mariano Picón-Salas es el gran humanista del siglo XX venezolano.

Son pocas las páginas de Mariano Picón-Salas que no partan de la reflexión histórica o conduzcan a ella, aun cuando se trate de relatos o novelas. (…) Lo que Picón-Salas le exigía al historiador contemporáneo era lo que él practicaba con donaire, conocimiento de los hombres y de las épocas, de los estilos y de las costumbres, como también de las ideas, lo cual definió de manera cabal en las páginas breves de los ensayos Historia y arte y Vicisitudes del arte de historiar. En este dice que historiar es mucho más que una técnica para reunir o periodizar épocas y documentos: “Es esclarecer una trama de vida”.

Pocos como él tendieron el “extraño puente entre el mundo de las imágenes y el de los conceptos”, y pocos como él descifraron con mayor agudeza los signos de su tiempo. Su obra ensayística es considerable, coherente, armoniosa y, sobre todo, eminentemente contemporánea y universal.

No se debe temer a lo transitorio ni a lo circunstancial, es preciso ahondar en lo que se vive, porque sólo eso es perdurable.


1989. Diario de Washington, Tierra de Gracia Editores, Caracas, 1990.

Voy a la Casa Blanca. Presento mis cartas credenciales al presidente Bush. Cordial, sin apremios. Conversamos durante doce, quince minutos. Bush es amable, tiene larga experiencia en tratos diplomáticos. La conversación llega a su final y yo me he quedado con las cartas credenciales en mis manos. “Supongo que ese sobre es para mí”, me dice muy sonreído el Presidente.


María Eugenia Bigott no pierde un minuto. Una semana después de nuestra llegada a Washington ya tiene montado su taller, sus maquinarias de carpintería, sus trozos de madera, su saco de yeso. Estas maderas pronto se irán transformando en esculturas de gran formato según puede leerse en los bocetos o en las esculturas pequeñas que le servirán de modelo y de guía.


Escribió el poeta inglés Philip Larkin: “La vida es una colección de días”. Y de papeles…


Llueve sobre Washington. Una ardilla se refugia cerca de la ventana. Me mira con ojos tranquilos.


Voy al Congreso a escuchar a Benazir Bhutto. Los senadores se emocionan con la bella Premier de Pakistán.


Pasen los años que pasen, no parece darse la objetividad en los juicios de la política o de la historia. Por eso resulta casi banal repetir “es temprano para juzgar tal o cual suceso”.


La caída del Muro de Berlín es mucho más que un símbolo. En los grafiti está escrita la historia de la Guerra Fría, la frustración y humillación a la condición humana. Pocos monumentos tan vivientes, pocos testimonios del ultraje a los pueblos como el Muro de Berlín. Abrirlo es una cosa, derrumbarlo un error. El Muro es o era también un espejo.


Le digo a Sofía (Ímber):

—Bacon es el más grande de los pintores de los últimos cincuenta años.

—¿Y Picasso? –responde ella.

—Picasso es de los grandes de la Antigüedad, es decir, de todos los tiempos.


Noviembre, 1989. Llega la segunda Primavera de Praga. Ya no hay tanques que la detengan.


Pienso en Venezuela: sus inmensas posibilidades pueden convertirnos en un país sólido. Basta que el liderazgo comprenda y determine qué es prioritario y qué no lo es. Pienso en Mariano Picón-Salas, en su muerte repentina un primero de enero. Comprensión de Venezuela. Esta y no otra es la palabra clave.


El carrusel de las discordias, Comala, Caracas, 2003.

Uno de los signos más conspicuos de este tiempo venezolano, inicios del siglo XXI, es el retorno de los militares a la política. Expresado el asunto de esta manera, podría suponerse que fueron los propios militares quienes tomaron la iniciativa de politizarse y de interferir en la vida civil, y nos condenaría a la noria de las interpretaciones confusas que han predominado en la historia, alterando un diálogo franco entre civiles y militares. Ese diálogo, a mi juicio, es una de las grandes prioridades venezolanas. Los desafíos de la sociedad democrática no pueden ser asumidos si antes no se despejan las incomprensiones y las reticencias, porque para resolverlos se requiere una relación armónica entre el poder civil y la sociedad, en general, y los militares que forman parte de ella.

