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El libre pensador: La rapiña

Iniciada la tradición, la historia de la humanidad está plagada de acciones de rapiña

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Breve historia de la rapiña  

La historia de la rapiña es tan antigua como el hombre mismo, porque es muy sabroso aprovecharse del esfuerzo ajeno. La primera rapiña de la que se tuvo noticia se produjo en el paraíso cuando Adán le dijo a Eva: "Que no quede ni una manzana en ese árbol".    

Iniciada la tradición, la historia de la humanidad está plagada de acciones de rapiña:

* Se tiene noticia de que entre los antiguos caldeos hubo un saqueo de ollas de barro.

* Sodoma y Gomorra fueron víctimas de la rapiña celestial y hasta la esposa de Lot, que se convirtió en estatua de sal, fue molida y aprovechada, dada la escasez del producto.

* Los faraones practicaban la rapiña en contra de su pueblo, con tributos para construir unas tumbas colosales que luego fueron también objeto de expropiación por vándalos, suevos y alanos.

* Pero sin duda, los reyes del pillaje fueron los romanos. Tenían incluso una señal en la refriega: cuando se levantaba una lanza manchada de sangre era hora de rapiña. Parte del cobro que los soldados hacían era de esta manera. Claro que, como suele decirse, el mal se devuelve. Los romanos terminaron siendo víctimas del furor de Atila, cuyas tropas no dejaron un "dakus" en pie. Rómulo Augústulo, el último emperador lo amenazó y le dijo: "¡Atila, a ti la vida te lo va a cobrar!". Y parece que así fue porque según las malas lenguas, Atila fue asesinado por su mujer, una tal Daga.

* También en la Edad Media hubo rapiña, hasta que el rey Enrique IV de Francia prohibió que durase más de 24 horas. "Un pequeño paso para un hombre, un gran paso para la humanidad". * Pero aunque yo sea también agente del imperio inglés, menester es decir que entre los grandes saqueadores de la historia se encuentran los ingleses. Basta con darse una vueltica por el Museo Británico.    

En fin, si hasta los lores se comportan así, qué queda para uno.

¿Piña?   

La verdad es que cada día entiendo menos a la junta directiva de El Nacional y a nuestros jefes en la embajada norteamericana, cuando de una manera irresponsable, con todas las cosas que están pasando en un país que se ha convertido en un nido de zamuros, de pronto, nos obligan a escribir sobre la piña.  No estoy de acuerdo con semejante insensatez, pero como vivo de mi sueldo, pues, hago caso y lo único que se me ocurre es esta receta imperialista:  


Torta de piña  

Ingredientes:  

500 gr. de harina

350 gr. de mantequilla

8 huevos

500 gr. de azúcar

2 tazas de leche

1 lata de ruedas de piña en almíbar (escurridas), reservar el almíbar

2 cucharadas de polvo de hornear

1 cucharadita de vainilla

½ taza de cerezas


Procedimiento: Preparar un caramelo de azúcar tradicional y verterlo en una tortera preferiblemente circular. Colocar en el fondo las ruedas de piña y en el medio de ellas las guindas. Agregar punticos de mantequilla. Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa, agregar las amarillas de huevo y continuar batiendo, añadir la leche y el almíbar de la lata de piña alternándola con la harina mezclada con el polvo de hornear. Batir las claras de huevo a punto de nieve y agregarla, en forma envolvente, a la mezcla. Hornear por espacio de 40 minutos a 350 grados o hasta que al hundir el cuchillo, salga completamente limpio. Desmóldela cuando aún esté tibia, o si se ha enfriado, caliente un poco a fuego directo de la cocina antes de desmoldar.              


-Aló… Mara… mira, allí te envío lo de la piña.            

-¿Piña? ¿Tú estás loco? ¡Era la rapiña!            

-Ahhhhh… con razón, pero yo no voy a escribir más.            

-Por tu culpa nos van a botar de El Nacional y de la CIA.            

-Pa’ lo que pagan… y cuando lo hacen…