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Riesgo al abrir el grifo

En tres puntos falla el control de calidad del agua que se consume en el área metropolitana de Caracas: en los embalses, convertidos en receptores de contaminantes orgánicos y químicos; en las plantas potabilizadoras, diseñadas hace por lo menos 50 años para procesar agua cruda no sometida a la presencia de metales pesados, y en una red de tuberías cuya vida útil expiró y que se han hecho permeables a sustancias peligrosas. Los constantes racionamientos también están relacionados con el aumento de enfermedades de origen hídrico. Aunque el gobierno prometió modernizar la infraestructura e invirtió el año pasado 289 millones en ello, solo avanzó 3% 

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Ni incolora ni inodora. Por los grifos de la urbanización Santa Rosa de Lima ha salido agua de color marrón y de olor fétido. A los vecinos de las residencias Orituco les alarmó de tal manera el aspecto del líquido que comenzaron a recibir hace aproximadamente 9 meses que, luego de comprobar que la limpieza del tanque no solucionaba el problema, encargaron un análisis al laboratorio especializado Otecnagua. El resultado de la medición, tomada en varios puntos de la red de distribución, no pudo ser más

desalentador: el agua no es apta para el consumo humano.

Los afectados no son únicamente quienes residen en alguno de los 83 apartamentos de ese edificio, porque se trata de una situación que se repite en otros puntos del sector donde residen unas 6.000 personas, señalan Beatriz Viloria y María Elena Arnal, integrantes de la junta directiva de Asolima. Los habitantes de la urbanización, afirman, han sufrido problemas gastrointestinales y dermatológicos que atribuyen al agua contaminada.

Luego de que las denuncias sobre la irregularidad fueran difundidas en medios de comunicación se presentaron en la urbanización técnicos de Hidrocapital que confirmaron el diagnóstico. El informe que les adelantaron señalaba, entre otras cosas, que no había rastros de cloro residual, indicador por excelencia de la inocuidad del agua.

³Nos dijeron que aparentemente hay una fisura de tuberías de aguas limpias y que se están contaminando con aguas servidas. Quedaron en enviarnos los resultados oficiales de los estudios el pasado 11 de julio y hacer una prueba mediante geofono para localizar la fuga, pero aún los estamos esperando², señalan.

Yazenia Frontado, presidenta de la Asociación Suramericana para el Agua y de la Asociación Venezolana para el Agua, señala que la falta de información sobre lo ocurrido en Santa Rosa de Lima no es una excepción, porque el misterio rodea todo aquello que tiene que ver con este tipo de análisis. ³Es muy difícil conseguir estudios oficiales. Los ciudadanos o las organizaciones acuden a las empresas hidrológicas a pedir los resultados y se los niegan y, es más, está prohibido suministrarlos. Eso alimenta las dudas, porque el agua llega marrón o blanquecina, con un sabor particular, totalmente distinta a como debería ser², indica.

Nutrientes indeseables. La Gaceta Oficial 36.395, publicada en 1998, contiene el decreto que establece las condiciones sanitarias que debe cumplir el agua para el consumo humano en el país. Entre otras cosas el documento señala que no debe presentar agentes patógenos, como virus, bacterias u hongos, ni contaminantes químicos. Su aspecto también está sujeto a regulaciones: no debe verse turbia ni tener sabores u olores desagradables.

Sin embargo, los obstáculos para alcanzar esos parámetros comienzan desde la

fuente: los nueve embalses que surten la región metropolitana distan de estar en condiciones óptimas. Ernesto González, director del Instituto de Biología Experimental de la Universidad Central de Venezuela, recuerda que, a las dificultades de enviar agua a la capital, un trabajo complicado y costoso por el largo recorrido que implica y la altura de las cuencas, hay que sumar también el reto que supone la contaminación creciente a la que los reservas del líquido están sometidas.