Ningún régimen se esmeró más que el régimen de los civiles en la capacitación de los militares. Nunca antes habían existido unas Fuerzas Armadas mejor dotadas, intelectual y materialmente, que las de estos tiempos que vienen de 1959. (…) Pero ningún problema social se resuelve para siempre y la ambición política de los militares se perfiló otra vez desde el famoso juramento del Samán de Güere, en 1982, cuando un grupo de oficiales medios decidió conspirar para tomar el poder. Volvimos así al siglo XIX.

Es urgente rescatar el apoliticismo de las Fuerzas Armadas, y en eso, los civiles estamos obligados a prestar toda nuestra contribución, tanto en el debate como en nuestra conducta.


El trinar de la inteligencia

 11 de marzo

“Lea a Jurate Rosales en El Nuevo País: Las venas abiertas de Venezuela”.

“Vendo mis acciones en la Gaceta Oficial. Recibo bolívares”.

“No hay condiciones aquí para una campaña electoral”.

“Maduro está desconcertado. Mal síntoma. Guerra a muerte. Amenazas prematuras. Reacción inexplicable”.

 

10 de marzo

“A la candidatura de Rómulo Gallegos en 1941 la llamaron ‘candidatura simbólica’. Han pasado más de 70 años”.

“Al fin descubrimos al enemigo: somos nosotros mismos. Olafo”.

“Al ministro de Defensa le falta gramática”.

“Como ustedes saben, yo no tengo favoritos en la tripulación. Olafo”.

 

9 de marzo

“Mi psiquiatra me pidió una cita para consultarme lo que le estaba pasando”.

“Agencia de Inoculaciones Mentales. Servicio a domicilio. Absoluta reserva.

Precios solidarios”.

“La muerte de ningún presidente de la era democrática conmovió tanto a la empresa privada como la muerte de Hugo Chávez”.

 

8 de marzo

“Los cardenales, al fin, decidieron entrar al conclave el próximo martes. El Espíritu Santo sea con ellos”.

“Aquí va a pasar algo”.

“Si usted quiere ser candidato presidencial, hable primero con el ministro de Defensa”.

 

5 de marzo

“Aun cuando aparezcan armados de acero, el viento derrumba los castillos de naipes”. 

“Nadie detiene los relojes”.

“Tengo la impresión de que todos los cardenales conocen la verdad”.

 

4 de marzo

“¿Qué haremos cuando se acaben los rumores?”.

“Cuidado con el gallinero. Esto se está poniendo demasiado barato”.

“El tiempo apremia y no nos damos cuenta”.

 

25 de febrero

“El nuevo vicepresidente de Cuba tenía una año de edad cuando Fidel atacó el Cuartel Moncada”.

“Declaró el ministro de Defensa que todo está tranquilo. 23 de noviembre de 1948”.

“Daniel Day-Lewis salvó la noche”.

 

24 de febrero

“Creo que a Maduro le falta un poco de silencio”.

“Me gustó Argo. Pero prefiero Lincoln”.

 

23 de febrero

“Misterio: ¿Quién nombró a Jesse Chacón?”.

“Insulza: ‘La próxima semana se sabrá si Chávez puede gobernar o no’. Pasaré en vela el fin de semana”.

“A las encuestas de Jesse les pondrán ahora música. Tu país está feliz”

“Todo está tranquilo. Menos yo”.

“Raúl renunciará para que vuelva Fidel. Que vaina tan buena”.

“Pienso que es un disparate eso de que los estudiantes vayan al Hospital Militar. Los enfermos merecen todo respeto”.

“Tengo la impresión de que quien puede trabajar 5 horas dando instrucciones puede juramentarse en 5 minutos”.

“Votaré por Lincoln”.

 

22 de febrero

“No sé a quién creerle, si a Rigoberta o a Insulza”.

“Sin chequera no hay liderazgo. Sorry”.

