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Rafael Ramírez, el movilizador

Nicolás Maduro y Rafael Ramírez compartieron tarima en Monte Piedad / AFP

Nicolás Maduro y Rafael Ramírez compartieron tarima en Monte Piedad / AFP

500 unidades tributarias fue el monto de la única multa que el CNE impuso a Rafael Ramírez, presidente de Pdvsa, por el uso de las instalaciones de la compañía para proselitismo. Ocurrió hace seis años

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Fue una orden concreta, lanzada a un auditorio a oscuras, lleno de funcionarios de primera y segunda línea de Pdvsa: “A los compañeros gerentes: ayúdennos a borrar de la normativa de la empresa cualquier elemento o asunto de dirección que levante duda respecto a nuestro apoyo al presidente Chávez”. Así, en una frase, Rafael Ramírez despachó el código de conducta –heredado de las transnacionales estadounidenses y respetado después de la nacionalización de la industria en 1975– que procuraba mantener el proselitismo político fuera de de las instalaciones de la compañía estatal.

Era noviembre de 2006 y, como ahora, el Gobierno desplegaba una campaña electoral para asegurar la reelección de Hugo Chávez, contra las aspiraciones del opositor Manuel Rosales. A la exhortación del entonces ministro de Energía y Petróleo siguió la frase que redefinió la naturaleza de la empresa: “La nueva Pdvsa es roja rojita, de arriba abajo”. Las palabras fueron grabadas por uno de los asistentes, así como la salva de aplausos que vino después: el video bien puede ser tomado como el acta de nacimiento de una empresa que se desdobla como maquinaria electoral.

A partir de allí, el ingeniero mecánico se forjó una ruta que, elecciones tras elecciones, lo catapultó como uno de los principales jefes políticos del chavismo. Asimismo, engrosó un expediente de denuncias en su contra por parte de la Comisión de Participación Política y Financiamiento del Consejo Nacional Electoral, dirigida por Vicente Díaz. La mayoría resultó fallida, luego de ser analizadas por el directorio del organismo comicial. La única que prosperó fue iniciada a propósito de esa discurso en el Centro Internacional de Educación y Entrenamiento de Pdvsa, el 3 de noviembre de 2006. Tardó casi un año en concluir y le valió a Ramírez una multa de 500 unidades tributarias (189.600 bolívares para el momento) por el uso de la sede para fines políticos, anunciada en julio de 2007.

Para esa fecha, Ramírez tenía dos años y medio con un doble rol: era ministro de Energía y Minas y presidente de Pdvsa. La conjunción de funciones supuso una violación a los estatutos de la empresa, en los que se prohibía a miembros del Ejecutivo ocupar algún cargo directivo de la corporación. El funcionario desdeñó las críticas. “Las leyes vigentes no permiten profundizar la revolución”, dijo. Tenía un norte fijo, y lo declaró: “El PSUV debe fortalecerse en el seno de Pdvsa”.

El año de la reforma constitucional fue clave. Despegó como hombre de campaña al ser designado integrante de la comisión estratégica del Comando Simón Bolívar. Después de las elecciones regionales de 2008 fue nombrado vicepresidente del partido para la zona oriental. Unos meses más tarde, lo eligieron en el mismo cargo para la región occidental.

Mientras tanto, las denuncias de violaciones a la normativa electoral cometidas por la estatal petrolera se fueron acumulando en el CNE.

Fuentes de la institución señalaron que en ese lapso se elevaron a consideración de los rectores del Poder Electoral casos de todo tipo. Los críticos del ente comicial señalan que su limitada actuación al respecto ha fortalecido la impunidad y ha hecho que los actos proselitistas con recursos de la corporación pública se hagan cada vez más evidentes.

Ramírez dio instrucciones electorales a los trabajadores de la estatal en la antesala a las elecciones presidenciales de 2012, en marzo. Frente a un centenar de funcionarios, el ministro expresó que la empresa impulsaría la candidatura del Presidente a través de la constitución de equipos de trabajo en todas las instalaciones petroleras, denominados Comandos Patrióticos Resteados con el Comandante Chávez.

El rector Díaz pidió abrir una investigación, lo que fue rechazado. A su parecer, el llamado de Ramírez constituyó una reincidencia y una violación de mayor gravedad que la de 2006.

En la actual campaña, el ministro fue investido de nuevo como jefe de movilización del Comando Hugo Chávez que respalda a Nicolás Maduro. Recibió el refuerzo de Jacqueline Faría y Darío Vivas. El martes dio un ejemplo de su trabajo en Zulia, bastión petrolero del país. Desde allí se dirigió a las Unidades de Batalla Hugo Chávez del PSUV: “Hemos venido trabajando y convocando a la maquinaria roja. Los llamamos a no perder un segundo, a no confiarse, a no cometer errores. Tiene que ser la campaña perfecta”. Esta semana se le solicitó una entrevista, pero sus asistentes señalaron que no menos de dos semanas tardará en contestar si accede a la petición.

La Cifra

500 unidades tributarias fue el monto de la única multa que el CNE impuso a Rafael Ramírez, presidente de Pdvsa, por el uso de las instalaciones de la compañía para proselitismo. Ocurrió hace seis años