³Los embalses deberían estar en zonas protegidas pero están en lugares que han sido invadidos desde hace muchos años². La urbanización desordenada en esos sectores y un vertido descontrolado de aguas servidas han hecho que aumente excesivamente la materia orgánica que llega a los ríos y lagos, lo que se conoce como eutrofización.

Frases que en otros contextos podrían tener una connotación positiva, como ³enriquecimiento con nutrientes² y ³productividad biológica², en este caso se traducen en efectos indeseables: el agua que debería ser límpida se convierte en hábitat propicio para la proliferación de plantas como la bora y la lemna, así como de microalgas, fitoplancton o cianobacterias que tiñen de verde el agua que condiciones ideales debería ser transparente.

Aunque el problema afecta en general a todos los embalses, hay matices. Para González es preocupante el caso de Camatagua, que estudió de cerca para un proyecto financiado por el Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. ³El afluente principal era el río Guárico, pero se le metió agua del Tucutunemo, que sale de Taiguaiguay y que a su vez iba a alimentar un sistema de riego. Se trata de un líquido que recibe un tratamiento inadecuado y que lo que ha hecho es dejar a Camatagua en un estado completamente eutrófico².  En la planta de Taiguaiguay debería hacerse un tratamiento terciario por el trasvase que trae aguas del contaminado Lago de Valencia. Como ese proceso no se cumple adecuadamente esas aguas llegan contaminadas al río Guárico, el principal alimentador de Camatagua.

La consecuencia es perfectamente visible: hace quince años el agua era transparente hasta alcanzar cuatro metros de profundidad, pero hoy en día comienza se ve turbia a menos de un metro de la superficie. Las imágenes fotográficas son elocuentes: el paisaje azul y brillante que mostraba Camatagua en 1997 es ahora verdoso y opaco.

González y María Leny Matos, del Laboratorio de Plancton de Hidroven, en el libro Desafíos del agua urbana en las Américas, perspectiva de las Academias de Ciencias, recientemente publicado, señalan que hay rastros de metales pesados como cobalto, cromo, cobre, niquel y zinc en los embalses Quebrada Seca, Lagartijo y La Pereza, que superan los valores que la norma considera tolerables. ³La presencia de esta contaminación en los sedimentos pudiera ser relacionada con el agua bombeada hacia estos embalses desde el río Tuy, el cual recibe altas descargas de aguas domésticas e industriales², dicen en el texto.

Modernización en espera. El filtro obligado a remediar la maraña de problemas que trae el agua de los embalses está en las plantas potabilizadoras, que en el caso de Caracas suman 6: La Mariposa, Caujarito, Macarao, Mariches, La Guairita y La Pereza. Sin embargo, grupos ambientalistas han expresado reiteradamente sus dudas sobre el funcionamiento de este servicio.

El informe que presentó la ONG Aguaclara con miras a la evaluación del cumplimiento por parte de Venezuela del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en junio pasado, expresa que la mayoría de estas instalaciones se construyeron entre las décadas de los cincuenta y los setenta. ³Son plantas tecnológicamente convencionales y se ajustaron perfectamente al agua cruda que debían procesar. Sin embargo, hoy, las condiciones y la contaminación de las aguas que se intentan procesar son totalmente distintas².

Frontado coincide con que las plantas potabilizadoras, tal como están, no parecen ser suficientes para purificar un líquido sometido no sólo a contaminantes orgánicos y aguas residuales, sino también a vertidos industriales y metales pesados. ³No podemos tener veracidad científica del funcionamiento de las plantas, hasta que no se tome la muestra y se sepa la composición².

En la respuesta que el Estado venezolano presentó en la evaluación de la ONU se sostiene que el país ha logrado abastecer con agua potable a más de 90% de la población. En el documento destacan el Plan Nacional de Agua, cuya meta principal es incorporar al servicio a 650.000 habitantes, para alcanzar un porcentaje de 98% de cobertura en 2015. Allí recuerdan que el plan estatal comprende la ³construcción, rehabilitación, mejora y optimización de las infraestructuras como embalses, plantas potabilizadoras y redes de distribución².