“¿Quién escribió la carta de Chávez a la Cumbre de jefes de Estado de América del Sur y África?”.

“Uribe anda buscando un gallo para enfrentarlo al presidente Santos”.

“No hay que desesperar. Este no es el momento para medidas humanitarias. No hay quien las tome”.

“Rafael Correa tiene labia, pero le falta la chequera”.

“Si se trata de labia, Cristina la tiene mejor que Correa”.

“La Misión Vivienda no alcanza para albergar a los cubanos que se están mudando para Venezuela”.

“Italia celebrará con la ingobernalidad los 500 años de El Príncipe de Maquiavelo”.

 

18 de febrero

“Bienvenido a donde siempre ha debido estar”.

 

“Pippa tiene mejores piernas que Kate, pero Kate tiene mejor estrella”.

“China se prepara para consolidar la clase media. En Venezuela la destruyen

en nombre de Mao”.

“En Venezuela, a la clase media la llaman oligarquía”.

“Fidel expresó su satisfacción por retorno de Chávez. Se entiende. A buen entendedor pocas palabras bastan”.

 

12 de febrero

“Con el petróleo a cien dólares, la gran revolución bolivariana arruinó a Venezuela”. 

“El pueblo agradecido por la ruina votará otra vez por el chavismo”.

“Benedicto decidió renunciar cuando vio a Fidel Castro en La Habana, y dijo:

Ni de vaina. Pero lo dijo en latín”.

 

9 de febrero

“Al exhibir la firma de Chávez, sus ministros quieren echarle la culpa. Yo no fui”.

“Todos somos Chávez. No imaginan lo grande que les queda. Que se dejen de eso. Y que asuman lo que son”.

 

4 de febrero

“¿Qué habría sucedido si el 4F asesinan a Carlos Andrés Pérez, como se lo proponían los golpistas?”.

 

31 de enero

“Le queda muy bien a Lula la guayabera roja. Que se la ponga en Brasil”.

“Todos los niños de Venezuela deben solidarizarse con Ivana Simonovis”.

 

25 de enero

“Desde este ventanal de los viernes, me aprendo de memoria la montaña”.

“Vendo detector de magnicidas a precios de ocasión”.

 

23 de enero

“El Parlamento no es un lugar para boxear, sino para pensar y debatir”.

“Ya sabemos que son machos, pero por favor cálmense...”.

“Dichosos tiempos aquellos en que me fumaba un habano después del desayuno”.

“Cuánta falta hace Chávez. Esto da tristeza”.

“Ante el 23 de Enero, lo menos que puede hacer el PSUV es callar. No puede convertirlo en un día de guerra”.

 

20 de enero

“Los gobiernos de América Latina dan pena”.

 

19 de enero

“Siempre sostuve que estos serían los últimos años de la decadencia venezolana”.

“Chávez enfermó porque en su gobierno nadie servía y tenía que hacerlo todo.

Muy simple”.

 

18 de enero

“Vale la pena que los venezolanos repasen las palabras de Chávez del sábado

8 diciembre y averigüen quiénes torcieron el rumbo”.

 

15 de enero

“Criticar a Capriles por haberle dado la mano a Maduro es una cursilería”.

 

11 de enero

“Que tristes estos tiempos sin café, sin tabaco, sin gramática”.

“Quiero ser jefe civil para poner presos a los mecánicos”.

“Quisiera saber qué piensa Nicolás Maduro cuando se arregla el bigote frente al espejo”.

“Pensar que la democracia venezolana amamantó a Daniel Ortega me llena de amargura”.

“El salvavidas pasa, me mira y piensa que puedo ser el próximo ahogado”.

“Pídeles sus títulos a los que te persiguen, pregúntales cuándo nacieron, diles que te demuestren su existencia. R. Cadenas”.

 

5 de enero

“Toda la mediocridad de dos siglos quedó superada este 5 de enero de 2013”.

“Nunca imaginé que la decadencia llegara a estos abismos”.

 

4 de enero

“Si no se cree en rumores, ¿en qué más se puede creer?”.