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Roberto Lückert: “No se puede seguir peleando por una botella vacía”

Monseñor Roberto Lückert | Foto Archivo El Nacional

Monseñor Roberto Lückert | Foto Archivo El Nacional

Para el arzobispo de Coro, una penitencia para la oposición es entender que “dispersos no harán nada por Venezuela”. Reconoce haber incendiado muchos bosques con su lengua desde que es sacerdote aunque asegura no haber sido travieso en su niñez; advierte que, en lo relativo a los presos políticos, el gobierno ha demostrado “no solo corazón de piedra, sino también exclusión total”

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— Según Dios, ¿cuándo será el tiempo perfecto para Venezuela?
— Solo Él lo sabe. Por los vientos que soplan, no creo que esté muy cerca.

— ¿Una penitencia para el soberano?
— Que entiendan que en la cuarta república se vivía mejor.

— ¿Por eso es que la Iglesia no tuvo problemas con la “cuarta”?
— Los tuvo. Ellos tampoco fueron santos para prenderles velas.

— ¿Una penitencia para la revolución?
— ¡Tantas! Hacer un examen de conciencia y darse cuenta de los errores.

— ¿Para la oposición?
— Que entiendan que dispersos no harán nada por Venezuela. No se puede seguir peleando por una botella vacía.

— ¿Un pasaje bíblico acorde con esta encrucijada?
— La primera carta del apóstol Pablo a los corintios; en su versículo 13 habla de lo que debe ser el amor; te explica que hay cosas que tenemos que aguantar para bien.

— ¿Le gustaría pertenecer al tribunal del Vaticano contra la pederastia?
— No. Eso no es un problema entre los curas venezolanos.

— ¿Una particularidad del papa Francisco?
— La sencillez y la cercanía.

— ¿Un político sencillo?
— Luis Herrera Campins. Murió pobre y sin escoltas.

— ¿Qué haría con las riquezas del Vaticano?
— Son patrimonio mundial de la humanidad, para disfrute de cristianos, católicos y otras religiones. No se pueden vender.

— ¿Una travesura cuando niño?
— Nunca fui travieso.

— Según el gobierno, ahora sí…
— (Risas) ¡Es que el gobierno es más delicado que nalga de niño!

— ¿Tuvo novia?
— Sí, y la empavé. Bailé con ella y aún no se ha casado.

— ¿Su piropo mental habitual?
— Qué bien te hizo Dios.

— De tenerlo al frente, ¿qué le diría?
— Mi gran clamor: ¡Señor, mete tu mano e ilumina a ambos bandos!

— ¿Y al papa?
— El planteamiento de la crisis venezolana que le expuse durante nuestra última reunión.

— ¿Y a Maduro?
— Que se cure de la sordera.

— Si “el que tenga oídos que oiga”, ¿por qué a Maduro le da otitis justo cuando se reuniría con el sumo pontífice: libre albedrío o voluntad divina?
— (Carcajadas) Voluntad divina; hay que creerle que se enfermó por temor de enfrentarse a alguien que está muy bien informado.

— ¿Será cuestión de un milagro la misericordia oficial para los presos políticos?
— El gobierno ha demostrado no solo corazón de piedra, sino también exclusión total, con telón de Franklin Brito.

— ¿Será eterno el cuartel de la montaña?
— Sí, es parte del culto idolátrico. Están tan mal electoralmente que tienen a Chávez haciendo campaña.

— ¿El destino de un soberano idólatra?
— Terminar en el abismo de un país que se nos derrumba.

— ¿A pesar de que “Cristo hubiera sido chavista”?
— (Risas) El del evangelio no es un Cristo con dinero y una chequera que camina por América Latina; nunca fue socialista en el sentido rojo rojito de la dictadura cubana aplicada en Venezuela.

— ¿El pecado capital del venezolano?
— La amnesia.

— ¿El suyo?
— A veces, la comida.

— ¿Y de la Iglesia en Venezuela?
— Puede ser querer convertirnos en perros mudos.

— La Biblia advierte sobre los pecados de la lengua. ¿Cuántos bosques ha prendido la suya?
— Desde que soy cura, muchos.

— ¿Bendeciría un matrimonio homosexual?
— No puede ser; se trata de dos personas con problemas que hay que respetar e incluir, pero también ayudar y orientar.

— ¿Pone la Iglesia la otra mejilla?
— Claro que sí, somos cristianos. La Iglesia debe predicar con el crucifijo.

— ¿Quién predica más en los cerros: los políticos o los clérigos?
— Los curas. Los diputados de Coro no han pateado los montes y caminos abandonados.

— Aparte de los de Yare, ¿danzan otros diablos?
— Sueltos y agresivos. Siempre salen en la prensa.

— ¿Y curas en la palestra política?
— Como trabajo pastoral tenemos la obligación de denunciar lo mal hecho. Y el gobierno nos tilda de político-partidistas. Nos invita a quitarnos la sotana y que olamos a incienso de sacristía.

— ¿Sermón de cura tumba gobierno?
— Tal vez sí, si tienen oyentes positivos. Los curas y los obispos no estamos para tumbar gobiernos.

— ¿La pastoral que quiere, pero no puede?
— La frustración que tengo por no ayudar a los presos políticos, Iris Varela no me lo permite.

— ¿Volverán los Mikel De Viana?
— Claro que sí. Él hizo un gran papel.

— ¿Persistirán los Camilo Torres?
— Sus denuncias sobre la injusticia están vigentes.

— ¿Y las relaciones entre evangélicos y católicos?
— La Iglesia Evangélica ha cambiado. También está preocupada por el país. Nos encaminamos a una reunión entre ella y la Conferencia Episcopal.

— ¿Será otro milagro la conciliación?
— Mientras gobierno y oposición no cedan.

— ¿Quién debe primero?
— El que dirige el país. Solo, sin la oposición, jamás lo logrará.

— ¿Escucha la voz de Dios?
— Por supuesto. Lo intento todos los días y la oigo.

— ¿Qué le dice?
— Que somos un gran país; pese a que no se ve una salida a corto plazo, me anima a vivir la esperanza.

— ¿Vencerá David a Goliat?
— Lo hizo en la antigüedad. Hoy el pueblo tiene la opción electoral.

— ¿Qué pasaría en Venezuela si ambos bandos compartiesen un retiro espiritual?
— Sacarían buenos propósitos para mejorar el país. Somos hombres de fe. Creemos en los milagros.