En todo caso, la modernización de la infraestructura encargada de garantizar la calidad del agua que se distribuye parece ir con lentitud. De acuerdo con la Memoria y Cuenta de 2014 del extinto Ministerio del Ambiente, ahora Ministerio de Ecosocialismo y Aguas, Hidroven contaba con un presupuesto de

289,8 millones de bolívares para la rehabilitación y optimización de las plantas mayores de potabilización de agua de Venezuela, pero al cierre del año pasado el porcentaje de avance de las obras era de 3%.

Grietas en el sistema. Pero aunque el agua que se bombeara estuviera en perfectas condiciones, eso no garantizaría condiciones de potabilidad.

González explica que la red de distribución presenta graves problemas, en gran parte derivados de que tiene más de medio siglo y no ha sido renovada.

³Las tuberías pueden estar agujereadas o rotas y por allí pueden colarse tierra, organismos, óxido².

El ingeniero José Nahul, uno de los autores del Análisis de los Servicios de Alcantarillado y Agua Potable de Caracas del Instituto Metropolitano de Urbanismo, resumió en una frase el estado de los 6.000 kilómetros de tuberías que recorren Caracas: ³Su vida útil expiró², dijo durante la presentación del estudio en el 4°Foro de Ciudades Sostenibles, realizado en junio.

Otro grave problema sobre el que advierte González es el almacenamiento del agua potable, pues los tanques colectivos o domésticos no suelen recibir el mantenimiento bianual que necesitan. ³Cuando los revisas encuentras que están llenos de algas y de barro².

A todo eso hay que añadir la intermitencia del servicio, pues todo corte conspira contra la confiabilidad del líquido, como advierte la Organización Mundial de la Salud en las Guías para la calidad del agua potable. El organismo señala que cada racionamiento conlleva una pérdida de presión en el sistema de tuberías que permite la entrada de contaminantes por puntos rotos, grietas y agujeros. En esos casos, advierten, ³aumentan significativamente los riesgos de infiltración y reflujo². Una vez que se restituye el suministro, el peligro es mayor, porque ³cabe esperar que recorra el sistema un pulso de agua contaminada².

La Encuesta Condiciones de Vida de la Población Venezolana del año 2014, un estudio conducido por las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y Andrés Bello, puede servir como referencia a la hora de evaluar hasta qué punto esta situación está afectando a los hogares venezolanos. De acuerdo al sondeo ³sólo 60,8 % de los hogares informa tener suministro diario de agua potable, mientras que 39,2 % de los hogares tiene un servicio discontinuo o no lo tiene². Desde mayo del año pasado, la Gran Caracas tienen un esquema de racionamiento del servicio, que se actualizó este año y que podría extenderse de acuerdo con los pronósticos meteorológicos que prevén que a finales de este año y principios del próximo se agudice el fenómeno de El Niño que genera sequías extremas en el país. De acuerdo con ese cronograma, hay sectores que pueden pasar hasta cuatro días sin recibir el líquido.

Aunque en la práctica, hay zonas de la región capital, como el estado Vargas, donde los habitantes constantemente protestan porque el agua puede tardar más de un mes en llegarles.

Para Frontado no hay justificación para que Venezuela, que figura como décimo primer país productor de agua en el mundo, presente problemas de abastecimiento tan graves que obliguen que obliguen a recurrir a medidas como decretos de emergencia por escasez de agua, como los que emitido en ciudades como Puerto Cabello, Maracaibo y Coro. ³Es el resultado de un sistema en mal estado, tuberías muy antiguas y con fugas, embalses con graves problemas de preservación. No importa todo lo que llueva si no hay un buen mantenimiento de la red².

Espera que la transparencia deseable en el agua se traslade también a la actuación de los organismos encargados de administrarla y garantizar su calidad. ³Pero por los momentos, la única certeza que transmito a quien me pregunta si se puede tomar el agua directo del grifo es que no lo haga nunca, jamás².