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Rafael “Pollo” Brito: “Pareciera que el país está alquilado”

Rafael "el pollo" Brito | Foto Archivo El Nacional

Rafael "el pollo" Brito | Foto Archivo El Nacional

Músico y animador. Responde al "ping pong" de El Nacional

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—Luego de ganar junto con la banda C4 Trío el Latin Grammy a la Mejor Ingeniería de Grabación por su disco De repente, ¿cree que, de repente, pase algo en este país que beneficie a todos?
—Quisiera. Toda persona que ama al país lo querría.

—Cuando viaja, ¿ansía el regreso a la patria?
—Siempre está latente la querencia por el país.

—Si el imperio se “roba” los mejores cerebros, ¿cuánto vale el suyo?
—Primero, uno no se deja robar nada; luego, mi cerebro ¡ni-se-com-pra-ni-se-ven-de!

—¿Cuánto ha correteado el Pollo?
—En varios corrales que le dieron la fuerza para entrar en este gran corral que es el arte de la TV.

—¿Un Grammy para otro músico venezolano?
—Son muchos… Gualberto Ibarreto.

—¿Una revelación del siglo XXI?
—Difícil conseguir uno de la calidad de Ilan Chester. ¿En esta década? Yo diría que Guaco, aunque ya tiene 50 años.

—¿Le arreglaría el sonido al gobierno?
—Tiene una corneta rota; hay que quitarla para poner una nueva.

—¿Y a la MUD?
—Tiene una música rara: hay momentos en que gusta, otros en que no.

—¿Quién desafina en la orquesta de la revolución?
—Los ortodoxos, los que van por un solo camino y piensan que no son criticables.

—¿Una revolución digna de un Grammy?
—La de Japón: tecnológica y humana, en la que priva el respeto por los demás.

—¿Incluidos los delfines?
—(Risas) Nadie es perfecto.

—¿Cuándo sería digna del galardón la oposición?
—Cuando se organicen y sean una sola persona.

—Músico, solista, compositor, concertista, gaitero, metido en cuanto festival se realiza y animador. ¿Tentación totalitaria o compite con el proceso?
—(Carcajadas) Al que Dios se lo da que San Pedro se lo bendiga. Me gustan los retos.

—¿Su referencia?
—Allí soy bien mestizo: Oscar D’León, Ilan Chester y Simón Díaz.

—¿Una emulación infantil?
—Charles Chaplin.

—¿El instrumento de la incertidumbre?
—El tambor. Uno no sabe cómo va a sonar.

—¿Una melodía para sacar al país de la incertidumbre?
—El himno nacional.

—Siempre sonriente, ¿qué le molesta?
—Decir las cosas dos veces.

—¿Cómo sobrelleva a la TV?
—Pensando en mi público. A la gente no le importa si peleaste con el productor.

—¿Son los productores y directores otros autócratas?
—Si ellos no tienen mano dura no sale el programa. Los artistas siempre están en una burbuja; creemos que nos la comimos.

—¿Animaría un acto político?
—¡No!

—¿Imagina al gobierno haciendo un lobby para ganar un Grammy?
—(Carcajadas) No ligaría nunca al Grammy con la política.

—¿Cómo es el público hispano en Estados Unidos?
—Un poquito receloso.

—¿Y aquí?
—Más permisivos de lo que debemos; y a veces se nos va de las manos.

—¿Una canción para arrullar al soberano?
—De Enrique Hidalgo, “Amor bonito”; yo lo cambiaría por “País bonito”.

—¿Le han dicho apátrida?
—Por Twitter, y mi respuesta es: “Bloqueo” (carcajadas).

—¿A quién mandaría con su música a otra parte?
—No creo que haya tanto espacio para tanta gente (risas).

—¿El instrumento sexy?
—La guitarra.

—¿Una dirigente con silueta de guitarra?
—Me vas a meter en un problema con Ana María (Simons); ella me dirige a mí.

—¿Varón domado?
—No, varón que se deja domar.

—¿Alguna atracción fatal?
—¡Nunca!, con Ana María tuve una natal: nuestra hija Micaela, la felicidad anhelada.

—¿Una locura en el escenario?
—Cuando se me olvida la letra… Un pollo seguro vale por dos gallinas (carcajadas).

—¿Una adicción?
—Ser importante para Venezuela.

—¿Una contradicción?
—Algunas veces me gustan las interpretaciones desafinadas.

—¿Una canción que resuma su vida?
—“El cantante”, de Rubén Blades.

—¿Qué tiene de cura?
—Lo que el perro al hueso, le gusta y lo deja botado. Creo en Dios y la Virgen.

—¿Y en el Chávez nuestro?
—No diría esa frase por nadie.

—¿La cura para el divismo?
—La equivocación.

—¿Para el país?
—¡Eso si está difícil! Pareciera que el país está alquilado.

—¿Quién requiere una recomposición?
—¡Todo!, pero el venezolano es muy disperso.

—¿Cómo ven hoy al venezolano en el exterior?
—Valiente y creyente en el país.

—¿Quién arregla esto?
—Hay que buscar a  Herbert von Karajan, mi director de orquesta favorito.

—¿Un artista en Miraflores?
—Claudio Nazoa, por su humor y porque siempre habría whisky.

—¿Tiene poder de convicción?
—Sí.

—¿De qué convencería al presidente?
—De que todo no es santa palabra, incluidas las de quienes hacen las leyes.

—¿Se lo diría cantando?
—En gaita de protesta.

—¿Una nota musical para el chikungunya?
—(Carcajadas) El “sí”, pues luego de eso uno tiene que volver en sí.

—¿Un Grammy para la balada del patriota cooperante?
—No tengo nada que ver con batracios.

—¿Qué pasaría en Venezuela si, de repente, se consagrase el “canto” de esta casta?
—Otro sapo cantaría.